La leptina es una proteína producida principalmente por el tejido adiposo que juega un papel importante en la regulación central del balance energético, disminuyendo la ingesta y aumentando el gasto energético.

Inicialmente, la función anorexigénica de la leptina se pensó que podría contribuir a controlar el problema de la obesidad pero, desafortunadamente, la administración de leptina no se ha demostrado efectiva en la inmensa mayoría de casos de obesidad en humanos, los cuales presentan resistencia a la acción de esta hormona. En los últimos años se ha descrito la producción de leptina en otros tejidos, como el estómago, la placenta y el epitelio mamario, estando presente en la leche materna.

Los resultados de un estudio realizado en España muestran que la leptina presente en la leche materna o administrada por vía oral durante la lactancia es absorbida por el epitelio gástrico inmaduro, pudiendo actuar como señal de saciedad en el neonato y, además, la administración de leptina por vía oral durante la lactancia (dosis fisiológicas) protege frente al exceso de ganancia de peso y adiposidad asociados a una alimentación con una dieta rica en grasa en la edad adulta.

Por otra parte, en humanos, según observaron expertos del Laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de las Islas Baleares en Palma de Mallorca (España) la ganancia de peso de los niños, medida hasta los 2 años de edad, es menor si habían sido amamantados por madres cuya leche contenía una mayor concentración de leptina.

Así, identificaron, por primera vez, una función muy relevante de la leptina: la que ejerce en una etapa crítica del desarrollo, la lactancia, confiriendo al organismo mecanismos de protección a largo plazo, en la vida adulta, que previenen el desarrollo de sobrepeso u obesidad.

Este descubrimiento puede tener trascendencia para corregir la actual epidemia de obesidad, con más de 900 millones de humanos con sobrepeso en todo el mundo, cuyo origen puede encontrarse, al menos en parte, en la alimentación durante el primer año de vida. 

En particular, las leches de formula utilizadas en la lactancia artificial no contienen leptina mientras que la leche materna contiene cantidades que dependen de diversos factores alimentarios, medioambientales y genéticos. Ahora sabemos que la leptina es un nutriente esencial que no debe
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