Distintas enfermedades mentales, como la depresión y la esquizofrenia, han sido vinculadas a un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo.

Distintos tipos de enfermedades mentales han sido relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar diabetes. Así lo manifestó una ponencia presentada en el XXIV Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que realizó en Sevilla, España.

De acuerdo a esta presentación, a cargo del doctor Iván González Tejón, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Benito Menni de Sant Boi de Llobregat, en Barcelona, la prevalencia de la diabetes puede llegar a ser dos veces superior en los pacientes con depresión.  Más aún, en el caso de las personas con esquizofrenia o trastorno esquizoafectivo, la prevalencia de diabetes y otras alteraciones del metabolismo de la glucosa (el azúcar) pueden ser entre dos y cuatro veces mayor a la observada en la población general.

Entre las causas que se han relacionado con ese aumento en los casos de diabetes, los expertos señalan a los tratamientos con antipsicóticos de la segunda generación (que son muy utilizados, no sólo para controlar la esquizofrenia), ya que estos medicamentos tienden a causar un aumento del apetito y, como consecuencia, un incremento de peso.

Además, la falta de autocuidado de la salud, propia de los pacientes que tienen un trastorno mental severo, como ser sedentarios, llevar una dieta poco equilibrada o usar mal los recursos sanitarios, podrían ser otras de las causas que explican esta relación entre ambos trastornos.

Asimismo, también pueden influir otras características propias de la enfermedad mental, que se observan en los pacientes que no reciben tratamiento, pero que los hacen más vulnerables a desarrollar alteraciones del metabolismo, como la diabetes.

A todo esto, se suma la baja adherencia al tratamiento de la diabetes (es decir que los enfermos no siguen el tratamiento tal como se los indica el médico), el acceso limitado a la atención de salud y, muchas veces, a que los pacientes con problemas mentales no están muy conscientes acerca de la diabetes.

La diabetes es una enfermedad que se desarrolla cuando el páncreas no produce suficiente insulina o la que produce no funciona bien, provocando un aumento de los niveles de glucosa en la sangre. La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a las células a extraer la glucosa (un tipo de azúcar) de la sangre, que es utilizada como fuente de energía. En otras palabras, la insulina regula los niveles de glucosa o azúcar en la sangre.

Así como esta ponencia relaciona a la depresión con un posible aumento en el desarrollo de diabetes, la relación contraria también ha sido detectada en investigaciones anteriores, pues algunas personas se deprimen una vez que la diabetes se ha manifestado.

¿Qué relación hay entre la diabetes y la depresión? todavía no se conoce a ciencia cierta, aunque sí hay motivos que pueden hacer que los pacientes se sientan tristes. Estos son sólo algunos ejemplos:
  • El manejo diario de la diabetes puede ser estresante, hay que estar atento a lo que comes y a qué hora lo haces, no debes olvidarte de medir los niveles de la glucosa, tal vez debas bajar de peso y tendrás que visitar al médico periódicamente.
  • Cuando no se controla, la diabetes causa complicaciones que pueden generar tensión y disparar los síntomas de la depresión.
  • Si desarrollas depresión, puede que tomes decisiones que no son buenas para tu diabetes, como llevar una dieta poco saludable, hacer menos ejercicio, subir de peso y fumar. Además, pierdes la habilidad de comunicarte y pensar con claridad.
Como ves, la diabetes y la depresión no son una buena combinación. Pero afortunadamente, hay solución. 

Los cambios en tu estilo de vida, así como los medicamentos pueden beneficiarte para tratar las dos condiciones. Si no eres tú quien tiene diabetes sino alguno de tus seres queridos, aprende como ayudarlo o ayudarla y mantente alertas para identificar posibles síntomas de depresión, para poder hablar con el médico al respecto y juntos ayudarlo(a) a encontrar una solución.
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