El uso de talco para bebés se ha vuelto muy popular en los últimos años. Es común ver cómo se utiliza en todos los hogares, aunque no resida ningún bebé en él. Frecuentemente, las mujeres lo usan con otros fines, especialmente sobre la piel para que tenga un aspecto más suave y juvenil. También, para combatir el mal olor o la sudoración en exceso.

Recientes estudios, han demostrado que el uso diario de talco para bebés Johnson&Johnson, aumenta, en un 33%, el riesgo de padecer cáncer de ovario. 

El epidemiólogo Dr. Cramer, ha manifestado su preocupación al afirmar su creencia de que, al menos 10.000 mujeres, han desarrollado cáncer por el uso de este talco, diariamente. 
 Si tú eres de esas mujeres que usan este polvo con propósitos cosméticos, es un buen momento para suspender la rutina. Los primeros estudios que confirmaron la teoría, se realizaron en 1971. 
Se demostró el vínculo entre el uso continuado de talco sobre la piel de las mujeres y el cáncer: las volvía 3 veces más propensas a contraer cáncer de ovario.

El polvo de talco, se produce a partir de un mineral llamado silicato de magnesio que en forma natural, es una roca. Esta sustancia contiene fibras de amianto que, durante el proceso de elaboración del polvo, no pueden ser eliminadas. 
El amianto presente en estos productos, es altamente cancerígeno.
Se cree que las presiones ejercidas por los científicos y las reiteradas publicaciones de New York Time, obligaron a las grandes corporaciones, en especial a Johnson&Johnson, a desaconsejar su uso y admitir la verdad detrás de este producto. 

Lee las etiquetas Después de admitir la verdad y debido a grandes pleitos judiciales, las grandes marcas se han visto en la obligación de colocar una advertencia en las botellas de talco que dice “puede causar cáncer”. Sin embargo, esto es en algunos países. Johnson&Johnson advierte en las etiquetas que el polvo no debe entrar en contacto con los ojos directamente.

No menciona que las partículas del polvo permanecen adheridas a la piel durante mucho tiempo y viajan a todo el organismo. 
No advierte que el talco causa inflamaciones en las mucosas, no hace referencia a las células cancerígenas que se forman en el cuerpo, al utilizarlo durante años. 

El uso en bebés. La Academia Americana de Pediatría ha manifestado no estar de acuerdo con el uso de talco en bebés. Advierte a los padres que el mineral en forma de polvo, es muy volátil y es fácilmente inhalado por los menores. Cuando esto sucede, sus mucosidades se secan e inflaman. 

Esta inhalación afecta directamente la respiración de los niños y puede manifestarse a través de silbidos en el pecho (o sibilancias). 
Se cree que algunos de los casos reportados de neumonías en bebés, son producto del uso irresponsable de talcos. 

Incluso, se cree que la continua inhalación puede desencadenar cáncer en los pulmones. Ambos están en riesgo, tanto el padre como el niño. 
Usa alternativas seguras La mejor opción para bebés, es utilizar un poco de vaselina. La vaselina no permite que el bebé desarrolle rozaduras o cura las ya existentes.

También existen en el mercado, marcas que elaboran féculas orgánicas. Pueden ser utilizadas, con fines cosméticos, en adultos. En bebés, el uso debe ser moderado ya que, si bien no están relacionadas al desarrollo del cáncer, siguen siendo un problema para las vías respiratorias (aunque no de gravedad). 
Más allá de asumir la responsabilidad, las grandes corporaciones no quitan estos productos del mercado, ni informan correctamente al respecto. Por supuesto, esto se debe a que no desean ver afectadas sus ventas. 

Es nuestra responsabilidad mantenernos informados respecto a todo lo que utilizamos y cuidar también a las personas que están a nuestro alrededor. Ante cualquier inquietud, pregunta a tu pediatra de confianza o médico de cabecera.
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