En Bebés y más hemos hablado en diversas ocasiones del control de los esfínteres en los niños, y solemos explicarlo siempre en verano porque suele ser la época en que muchos niños dejan el pañal.
Bien, no es del todo cierto que los niños dejen el pañal. Más bien son los padres quienes se lo quitan, normalmente por una cuestión de comodidad (para ellos y para nosotros) y de urgencia del sistema (pues al colegio no pueden llevar pañal).

Para todos aquellos padres que estéis en ello, o que os estéis pensando si hacerlo o no, hoy os ofrecemos diez consejos para ayudar a los niños a controlar los esfínteres y dejar el pañal.

1. Tened en cuenta que el pañal se lo pusimos nosotros

Esto lo comento para quitar hierro al asunto. Los niños nacen sin pañal y, según dónde nazcan, se les pone un pañal nada más salir del vientre de su madre, o se les pone otra cosa, o nada. En nuestro medio hay pañales y la mayoría hacemos uso de ellos por comodidad, pero hay sitios donde no se usan porque no hay, porque no quieren o porque no pueden pagarlos.

En China, por ejemplo, muchos niños van con los pantalones abiertos por el mundo, haciendo sus necesidades allí donde les pilla, y en otros países los padres les enseñan, ya desde bebés, a relajar los esfínteres mediante un condicionamiento, mediante una comunicación: el bebé hace gestos para mostrar a los padres que quiere hacer pipí o caca y cuando los padres dan “permiso” lo hacen.

Con esto quiero decir que, ya que nosotros les acostumbramos a ellos desde el primer día a no preocuparse por sus esfínteres hasta que les quitamos el pañal por decisión propia (nuestra), debemos respetar en todo momento al niño o niña en el proceso, sin presiones de ningún tipo, sin malas palabras y sin prisas.

2. Olvidaos de los conceptos “mayor”, “pequeño”, “bebé”, “niño grande”, etc…

Suelen utilizarse mucho como para convencer a los niños de que ya tienen que hacer sus necesidades en un orinal o en un retrete: “Venga, que ahora ya no eres un bebé, ahora eres mayor, ya tienes que hacer pipí aquí” o “los niños grandes no hacen caca en el pañal”. Olvidadlos porque una persona demuestra su madurez con sus actos, no con su edad. Nuestro hijo será “mayor” cuando se comporte como un niño mayor, no cuando nosotros le digamos que lo es y que, por ello, debe comportarse así.

No hay ninguna necesidad de decir a los niños lo mayores o pequeños que son, pero si como padres quisiéramos hacerlo, es mejor comentarlo cuando ya controle los esfínteres: “Jo, qué mayor te has hecho, ya no llevas pañal”.

Si jugamos a hacer comparaciones y a presionar con cosas así corremos el riesgo de que se sienta ridiculizado o fracasado. ¿Y si después de decirle ya eres mayor, ya tienes que dejar el pañal, no puede? ¿Y si no es capaz de controlar el pipí ni la caca y sigue haciéndoselo encima? ¿No estaremos confirmándole que sigue siendo un bebé? Y a todo esto, ¿qué tienen de malo los bebés? Mejor no entrar en ese juego.

3. Debéis tener en cuenta que lo ideal sería que ellos se quitaran el pañal

Siguiendo con lo que he comentado en el punto 1, debéis saber que lo ideal sería que los niños tuvieran la libertad de quitarse el pañal cuando quisieran. Todos los niños llegan a una edad en que, o les molesta, o les parece una tontería llevar pañal. Bueno, llegan si les dejamos. Como intervenimos antes no llegan. Pero si les dejáramos, se lo quitarían solos. Ningún niño de 8 años llevaría pañal, como ningún niño de 8 años se duerme a la teta, como ningún niño de 8 años pide que su padre le coja en brazos para tranquilizarse, por poner algunos ejemplos. Todo eso de “si lo haces, si le acostumbras, no dejará de hacerlo nunca” no sirve, no funciona, tampoco con el pañal.

