En EEUU se la conoce como “la niña sin rostro”. Juliana Wetmore nació con el síndrome de Treacher Collins, una malformación facial. Juliana sufre el caso más grave que se conoce de esta enfermedad.

Ya durante el embarazo de la madre, 4 meses antes de que Juliana naciera, los médicos detectaron problemas. Sin embargo, no pudieron determinar de qué se trataba con exactitud. Pero ni los padres ni los médicos estaban preparados para lo que vieron cuando nació Juliana.

 El minúsculo rostro de la recién nacida apenas se reconocía como tal. El cuerpo de la pequeña estaba en perfectas condiciones; únicamente sufría malformaciones en la cara y dificultades a la hora de respirar causadas por la falta de huesos. Los médicos pensaban que la pequeña no viviría más allá de aquella noche.

Pero Juliana ha sido una luchadora desde el principio.
 La primera vez que Tami y Thom Wetmore pudieron sostener a su hija en brazos fue 5 días después de nacer. El aspecto de su hija no les importaba lo más mínimo a los padres en ese momento. Se sintieron muy cerca de esta y desarrollaron fuertes sentimientos por este pequeño ser con cabecita deforme. Los médicos pronto descubrieron que a Juliana le faltaban huesos esenciales en los oídos, lo que causaba que esta estuviera casi sorda. Al menos puede ver a través de su ojo derecho y lo más importante: su cerebro funciona con total normalidad.

Muchas operaciones y 6 años más tarde, la niña no ha perdido ni un ápice de su espíritu luchador. Domina la lengua de signos y asiste a una escuela para niños sordos. La inteligente niña saca buenas notas. Pero aunque su familia la quiere, se preocupa y cuida mucho de ella, ni sus padres ni hermanos entienden verdaderamente cómo se siente. Pero esto va a cambiar muy pronto…

 Lejos de la familia Wetmore vive Danica, una pequeña niña de la edad de Juliana que padece la misma enfermedad. Las niñas podrían ser las mejores amigas. Danica padece una variedad más leve de la afección, aunque ella se enfrenta a un obstáculo que no está presente en la vida de Juliana: Danica no tiene una familia que la apoye, quiera y proteja. Al nacer fue dada en adopción y, desde entonces, vive en un orfanato ucraniano.

Allí nadie la ha visitado nunca en su vida. Su destino está escrito: en cuanto sea lo suficientemente mayor, el orfanato no podrá seguir ocupándose de ella y se verá abocada a vivir en la calle.Pero antes de que esto pase, ¡la familia Wetmore entra en la vida de Danica! Esta lee en Internet que esta pequeña busca unos padres adoptivos urgentemente. Deciden ir a Ucrania a conocerla y, tras una primera y única visita, los padres se miran el uno al otro y saben lo que el otro piensa: „Venga. Recojamos a nuestra hija y vayámonos a casa“. La familia adopta a Danica.Juliana, que en la actualidad tiene 12 años, lleva ya el increíble número de 45 operaciones a sus espaldas. Ahora puede crecer con una hermana que la comprende de verdad. La familia adopta a 3 niños más, que con Juliana y su hermana mayor, suman 6 traviesos niños. Juliana y Danica crecen protegidas en esta familia. Juliana sorprende a todos con su inteligencia por encima de la media y

Danica es una auténtica artista del dibujo.


Esta familia no lo ha tenido fácil en la vida pero han sabido afrontar sus problemas con valentía; su humanidad, valor y fortaleza son admirables.
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