Saber que se espera un hijo siempre generará muchas expectativas, aún más si se es madre primeriza. Sin embargo, el mejor consejo de profesionales, amigos y otras madres es que ningún embarazo es igual a otro, y que lo indicado es prevenir, tener el máximo de cuidado, seguir las indicaciones del especialista y mucha tranquilidad para alejar el estrés.

Precisamente, entre las enfermedades que hay que prevenir y controlar está la preeclampsia, una complicación del embarazo que aumenta la presión sanguínea, genera presencia de proteína en la orina e hinchazón.

Según la Dirección General de la Salud Pública del Ministerio de la Protección Social, la enfermedad es considerada como una de las principales causas de mortalidad materna en Colombia, en parte por la falta de atención oportuna y de calidad.

Las estadísticas sostienen que en el país el 80 por ciento de las muertes de mujeres gestantes se dan por complicaciones durante el periodo de gestación, el parto o después de estos, relacionadas con hemorragias graves, infecciones, hipertensión gestacional (preeclampsia y eclampsia) y los abortos peligrosos.

Para Édgar Acuña, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital de San José en Bogotá, la mayoría de las muertes maternas son evitables. “Soluciones sanitarias para prevenir o tratar las complicaciones que se presentan, una atención oportuna, especializada y los cuidados necesarios antes, durante y después de la gestación hacen la diferencia entre la vida y la muerte”.

¿Qué la causa?

La preeclampsia puede presentarse también con problemas hepáticos, dolor de cabeza, visión borrosa, ardor en la boca del estómago. Las causas, según la ginecóloga especializada en obstetricia Olga Del Mar Montero, pueden depender de varios factores, entre estos la genética, la condición de salud de la madre y el embarazo mismo.

“Por ejemplo, en torno a la genética, el que la madre o abuela de la embarazada lo haya padecido, puede verse como un factor de predisposición, al igual que si ella ha tenido un embarazo previo en el que sufrió de preeclampsia.

“Igualmente, algunos estudios indican que la poca exposición al semen de la pareja, es decir, cuando se lleva una corta relación con el padre, o utilizaban métodos contraceptivos de barrera, podría generar un choque en el sistema inmunitario de la madre y producirse la enfermedad”, explica Del Mar Montero.

Otras posibles causas relacionadas con la mujer podrían ser que fuese una madre adolescente o, por el contrario, de edad avanzada; un primer embarazo; que sufra de obesidad; que la futura madre fume o que durante la gestación viva constantemente estresada.

Además, que la gestante padezca previamente de enfermedades como diabetes, alteraciones en la coagulación, problemas renales o inmunológicos favorecen la aparición de la preeclampsia.

También, el propio embarazo trae consigo cambios importantes, lo que de alguna forma podría ayudar a que se manifieste la enfermedad. Entre estos, un embarazo múltiple, una infección urinaria en el  periodo de gestación, o anomalías fetales congénitas, entre otras complicaciones.

Cabe decir que estos factores no son del todo determinantes y que ninguno por sí solo o combinado desencadena siempre en preeclampsia, pero cada una de estas situaciones resulta ser una condición posible, explica la ginecóloga Olga Del Mar.

Una complicación delicada

La preeclampsia se da, en promedio, en el 8 por ciento de los embarazos, pero según los expertos en la mayoría de los casos las altas complicaciones de la enfermedad, y hasta la muerte, son situaciones controlables y prevenibles.

Por ejemplo, cuando la madre es muy joven o padece de desnutrición, el calcio es una buena opción, así que deben suministrarle dosis diarias para controlar sus niveles. Es importante que durante las semanas 22 y 26 se realice un examen de Doppler para valorar la circulación de las arterias.

La enfermedad se empieza a detectar después de la semana 20 de embarazo, pero se manifiesta por completo después de la 28. La severidad con la que se determinará el tratamiento a seguir y si la futura madre debe ser hospitalizada la indicará el especialista.

Como explica el ginecobstetra Wílmar García, “es una enfermedad de la placenta. Si hay algún problema, en general inmunológico, esta no se pega bien y libera sustancias a la sangre de la madre que pueden afectarla seriamente”.

Para determinar su diagnóstico y ver qué grado de complicación puede tener, a la madre se le ordena un cuadro hemático, parcial de orina, ácido úrico, proteinuria (proteína en la orina), pruebas de función hepática y renal, conteo de plaquetas y factores de coagulación.

Si los síntomas de la preeclampsia aumentan, se dan complicaciones que pueden desencadenar en otras enfermedades de este tipo, como el Síndrome de Hellp, una variedad de la preeclampsia, o la eclampsia (convulsiones), dice Del Mar Montero.

Aunque en muchos de los casos la preemclapsia no se puede prevenir por sus causas genéticas, factores de predisposición o enfermedades de base, es claro que algunos riesgos pueden contenerse y evitarse.

Por ejemplo, la futura madre debe dejar de fumar si piensa embarazarse y, por supuesto, no hacerlo durante la gestación, pues el tabaco aumenta las cifras de tensión arterial y daña los vasos sanguíneos.

Ante cualquier riesgo de preeclampsia la madre debe ser controlada en su hipertensión, con dieta y vigilancia permanente de sus valores clínicos y estado general de salud.
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