El 70% de las cefaleas es por abuso de analgésicos. En lugar de dar alivio, agravan el dolor.
El descontrol de la automedicación y sus consecuencias.
El dolor se define como una sensación molesta de intensidad muy variable. En realidad, el dolor es un sistema que tiene nuestro organismo de alertarnos de que algo va mal.
El dolor es un síntoma fundamental de inflamación y es muy valioso para el diagnóstico de muchas enfermedades y trastornos. En ocasiones se trata sólo de una molestia, como un ligero dolor de cabeza, pero a veces puede ser muy intenso, continuo o intermitente. Una vez reconocido el origen del problema, la “utilidad” del dolor se pierde y se convierte en un sufrimiento inútil.
El uso incorrecto de fármacos disponibles es una de las causas por las que se prolonga la duración del dolor ya que los analgésicos alivian el dolor, pero no suprimen la causa. Además, si el dolor, aunque sea leve, no desaparece, o bien si es más intenso, o un dolor repentino, muy doloroso y sin causa justificada, es necesario acudir al médico.

¿Dolor de Cabeza?

Aunque parezca increíble, siete de cada diez personas sufren cada vez más dolor de cabeza por el uso excesivo de los analgésicos con los que, precisamente, buscan alivio día tras día.
Dentro del gran grupo de dolores de cabeza hay dos que son los más frecuentes: la migraña, un síndrome que cambia con los años y en cada paciente, y la cefalea tensional, entre cuyas causas está la tensión muscular por el estrés, la depresión o la ansiedad. Según indicaron ayer los especialistas, el 54% de las personas con migrañas no sabe reconocer adecuadamente el origen de su dolor.
“Se considera que si uno toma en forma crónica más de tres analgésicos farmacológicos por semana, o más de 15 por mes, está en riesgo de abuso -agrega el doctor Fernando Salvat, director de la Clínica de Dolor-.”
Aunque parezca increíble, siete de cada diez personas sufren cada vez más dolor de cabeza por el uso excesivo de los analgésicos farmacológicos con los que, precisamente, buscan alivio día tras día.
Con los años, la automedicación cada vez que aparece un dolor de cabeza dispara un círculo vicioso en el circuito del dolor en el cerebro.

Sobredosis de analgésicos

Algunos medicamentos, como los analgésicos, generan tolerancia porque el cuerpo se acostumbra y el efecto pasa provocando rebote: el dolor regresa por la falta de analgésicos y cada vez hay que tomar más y más.
 
Otros fármacos curan el malestar por el cual hay que tomarlos, pero los efectos adversos terminan siendo mayores que la enfermedad, como en el caso del abuso y el uso indiscriminado de los antiácidos.

Los antiácidos que contienen hidróxido de aluminio solo o en combinación con hidróxido de magnesio, pueden interferir con la utilización del fósforo en el organismo, ocasionando alteraciones y deficiencias en el sistema óseo. Además, se han relacionado con un incremento significativo de probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

“Otro síntoma de la tolerancia a los medicamentos es que el efecto no dura el tiempo de antes: una tableta le quitaba el dolor por dos o tres días y después ya tiene que tomarla cada día y, finalmente cada 6 horas. Es un círculo vicioso”. Mauricio Rueda Sánchez, Neurólogo Clínico.

Tomar una dosis de analgésicos superior a la recomendada o durante más tiempo del prescrito puede provocar consecuencias perjudiciales para el corazón, los riñones, el sistema nervioso, el hígado o la mucosa gastrointestinal. En una persona mayor de 65 años con una enfermedad crónica, el potencial tóxico se multiplica.
 
El abuso de paracetamol puede producir una insuficiencia hepática aguda. El abuso de ibuprofeno puede dañar los riñones y la médula ósea.
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