E l 51% de los médicos intensivistas y el 43% del personal de enfermería de 12 centros cuidados intensivos presentaron síntomas severos de un cansancio emocional que conduce a la pérdida de motivación y que lleva a sentimientos de fracaso, algo conocido como  el síndrome de Burnout.

Identificado en 1974 por el psicólogo alemán Freudenberger, esta enfermedad es más probable que se manifieste en personas con trabajos estresantes relacionados con la salud. Debido a la falta de estudios sobre este síndrome en las  Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) uruguayas, un grupo de médicos se encargó de la distribución de encuestas en 12  unidades en octubre de 2009.

Este estudio tomó como referencia a otro realizado en Francia que reveló que el área del hospital más afectada por este síndrome es la de cuidados intensivos, donde trabajan con los pacientes en estado de salud crítico. El diagnóstico del Burnout es complicado debido a la especificidad de sus síntomas. Es por esto que para el desarrollo de su estudio los médicos contemplaron en sus encuestas datos demográficos de los trabajadores, relacionamiento con los colegas de trabajo, fallecimientos de pacientes, vida diaria y un cuestionario de 22 preguntas que evalúan el nivel del síndrome denominado MBI (por sus siglas en inglés: Maslach Burnout Inventory).

De los 364 formularios completos, 82 fueron rellenados por intensivistas y 282 por enfermería. El 51% de los intensivistas y el 43% del personal de enfermería presentaron Burnout severo (ver gráfica). Tanto en los casos de Burnout severo como moderado y leve, el mayor porcentaje de afectados eran los médicos intensivistas.

Las consecuencias de este síndrome se traducen en el mal trato hacia los compañeros de trabajo, desinterés en el relacionamiento con los demás, deterioro de la calidad de los cuidados a los pacientes, trastornos en la nutrición y el sueño y pérdida del bienestar psicológico del personal.

“Los trastornos a nivel del sueño, la libido, la alimentación, la memoria, el humor, así como  el manejo irracional del dinero y el deseo de cambiar de empleo fueron más frecuentes en los trabajadores con Burnout severo”, dice el estudio, al que accedió El Observador.

Varios factores, unos modificables y otros no modificables, fueron identificados en los distintos niveles de Burnout. Como factor favorecedor de este síndrome y modificable, se destacó la mayor cantidad de tiempo transcurrido desde el último día de descanso, así como también el mal clima laboral en las UCI.

El estudio destacó la necesidad de modificar los factores que así lo permiten con el fin de prevenir el desarrollo del Burnout en los empleados. Para esto se propusieron mejoras en cada aspecto como por ejemplo el mejoramiento del clima laboral y la adjudicación de horarios de trabajo estables. 

A diferencia de los intensivistas, para los enfermeros relevados en este estudio, el fallecimiento de al menos un paciente en la última semana provocóel desarrollo de Burnout. Para este factor se propuso discutir conjuntamente sobre las decisiones terapéuticas y la comunicación a los familiares del paciente.

El estudio fue realizado por los médicos Homero Bagnulo, Gastón Burghi, Gerardo Fariña, Gustavo Pittini, Carlos Quiroga, Katerin Goinheix, Mario Godino, Mario Zabolewics,  Elie Azoulay, Mario Cancela, Pablo Pereda, Carrasco  y el francés Jerome  Lambert.

Soluciones

“Es una enorme carencia de todo el sistema, hacemos autocrítica porque la presión psicológica que tenemos permanentemente, de vivir situaciones límites de pacientes críticos está casi en cero”, explicó Gustavo Grecco, expresidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva y directivo del Sindicato Médico del Uruguay (SMU).

Frente a esta situación, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el SMU, preparan una reformulación del trabajo médico de cara a las situaciones críticas que se viven en los CTI públicos y que ha derivado en muertes de pacientes.

Todavía falta concretar los aspectos salariales y la aprobación por parte de otras asociaciones académicas.

La permanencia en un centro asistencial, la existencia de un límite en las horas mensuales y el punto final al trabajo de médicos mayores de 55 años, son los pilares del nuevo sistema para médicos intensivistas, que se espera implementar en los próximos meses.

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