¨Es mejor el aborto, el niño no podrá vivir¨ Fueron las palabras que los médicos le dijeron a Brandon y Britanny Buell, a las 23 semanas de embarazo, ¿Cómo puede una madre decirle adiós a su bebé después de haberlo cargado casi 6 meses? Una futura primeriza, que sólo sueña con que llegue el día de sentir a su pequeño en brazos, conforme pasaban los meses la emoción era más fuerte, así que estos padres no serían el asesino de su hijo…

Britanny quería salir de ahí, ese médico no era lo suficientemente valiente, no para traer a su hijo. La ecografía mostraba una malformación en el cerebro, lo que impediría que tuviera una vida normal, el hecho de traerlo al mundo sería un desafío, empezando por el parto. Pese al pronóstico y las complicaciones, esta mujer fue valiente, aún arriesgando su vida. 


 
Llegó el día, 27 de agosto de 2014, en Orlando, Florida, con un tiempo de 40 semanas, Britanny y su esposo estaban listos para recibir al pequeño Jaxon. En el quirófano todo estaba listo para la cesárea, la madre tenía miedo, pero sus ganas de conocer a ese corazón que por tanto tiempo latió en su vientre eran más fuertes. La enfermera le puso la anestesia epidural, sintió como el líquido subía por toda su espalda, era increíble la forma en que le temblaban las piernas, el momento de acostarse llegó, aquella sábana quirúrgica en tono azul estaba lista y la operación comenzó. 

 
Lamentablemente el pequeño tenía el cordón umbilical enredado en el cuello, se estaba asfixiando por la falta de oxígeno, tardaron más de lo normal, pero lograron sacarlo, el recién nacido sólo tenía el 20% de su cerebro, los médicos temían que muriera enseguida, pero pudieron llevarlo a casa. 
El diagnóstico era Hidranencefalia, se debe a una infección durante el embarazo, lo que provoca malformaciones, el cerebro no se forma completamente y sólo tiene masa que no cumple ninguna función. Son pocos los niños que llegan a más de un mes. 

 
Sin embargo, Jaxon Buell, ahora tiene dos años, día a día es una batalla, asiste con más de 8 especialistas frecuentemente, para corroborar que todo está bien, su madre lo ayuda a realizar ejercicios terapéuticos. 
 
A pesar de todo el esfuerzo, los médicos aseguran que en el momento menos esperado, Jaxon dará un último suspiro, pero ¿De eso se trata no? Nadie tiene asegurado el mañana y este bebé ha demostrado sus ganas de sobrevivir, verlo sonreír es el aliento de sus padres, que no se arrepienten de haber tomado la decisión de tenerlo y en lugar de preocuparse por el futuro, disfrutan el ahora. 
Sin duda una gran lección. 




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