Un equipo de científicos de la Unidad de Biología Celular de la  Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), dirigido por el docente e investigador Ricardo Amaru, descubrió la técnica de regeneración de la piel afectada por quemaduras graves mediante el uso de células madre.

El descubrimiento fue aplicado en un niño que sufrió una quemadura profunda en todo el muslo y la pierna. Amaru cuenta que en dos ocasiones el tratamiento con injertos que siguió el menor en el Hospital del Niño fracasó y es por eso que siguieron el proceso con células madre.  

“Nosotros hacemos esto cuando antes un tratamiento no ha funcionado”, señala el investigador.

Narra que sacaron unos 10 milímetros de célula madre de la medula ósea del niño. Y de ahí separaron las células madre para luego congelarlas por unos dos meses, luego se sigue el proceso de descongelamiento para hacer revivir las células y aplicarlas al afectado.

“Es todo un trabajo muy meticuloso”, dice Amaru en entrevista al programa Nunca es tarde de Radio Compañera.

Luego se “siembra” sobre las quemaduras esa sangre dos veces por semana y “la piel empieza a crecer y cubrir el lugar, no ha cicatrizar” de manera milagrosa, explica el galeno.

El desarrollo de la técnica constituye un gran avance para la ciencia médica en el país y una mayor posibilidad y esperanzas para curar nuevas enfermedades.

Amaru indica que la técnica con células madres en el mundo científico está orientada principalmente a la curación de enfermedades cancerígenas.

Las células madre son células no especializadas que tienen la asombrosa capacidad de convertirse en muchos tipos de células diferentes del cuerpo. Al servir como una especie de sistema de reparación para el cuerpo, pueden dividirse potencialmente sin límite para reponer otras células que se hayan dañado. 

Pueden hallarse en muchos tejidos del cuerpo, como la médula ósea, la grasa, la sangre y otros órganos como el corazón. Pueden encontrarse células madre más inmaduras en el embrión, así como en la sangre del cordón umbilical de un bebé recién nacido.

Según su procedencia, las células madre han sido estudiadas como una posible estrategia de tratamiento para numerosas enfermedades como la diabetes, la enfermedad de Parkinson, las quemaduras, la lesión de la médula espinal y, más específicamente, las enfermedades cardíacas. 

En Bolivia, el estudio de las células madre empieza hace unos cinco años, cuando en 2009, mediante Resolución Facultativa Nº 428/2009, la Facultad de Medicina, Enfermería, Nutrición y Tecnología Médica aprobó el funcionamiento del “Laboratorio de Células Madre en la Unidad de Biología Celular”, bajo responsabilidad del Doctor Amaru.

El galeno indica que la historia sobre la regeneración de la piel saltó a la esfera mediática cuando un grupo de científicos españoles dio a conocer que logró reconstruir la piel a partir de células madre.

“Ellos empezaron a reconstruir la piel a partir de células madre que hacían crecer como hojitas y los colocaban en las quemaduras; eso se empezaba a formar en piel. Nosotros hicimos otra técnica pero con el mismo resultado”, explica.

Los descubrimientos se dieron casi al mismo tiempo, ya que la Unidad de Bilogía Celular funciona desde hace cinco años, subraya. 

El tratamiento del niño quemado duró un mes, “las células madre los cubrieron todo y ahora tiene una nueva piel”.

Para realizar este tipo de tratamiento, agrega, se requiere de una “altísima tecnología y la Universidad tiene este equipo”.

Experiencia con úlcera de escara

Luego de varios años de trabajo e investigación, “aprendimos a manipular las células madre con el objetivo de solucionar problemas de salud como las úlceras de escara”.

Muchos pacientes, sobre todo los parapléjicos, que no tienen camas especiales, “presentan úlceras muy profundas que son difíciles de curar y las células madre representan una solución”, apunta.

El investigador explica que este tipo de úlceras se caracterizan por ser de gran tamaño y profundidad, por lo que el cuerpo no puede regenerarse. “No sólo falta piel, tampoco hay músculo, grasa y ya está cerca al hueso”, describe Amaru. 

En esas circunstancias, “sembramos las células madre, estas empiezan a crecer y se convierten en tejido graso, muscular, subcutáneo y piel, la herida se va rellenado y esperamos posteriormente poder aplicar a otras enfermedades”.

Refiere que también lograron ayudar a un estudiante de medicina que perdió un lóbulo de la nariz. “Por manipular un cargador de celular se voló el lóbulo, pero con las células madre se le completó esa parte”, indica el investigador.

En más de cinco años de existencia, la Unidad de Biología Celular atendió al menos a unos 20 pacientes con tratamientos con costos básicos, pese a que el tratamiento con células madre a nivel comercial es muy costoso, y va de 5.000 a 10.000 dólares. 

“La Universidad está dispuesta seguramente a ayudar, como ocurre cuando hacemos el diagnóstico de la leucemia, que cuesta muchísimo, pero la Universidad cumple esa función”, dice.

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