El diagnóstico temprano del cáncer determina las probabilidades de salir exitoso de la lucha contra este enfermedad. En Vida y Salud, te explicamos de qué se trata el diagnóstico.

Tengo pacientes que son sobrevivientes del cáncer y están felices de contar su historia. No es una historia fácil, sin duda, y desde que su médico les  dijo las temidas palabras “tienes cáncer”, su vida no volvió a ser la misma.  Muchas de ellas, descubrieron que tenían cáncer por casualidad, cuando iban a hacerse exámenes rutinarios o que tenían que ver con otra cosa.

Sea cual sea la circunstancia, generalmente mientras más temprano se diagnostica y se trate el cáncer, aumentan las posibilidades de que pueda se pueda curar. Como sabes, hay distintos tipos de cáncer, y algunos como el cáncer del seno (cáncer de mama), cáncer de la piel, cáncer de próstata y cáncer de boca (cáncer oral) por nombrar algunos, pueden identificarse mediante exámenes rutinarios practicados por ti mismo y otros estudios. Es una forma de pararlos, antes de que los síntomas sean serios. Sin embargo, la mayoría de las veces, el diagnóstico del cáncer se hace después de que detectaste un tumor o desarrollaste algún síntoma relacionado.

Para empezar, el médico te hará una serie de preguntas sobre tu historia médica. Luego, recomendará algunos estudios, si lo considera necesario, que podrían incluir exámenes de sangre, orina y heces fecales, por ejemplo. En caso de que haya un signo visible como un tumor, podría solicitar exámenes que involucran imágenes. 

Por ejemplo: una Tomografía Computarizada (TC o TAC), un estudio de Imágen por Resonancia Magnética (IRM), un ultrasonido (ecografía) y/o radiografías (rayos X). Si  el resultado de estos estudios es “sospechoso”, o se necesita más información para descartarlo o con el fin de confirmar el diagnóstico de cáncer, será necesario realizar una biopsia. Esta consiste en remover un pedazo de tejido de la área afectada para estudiarla bajo el microscopio. De esta forma, se puede establecer con precisión si hay células malignas o cancerosas.

Si la sospecha de cáncer es confirmada, el médico decide hacer otros estudios para determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad. De esta forma, podrá determinar si es temprano y hay todavía opciones de tratamiento, o si es demasiado tarde. Es muy importante que confíes en quienes te han hecho el diagnóstico. Muchas personas que yo conozco, han pedido una segunda opinión porque sintieron que de esa forma estarían más seguras de cómo proceder. 

El médico especialista se llama oncólogo, y es él o ella es quien te indicará si tu tratamiento será cirugía, radioterapia, quimioterapia, una terapia hormonal o una combinación de estas.

Una vez que recibas el tratamiento por el tiempo que te indique el médico, tendrás que hacerte exámenes de seguimiento por los próximos años. Si después de cinco años o más, el cáncer no vuelve a aparecer, significa que te has curado. Es el caso de muchísimos de mis pacientes, que hoy viven para contar la historia. Aunque desde luego necesitas continuar con tus chequeos médicos.

Como ves, lo más importante es la detección temprana. Cuando el cáncer está muy avanzado, es posible tratarlo y hasta debilitarlo, pero no asegura que se pueda remover totalmente.
No dudes en acudir a tu médico cada año para que te haga un examen médico general y mantente alerta ante los cambios por los que pasa tu cuerpo. No esperes a que sea tarde.
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