Científicos lograron reconstruir la memoria y la audición en ratones que sufren la enfermedad de Alzheimer, tras aumentar la concentración de una proteína en su organismo y afirman que este método es viable para la cura de personas que padecen ese mal y que en el mundo suman casi 30 millones.

La enfermedad de Alzheimer considerada hasta hoy incurable afecta a casi 30 millones y es un mal que se acompaña de la pérdida gradual de la memoria, hasta la extinción general de la conciencia. Según la estadística, los primeros indicios del desarrollo de la enfermedad aparecen a los 60-65 años.

Según resultados de la investigación aparecida en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, por primera vez se logró demostrar que el aumento de la concentración de una cierta proteína en el organismo de ratones, llamada CBP, en síntesis con otras moléculas albuminadas en el cuerpo, hace que la enfermedad retroceda.

"Por lo visto, CBP pone en marcha cierto efecto de domino entre las moléculas albuminadas que cumplen la función de transporte de la señal nerviosa, de la sinapsis al núcleo de las moléculas nerviosas", comentó, el doctor Salvatore Oddo, responsable de la investigación.

Según los autores de la nueva publicación, el efecto positivo, demostrado por ellos, del aumento de la concentración CBP en el organismo de ratones, por lo visto, no está vinculado al cambio de las propiedades fisiológicas de las amiloides o tau-proteínas en los cuerpos.

La concentración de CBP permite restablecer la actividad de otra proteína llamada CREB, que aumenta a su vez la concentración en las moléculas de otra molécula albuminada, el factor neurotrófico derivado del cerebro, una proteína que estimula y apoya el desarrollo de las células nerviosas.

En el experimento fueron utilizados roedores genéticamente modificados, a los que a los 6 meses de vida cuando presentaron los primeros síntomas de la enfermedad, se les introdujo un virus activador de la síntesis de la proteína CBP, en el hipocampo cerebral de los animales.

Los roedores, en la etapa final del experimento, tenían que recordar el camino de un laberinto que los llevaba hasta un punto con comida. Como resultado, se comprobó que los animales enfermos con Alzheimer, que recibieron dosis concentradas de CBP, cumplieron con la tarea, casi en forma igual que ratones sanos.
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