La invención de la vacuna contra la lepra

Jacinto Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos de la familia Dasypodidae y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna de la tuberculosis), produjo la inmunización. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987, además de ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina.

En 1987 diseñó el modelo de vacunación para combatir la enfermedad contra la que luchó toda su vida, combinando la vacuna contra la tuberculosis y el bacilo Mycobacterium leprae, que Convit inoculó del armadillo, el único animal capaz de infectarse con la bacteria que provoca la lepra.

La figura del "cachicamo", como se conoce al armadillo en Venezuela, se convirtió en referencia del médico, que coleccionó decenas de figurillas del animal que aparece, también, en el reverso del billete de cinco bolívares.

Convit logró cambiar la orientación del tratamiento de la lepra en Venezuela, al evitar el aislamiento de los pacientes con la enfermedad, introducir el tratamiento ambulatorio y cerrar las leproserías.

Esos cambios se difundieron rápidamente entre los servicios médicos de los demás países de Latinoamérica.

Convit también descubrió una vacuna contra la leishmaniasis 

Enfermedad que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a las poblaciones más pobres del mundo y está asociada a la malnutrición y las malas condiciones de vida.

Fue premiado por la Organización Panamericana de la Salud y estuvo en la lista de los hombres más valiosos de la OMS, pero nunca ejerció la medicina privada ni buscó la fama. "El premio Nóbel no me quita el sueño, la cura contra el cáncer sí", llegó a decir el médico.

lidero un equipo en el Instituto de Biomedicina del Hospital Vargas que sigue trabajando en el desarrollo de una autovacuna contra el cáncer de seno, estómago y colon. El procedimiento se basa en exploraciones con inmunoterapia.



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