Pues explico esto porque si en el colegio no os ponen la norma de retirar el pañal (lo dudo mucho) no tengáis prisa por hacerlo si veis que al niño le cuesta controlar los esfínteres.

4. Pensad en cuándo son capaces los niños de controlar los esfínteres

Sé que de momento no os estoy dando consejos para quitar el pañal (ahora vienen), pero es que antes de darlos quiero dejar bien claro, pero bien claro, cuáles son los motivos que nos llevan a quitar el pañal a un bebé (normalmente externo, por presiones del colegio que ya empieza o de familiares, que nos dicen que ya son mayores) y cuándo son los niños capaces de controlar los esfínteres para sentar así las bases de todo lo demás.

Cuando fui a la revisión de dos años de mi hijo el mediano el pediatra se sorprendió de que llevara pañal y nos dijo que “con 2 años tenéis que quitárselo ya”. Por un oído me entró y por el otro salió. Es cierto que podría ser capaz de controlarlo, pero también es cierto que podría no hacerlo y ni mi hijo tenía ninguna prisa, ni nosotros tampoco (le faltaba año y medio para el colegio).

A los 30 meses de edad (2 años y medio) sólo el 50% de los niños controlan los esfínteres. A los 3 años lo hace el 75% de los niños. A los 42 meses (3 años y medio) los controlan el 95%. O sea, si alguien me preguntara cuándo controlan los niños los esfínteres, cuándo hay que quitarles el pañal, yo diría esa edad: “a los 3 años y medio, que es cuando la mayoría son capaces de dejar el pañal con éxito”.

5. Aprovechad el verano para dejarles desnudos

No hace falta que los pañales se quiten en verano. Puede hacerse en cualquier momento del año, pero es mucho más fácil ahora porque hace calor y pueden ir desnudos. Si les quitas el pañal pero les pones la ropa interior y unos pantalones, vestido o falda, se van a manchar enteros. Los primeros días quizás no les importe, pero es posible que luego se enfaden por llenarse la ropa y las piernas de pipí y caca y es más posible también que, a medida que pasan los días, los padres nos empecemos a impacientar y a cansar de andar limpiando caca de todas partes (no es fácil quitar un calzoncillo lleno de caca de un niño que llora y se mueve tratando de huir de ti), y acabemos por decirles cosas que no queremos ni debemos.

Así que vale más dejarlos desnudos por casa y que hagan lo que quieran donde quieran. Así aprovechamos para explicar qué han hecho, cómo ha sucedido y dónde deberían hacerlo (y nosotros lo limpiamos en nada).

6. Olvidad los premios

Controlar los esfínteres
Olvidad los premios y los castigos. El pipí y la caca se hacen el orinal o en el retrete porque se hace ahí. No tiene más misterio. El pañal lo usamos mientras no eres capaz, pero si ya eres capaz de hacerlo, tienes que hacerlo ahí. Si no lo haces no te voy a castigar, ni reñir, ni ridiculizar, esto está claro, pero si lo haces tampoco te voy a premiar. Hay quien da caramelitos, o algún detallito cuando el niño hace algo en el orinal o el retrete. Yo nunca he dado nada porque… ¿si luego no doy regalito, tiene permiso para volver a hacérselo encima? No sé, es que no hace falta amaestrarles de ese modo, es más una cuestión de normalidad, de ahora lo harás ahí, cuando aprendas.

Si las cosas se hacen con naturalidad sin enmascararlas en premios o regalos, como si el hacerlo fuera algo negativo que tengamos que embellecer con un premio, los niños lo asumen mejor que si empiezan a sospechar: “quizás al fin y al cabo esto de hacer pipí y caca sin pañal no sea divertido, o sea algo malo… ¡si hasta me tienen que dar regalos para que lo haga!”.

7. Dejadles crecer

Controlar los esfínteres es un acto madurativo, como lo es caminar o hablar. Creces, maduras y eres capaz de controlar los esfínteres. Si no creces ni maduras, es más difícil. Por eso a nadie se le ocurriría tratar de que un bebé de 9 meses dejara el pañal, porque no es algo que hagan porque les enseñamos, sino que hacen porque están preparados para ello.

