Lo que los medios de comunicación y la Organización Mundial de la Salud no le están diciendo sobre el virus del Zika y su relación con los mosquitos transgénicos.

LOS MOSQUITOS TRANSGÉNICOS

La epidemia de zika en Brasil tuvo origen en la misma región geográfica en donde fueron liberados miles de mosquitos modificados genéticamente.
Durante el 2011 y el 2012 la empresa de biotecnología Oxitec liberó millones de mosquitos Aedes Aegypti transgénicos en los alrededores de la ciudad brasileña de Juazeiro, como parte de un experimento para frenar el dengue. Estos zancudos, llamados científicamente OX513A, son creados en laboratorio, donde les insertan un gen letal que hace que la descendencia de estos insectos muera antes de llegar a la edad adulta.

Los mosquitos mutantes creados por Oxitec son en su totalidad machos. Al ser liberados, se aparean con las hembras silvestres y transmiten un defecto genético que impide a las larvas llegar a un estado de madurez, deteniendo así la proliferación del mosquito portador del virus Zika. 

EL EXPERIMENTO
Según datos oficiales de Oxitec, el experimento con mosquitos transgénicos en Brasil fue un éxito: la población de zancudos silvestres se redujo en un 80%. Sin embargo, la ONG Amigos de la Tierra junto con otras organizaciones activistas del medioambiente denunciaron a la compañía británica por ocultamiento de información con respecto al experimento.

En este documento se revela que gracias a una demanda de petición, Oxitec tuvo que hacer público un informe en el que aclaraban que los mosquitos genéticamente modificados tenían una tasa de supervivencia del 3% en condiciones normales, y que en contacto con el antibiótico tetraciclina se podía reversar el efecto del gen modificado, es decir, en contacto con este antibiótico las larvas sobreviven.

La mala noticia es que la tetraciclina se encuentra en todas partes: alcantarillas, productos químicos de uso cotidiano, incluso en la comida para gatos.

Hellen Wallace, directora de la ONG GeneWatch, dedicada al monitoreo de innovaciones en ingeniería genética criticó la manera irresponsable en la que ha actuado Oxitec “los experimentos con mosquitos transgénicos debieron haber parado a raíz de la falla encontrada. Los intereses comerciales de Oxitec van en contravía de la necesidad de tener un escrutinio más profundo sobre estos experimentos con información pública, honesta y transparente”.
Sobre este mismo punto, Lim Li Ching de la ONG Third World Network concluyó: “la gente está siendo engañada sobre los riesgos que generan los mosquitos genéticamente modificados en el medioambiente y la salud humana”.

La organización Amigos de la Tierra ha estado desde ese entonces alertando a la sociedad brasileña sobre los verdaderos intereses de Oxitec, que lejos de proporcionar una solución real al problema del dengue o del zika, “está usando a la población pobre de Suramérica, en especial la región del noreste brasilero, para hacer experimentos con insectos transgénicos, sin saber qué efectos tendrá en la salud humana y sin consultar a las poblaciones”. (Lucía Ortiz, Amigos de la Tierra Brasil)

Si los zancudos genéticamente modificados están reproduciéndose y su descendencia está sobreviviendo, ¿cuáles podrían ser las consecuencias de una picadura de este tipo? ¿puede un virus como el zika cambiar de características al ser transmitido por un vector no creado por la naturaleza?

El controvertido doctor Joseph Mercola de la Universidad de Illinois, también ha expresado sus preocupaciones frente a los zancudos transgénicos, haciendo énfasis en las implicaciones que puede tener en el ADN humano: “existe la posibilidad de que los genes modificados del mosquito entren en contacto con el genoma humano, alterándolo, insertando mutaciones u otro tipo de daños impredecibles en el ADN”.

El Zika y la Microcefalia
Además de la evidente relación entre Zika y bebés con microcefalia, es responsabilidad de las autoridades de salud determinar si el ADN sintético de los mosquitos transgénicos, en contacto con el líquido amniótico de la mujer embarazada, puede desencadenar anomalías en los cromosomas del bebé, impidiendo el desarrollo del cerebro.

3. VIRUS DE LABORATORIO
El Zika fue aislado por primera vez en 1947 durante un experimento con monos en Uganda. Desde su creación solo se han registrado dos brotes menores; uno en el 2007 en Micronesia y otro en el 2013 en la Polinesia Francesa. Si bien en ninguna de las dos ocasiones se reportaron oficialmente casos de microcefalia relacionados, sí se presentaron casos de síndorme Guillain Barré.
Según el registro del ATCC, compañía global que se dedica a la recolección, autentificación, categorización y distribución de microorganismos para proyectos científicos, el virus del Zika es propiedad de The Rockefeller Foundation.

4. LOS INTERESES DEL GRUPO ROCKEFELLER

La dinastía Rockefeller, miembros por excelencia de la llamada élite mundial, han financiado desde hace siglos proyectos de investigación científica 

La eugenesia es una filosofía social que aspira a crear una raza superior o “pura”. A través de los ojos de esta filosofía, las razas no son todas iguales, sino unas (la caucásica) superiores a otras. Por esta razón, cualquier característica considerada inferior (raza, enfermedades, malformaciones, deficiencias intelectuales e incluso la situación de pobreza) es un impedimento para el desarrollo de la especie humana. 
Este paradigma elitista pervive hoy en día en las atribuciones que se da la oligarquía mundial en el control de la población pobre en

países en vía de desarrollo. En efecto, el crecimiento acelerado de la población mundial gracias al desarrollo del agro y la industria en los últimos siglos, representa actualmente una de las mayores preocupaciones de grupos como la Comisión Trilateral (fundada por David Rockefeller), el Club Bilderberg y organismos mundiales financiados por los Rockefeller como la ONU, la OMS y el Banco Mundial.
Los Rockefeller han financiado desde principio del siglo XX investigaciones sobre fertilidad y métodos anticonceptivos, llegando a promover políticas de esterilización masiva en países del Tercer Mundo. En los reportes anuales de The Rockefeller Foundation existen desde el año 1968 proyectos de desarrollo de vacunas “antifertilidad” para implementar a escala masiva.

En un reporte de 1988 se registra el ensayo de este tipo de vacunas en mujeres de la India con resultados exitosos. Además, se oficializa el apoyo de la ONU y su Population Fund, para la distribución de “vacunas para regular la fertilidad” en países pobres (FRV).

En el tema de las vacunas uno de los grandes aliados de The Rockefeller Foundation es la fundación Bill y Melinda Gates. El magnate de la tecnología ha dicho públicamente en conferencias de TED que una de sus mayores preocupaciones es el crecimiento de la población que pronto llegará a los 9 billones de personas. Gates afirma casi descaradamente que “con nuevas vacunas y asistencia en salud reproductiva podríamos bajar el número de personas en un 10 o 15%”.

En el Foro Económico Mundial del 2010, Bill Gates anunció que su fundación donaría 10 billones de dólares al desarrollo de vacunas para niños del tercer mundo. El magnate tecnológico había ya expresado su interés en el uso de mosquitos genéticamente modificados para llevar a cabo su campaña de vacunación, todo esto por supuesto, pasando por encima de la soberanía de los pueblos y con el apoyo de la OMS, organización que tanto él como los Rockefeller controlan.


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