Bajo el slogan de "Pruebe a qué sabrá el mañana ahora", nació Food Ink, un 'pop up' que vendría a ser el primer restaurante que imprime su comida en 3D en el mundo. No es un local fijo, pues al ser un 'pop up', consiste en un restaurante itinerante, es decir, sirve su comida en lugares y fechas que manipulan a su antojo, por lo tanto, hoy se puede cenar en un museo, mañana en una plaza y pasado mañana en la terraza de una casa privada. Pero eso no es lo novedoso, lo curioso está en que gran parte de su comida sale de impresoras producidas por la empresa holandesa ByFlow para crear platos de hummus, mousse de chocolate, guisantes, queso de cabra o masa de pizza. Es decir, de cualquier alimento que pueda tomar la forma de una pasta.

Se sirve caviar mediante impresión 3D, terrina de ‘foie’ y pan de especias, también paletillas de cabrito al vino tinto y puré de patata ‘ratte’ 3D
Se sirve caviar mediante impresión 3D, terrina de ‘foie’ y pan de especias, también paletillas de cabrito al vino tinto y puré de patata ‘ratte’ 3D
La experiencia tridimensional (una cena de nueve platos) cuesta algo más de $us 300 y sirve espirales de chocolate, tortitas crujientes de algas adornadas con un motivo de mayonesa en forma de circuito, entre otras delicias. La comida, literalmente, se imprime capa por capa. Y ya se ha servido en varias capitales de Europa.

La comida que se imprime es toda aquella que tenga la textura de una masa semilíquida
Se imprime comida que tenga la textura de una masa
Se podría decir que es un restaurante del futuro porque está usando las tecnologías más innovadoras, como la impresión 3D y la realidad aumentada, con el fin de brindar una experiencia interactiva comestible. El valor agregado de este servicio es que todo el proceso de impresión 3D se realiza en frente de los comensales y en tan solo unos minutos. Y, por su fuera poco, los muebles para el evento, como los asientos, las mesas, los cubiertos, los platos y hasta los saleros fueron impresos en 3D.
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top