Pero madurar no es una cuestión sólo de quitarles el pañal. Madurar es utilizar el vaso, los cubiertos, comer por sí mismos, dejar el chupete, el biberón, empezar a vestirse solos, a desvestirse, etc., es decir, madurar es ir pasando páginas e ir dejando poco a poco de ser bebé. Tenemos que permitir que pasen página, que sean más independientes, porque así será más fácil que ellos mismos sean autónomos en el tema de los pañales.

8. Explicadles de qué va todo esto

Obviamente, hay que hablar de los cambios, de qué sucede a partir de esos cambios y de qué esperamos de ellos. Explicar qué es el pipí, qué es la caca, cuando la hagan por el suelo llamarlo por su nombre (evitad, por cierto, llamar caca a cosas que no lo son), decirles que si lo hacen en el suelo manchan, y hay que limpiarlo, y que no pasa nada, porque nosotros lo limpiamos, pero que pueden hacerlo en el retrete o el orinal para que así sea más fácil. Que a la próxima nos pueden avisar antes de hacerlo y así les llevamos a que lo hagan ahí.

9. Darles opciones para que escojan

Si el orinal no les motiva o si el retrete les da miedo (hay niños a los que les da miedo un agujero tan grande, con agua al fondo, que hace mucho ruido y que se traga las cosas) podemos seguir utilizando el pañal. Lo importante es que controlen, es decir, que sean capaces de decir “tengo pipí” o “tengo caca” y hacerlo ahí donde quieran. Puede ser el orinal, puede ser el retrete y puede ser, por qué no, un pañal. Nos avisan, se lo ponemos, lo hacen y lo quitamos. Ya habrá tiempo de trabajar el “cariño” hacia el orinal o el retrete.

10. Si todo va mal, volved a poner el pañal

No hay presión. No debéis tenerla y no debe tenerla el niño. Estaréis pensando, quizás, que me he dejado un consejo, ese que dice que al niño hay que ponerlo cada media hora en el orinal para que haga pipí o caca y así, cuando lo haga, felicitarle. Si estáis esperando este consejo, volved a leer toda la entrada, por favor, porque en algún lugar os habéis perdido.

Eso de poner al niño cuando a nosotros nos parece bien no tiene sentido. Las ganas de hacer pipí o caca las tiene el niño, no nosotros, así que no debemos jugar con sus necesidades, ni con sus sensaciones. No debemos provocar que el niño quiera o intente hacer algo en el orinal. Y menos si luego le felicitamos o le damos un premio. Corremos el riesgo de que el niño se pase la mitad del día buscando un orinal para hacer algo y recibir el premio, o que se nos líe y ya no sepa ni cúando tiene ganas ni cuándo deja de tenerlas, porque somos nosotros los que decidimos cada cuánto rato se tiene que sentar. Así que no. El niño tiene que ir a hacer lo que haga falta cuando él diga que tiene que hacer algo. Si no lo dice, pues a otra cosa.
Si pasan los días y no avisa. Si vemos que no avanza. Si vemos que no estamos consiguiendo nada, habrá quien diga “debéis seguir, ya que habéis empezado, porque a veces tardan semanas y meses”, pero yo os diré lo contrario: semanas y meses tardará si no está preparado, hasta que llegue el día en que por fin lo haga, no por haberlo aprendido, sino porque ha llegado el día. Para ahorrarle decenas de escapes y a vosotros decenas de pipís y cacas por cualquier parte, le volvéis a poner el pañal y más adelante lo volvéis a intentar. Como nadie está presionando, culpabilizando, premiando, diciendo que ya eres mayor, menor, mediano, hobbit o bebé y todo se hace con naturalidad, podéis intentarlo las veces que haga falta.

Y no, poner el pañal de nuevo no es ir hacia atrás, porque, como dice Carlos González, ”para ir hacia atrás, primero hay que hacia adelante”, y un niño que no ha controlado en ningún momento los esfínteres no ha hecho ningún progreso.
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top