Hallan una nueva clave molecular implicada en el desarrollo de enfermedades autoinmunes El Grupo de Hipermutación de ADN y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha demostrado el “papel esencial” de los microRNAs, un tipo de molécula reguladora, en la prevención de las enfermedades autoinmunes. El estudio abre un nuevo campo para diagnosticar a pacientes con estas enfermedades.








Los patrones de expresión de microRNAs son una alternativa prometedora para el diagnóstico y pronóstico de las enfermedades autoinmunes”, explica a SINC Almudena Ramiro, autora principal del estudio e investigadora en el CNIO.

Los microRNAs son pequeñas moléculas de ácido nucleico capaces de regular la expresión de los genes, y en los últimos años se ha demostrado que son esenciales para controlar numerosas funciones biológicas. De hecho, su mal funcionamiento se ha relacionado con la aparición de tumores.

Para llegar a este hallazgo, que acaba de publicar la revista Immunity, el equipo científico generó ratones ratones modificados genéticamente en los que los linfocitos B (células del sistema inmunológico que generan anticuerpos) carecían de microRNAs. “Así pudimos estudiar la función de estos reguladores en las células B”, señala la experta.

El equipo científico pudo determinar que los microRNAs, y en particular, el llamado miR185, tienen un papel esencial en la diferenciación terminal de las células B.

El estudio demuestra por primera vez que los microRNAs son necesarios para establecer la barrera de tolerancia que impide que nuestras células B generen anticuerpos auto-reactivos. 

Estos anticuerpos reconocen y atacan componentes del propio organismo, produciendo entre otras cosas daño en el riñón, es decir autoinmunidad. “Sin microRNAs, esta barrera se encuentra alterada y se generan anticuerpos auto-reactivos”, afirma Ramiro.

Los científicos del CNIO observaron este efecto sólo en ratones hembra, por lo que el modelo emula lo observado en síndromes autoinmunes humanos donde la prevalencia en mujeres es mucho mayor.

Anticuerpos “buenos” y “malos”

El éxito de la respuesta inmunológica se basa en la existencia de una colección de anticuerpos de una diversidad virtualmente ilimitada (hasta 100 billones de anticuerpos diferentes). Sin embargo, el proceso que da lugar a este vasto repertorio de anticuerpos es azaroso y permite la aparición de anticuerpos capaces de atacar al propio organismo (autoanticuerpos o anticuerpos autorreactivos).

Para prevenir los efectos dañinos de estos autoanticuerpos existe un mecanismo conocido como ‘tolerancia inmunológica’ que permite su eliminación. Si este sistema de tolerancia no funciona, pueden desarrollarse enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide o el síndrome de Sjorgen.

En los países desarrollados, las enfermedades autoinmunes afectan a casi el 5% de la población y son responsables de un tercio de las muertes prematuras. Los síntomas de estas patologías son muy diferentes y esto dificulta su diagnóstico.

”Por este motivo es necesario diseñar nuevos métodos de clasificación de los pacientes que faciliten la elección de la terapia más apropiada en cada caso”, puntualiza la científica. 




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