La poderosa cebolla
La cebolla tiene fama de hacer llorar y darle sabor a la comida, pero también es buena para la salud. Es rica en compuestos azufrados que forman parte de su aceite esencial y que son los responsables de su característico olor y sabor. Tiene pocas calorías debido a su elevado porcentaje de agua y su bajo contenido en grasas.
Las cebollas pertenecen a la familia allium. Un estudio publicado en la revista European Journal of Clinical Nutrition, coloca a la cebolla como parte de un grupo muy selecto de alimentos que combinados con brócoli y manzanas, entre otros, ayuda a disminuir hasta en un 20% la mortalidad por enfermedad coronaria.
La cebolla contiene poderosos antioxidantes y poseen algunos efectos antiinflamatorios, antibióticos y antivirales. Son una gran fuente de quercetina, un compuesto antiinflamatorio que está asociado con efectos beneficiosos en enfermedades crónicas como el cáncer y enfermedades del corazón.
La quercetina es un “flavonoides” utilizada mucho por los nutricionistas para el tratamiento de las alergias, puesto que ayuda a aliviar el asma y la rinitis alérgica, bloqueando algunas respuestas inflamatorias en las vías respiratorias.
Y, por si no fuera suficiente, las cebollas también contienen una serie de sulfuros muy similares a las de ajo, que ayudan a disminuir las grasas en la sangre y la presión arterial.
Lo que es a mi, me gustan crudas y combinadas con tomate o cocidas en chorrellana…¿y a usted, cómo le gusta?
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