Aunque el niño haya sido rescatado del agua y respire, todavía tiene la posibilidad de morir 76 horas después

El pasado mes de julio saltaron todas las alarmas cuando Lindsay Kujawa, escritora y creadora de «Delighted Momma» publicaba en el Huffingtonpost un artículo en el que narraba una de las experiencias más desagradables de su vida como madre: su hijo, en un terrible descuido de todos los adultos, se cayó a la piscina y en el breve transcurso de veinte segundo permaneció bajo el agua


Cuando lo sacaron lo reanimaron y todo parecía ir bien. Sin embargo, conforme avanzó la tarde el niño empezó a dar muestras de cansancio y decidió llamar al pediatra. Este, con voz muy seria le indicó que debía llevarlo inmediatamente a urgencias. Allí lo exploraron y los resultados indicaron que podía padecer un ahogamiento secundario. Es decir, en su cuerpo había agua de la piscina, con sus productos químicos, que podían traer graves consecuencias, incluida la muerte. Afortunadamente todo salió bien pero su artículo ha servido para poner en alerta a padres sobre este tema poco conocido.

Andrea Masiá de Barbieri es pediatra en Cap Sant Pere de Ribes y conoce bien de qué se trata. Hemos hablado con ella para despejar cualquier duda que los padres tengan. Para la doctora l ahogamiento secundario y el ahogamiento seco existen «se trata de que existe la posibilidad de que, aunque el niño haya sido rescatado del agua, tenga aún la posibilidad de ahogarse» Sin embargo, sostiene, «antes que nada hay que dejar claro que para que ocurran cualquiera de estos dos fenómenos tiene que haber un ahogamiento previo con reanimación, estos hechos no ocurren de otra manera, con esto quiero decir que no ocurrirán si le tiran un poco de agua a la cara y tose un poco por ejemplo o traga agua accidentalmente».

¿Qué hacer si ha habido ahogamiento previo con reanimación?
La pediatra es contundente en este aspecto: «Siempre que un niño haya sufrido un ahogamiento en una piscina o en la playa por más que recupere conciencia rápidamente y lo veamos bien hay que llevarlo a un centro hospitalario inmediatamente». ¿Por qué? Porque «el ahogamiento seco es un proceso por el cual se produce un espasmo de la laringe, ya que ella se cierra como protección, no entra agua, pero tampoco entra aire. El ahogamiento secundario comienza cuando el agua se introduce en los pulmones y se queda estancada a pesar de las maniobras de reanimación. Esta acumulación de líquidos se llama edema pulmonar que causa dificultad respiratoria y no tiene por qué aparecer inmediatamente, puede hacerlo hasta 76 horas después del ahogamiento y pudiendo ser lo suficientemente grave como para desencadenar la muerte».

El mensaje fundamental es la vigilancia de los niños en las piscinas, «personalmente no soy fan de los manguitos, ni otros artilugios para dejarlos con más seguridad, se trata de una falsa seguridad que lo único que logra es que los padres estén más confiados y se puedan despistar, además de no ayudar a los niños a manejarse dentro del agua
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