Cuidados del pene de un Recien nacido.

- 12:21 AM
Una de las dudas que tienen muchos padres en el primer año de vida de su hijo es qué tienen que hacer o no hacer con el pene del bebé.

El principal miedo que tienen es que por no actuar de forma adecuada el niño acabe teniendo fimosis.

No son pocos los padres, e incluso los pediatras que insisten en retirar el prepucio (piel que se desliza sobre la punta del pene) incluso por la fuerza si no baja con facilidad: ESTO NO ES NECESARIO y puede ser contraproducente.

La mayoría de los niños cuando nacen, tiene el prepucio tan pegado al pene que no permiten que se retire nada.

En algunos casos, sin embargo, ya desde el primer día permite retirarlo por completo.

Pero poco a poco, en la mayoría que no bajaba, se va separando. No hay un ritmo fijo para esto. En las revisiones se va viendo. Pero antes del año, no hay ninguna prisa.

A veces vemos que se va separando pero sin llegar a hacerlo por completo. En ese caso que queda libre el glande (parte más roja del pene que queda cubierta por la piel) pero sólo hasta un punto en que la piel parece pegada a la mucosa: Son las adherencias balanoprepuciales.

Cuando ya está totalmente libre, la piel baja con facilidad para dejar totalmente al descubierto el glande hasta el surco que lo separa del resto del pene.

La fimosis es cuando no permite que bajemos nada el prepucio.
Hoy en día hay cremas con las que podemos ablandar suficientemente el prepucio para que permita bajarlo.

Las adherencias balanoprepuciales son cuando deja parte del pene al descubierto pero no baja más por estar pegado.
En la mayoría de estos casos ya no es necesario ni usar la crema.

Una vez que ya no hay fimosis y baja la piel, aunque no lo haga por completo, va a ocurrir un fenómeno natural que hace que acabe abriendo sólo.

En el surco que separa el glande del resto del pene hay glándulas que producen secreción. Esa secreción, al no tener salida va a acumularse dando lugar a “bolsas” por debajo de la piel del pene. 

Esa bolsa puede llegar a tener a veces un centímetro o más. Lo que notamos es como si tubiese un quiste de grasa por debajo del prepucio.

A veces esa secreción se infecta, produciendo dolor e inflamación (balanitis). En esos casos se trata con cremas de antibióticos y suele mejorar en 2-3 días sin mayor problema.

Cuando notamos la “bolsa” pero no duele ni está inflamado, no es necesario hacer nada. Poco a poco la propia presión de la secreción irá abriendo camino hasta separar las adherencias saliendo. A partir de ese momento se queda como un ojal que separa prepucio de glande por la zona donde abrió. El resto de zonas hará lo mismo poco a poco hasta que acaba abriéndose por completo.

Como decía al principio no es necesario ni deseable tirar del prepucio “a la fuerza”, ya que el proceso natural o con ayuda de cremas puede obtener el mismo resultado sin dolor.
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