Cirugía del pericardio
El pericardio es una membrana rígida que cubre el corazón y está formada por dos capas:
-    Capa parietal→ pericardio : es rígido por su riqueza en colágeno.
-    Capa visceral→ epicardio : está íntimamente pegada al corazón y no se puede distinguir.

    Entre ambas se encuentra el líquido pericárdico (10-15cc), un lubricante que permite al corazón contraerse sin roces. El incremento de este líquido por muy pequeño que sea puede causar un taponamiento pericárdico, basta con una cantidad de 50cc ya que la capa parietal está formada básicamente por fibras colágenas y son poco extensibles. También está compuesto por algunas fibras elásticas y una capa de células mesoteliales.
    En pericarditis o en metástasis, en cambio, puede acumularse más líquido por hacerlo poco a poco produciendo un derrame pericárdico (1000-1500cc), que puede llegar a acumular 1 litro sin dar síntomas de taponamiento y sólo en las últimas fases dar sintomatología.
    Por tanto puede existir un gran derrame sin taponamiento y uno pequeño con taponamiento. El taponamiento es un concepto funcional y el derrame un término anatómico (no son sinónimos).
    Tanto la forma aguda (taponamiento) como la crónica (derrame) son el reflejo de un contenido que presiona las cavidades derechas impidiendo que se llenen. Como consecuencia:
•    Aumenta la presión venosa central
•    Disminuye la presión arterial sistémica (entra menos sangre al corazón por lo que sale menos, produciendo hipovolemia) 



    En el DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL con el taponamiento hay que tener en cuenta la "pericarditis constrictiva crónica" por tener el mismo cuadro clínico. En esta última el pericardio se encuentra fibrosado, incluso calcificado tras la evolución de una pericarditis vírica, urémica… Para el diagnóstico utilizaremos el ecocardiograma con el que se distingue el líquido en el taponamiento y el pericardio fibrosado en la pericarditis constrictiva. A veces no está clara la constricción pericárdica y habrá que recurrir a la RM o al TAC.
    Pericarditis constrictivas crónicas: son procesos producidos generalmente por secuelas de pericarditis agudas, TBC, traumatismos cardiacos, IAM antiguos y tumores. Se produce una inflamación crónica que afecta a las dos hojas pericárdicas, las hojas se fibrosan comprimiendo el corazón e impidiéndole trabajar correctamente. Pueden llegar a calcificarse. Esto complica muchísimo la cirugía.
    Tras traumatismo cardiaco: se produce un engrosamiento progresivo y crónico del pericardio que finalmente producirá una pericarditis constrictiva crónica.
    Tras TBC que afecta al pericardio: 20-30 años después de la enfermedad se da una crisis de taponamiento producida por una calcificación del pericardio. Es una entidad grave que requiere una cirugía de alto riesgo. Hoy en día está más o menos controlada.
    Tras procesos tumorales: pueden ocasionarse metástasis al pericardio, produciéndose un acumulo de líquidos, un taponamiento y una consiguiente insuficiencia cardiaca.
2.1.- ENTIDADES NOSOLÓGICAS:
1.    Quistes (congénitos): generalmente benignos, asintomáticos y sin repercusión. Si son muy grandes pueden comprimir estructuras paracardiacas, esto obliga a realizar quistectomias.
2.    Agenesias parciales/totales (congénitas): asintomáticas (hallazgo casual).
3.    Pericarditis aguda: víricas, urémicas, purulentas(suelen ser catastróficas), tuberculosas, post-radioterapia, tumorales. Clínica: dolor, alteración del ECG… Pueden producir o no un derrame que puede ocasionar taponamiento.
4.    Constricción pericárdica y taponamiento.
5.    Procesos tumorales sobre el propio pericardio, generalemente metástasis.

2.2.- DIAGNÓSTICO:
Clínica, Ecocardiograma, Rx de tórax (calcificación) y se completa con TAC y RMN.

2.3.- RECURSOS QUIRÚRGICOS
-    Taponamiento agudo o por derrame crónico: Pericardiocentesis  Mejora el cuadro inmediatamente.

-    Derrames recidivantes (Pericarditis urémicas en pacientes con hemodiálisis, pacientes con cáncer ): Si no hay taponamiento cardiaco, no se hace nada, pero sino, se procede a la creación de una ventana pericárdica. Se trata de dar una comunicación al pericardio bien con el peritoneo (vía subxifoidea) o con la pleura (toracotomía). De esta manera derivamos el exceso de líquido pericárdico a otras zonas en las que ese exceso no se notará, y se reabsorberá.
    Se entra en la cavidad torácica por la vía subxifoidea.
    Se abre el pericardio y con el dedo abrimos la pleura o el peritoneo.
    El líquido drena a la cavidad pleural o abdominal para ser recogido por el sistema linfático.


-    Derrames persistentes tras la creación de la ventana: Pericardiotomía.  Se hace una esternotomía media, se corta y se extrae el pericardio. Se trata de un procedimiento fácil en el caso del derrame, pero si el pericardio está adherido o calcificado la técnica se complica y la mortalidad asciende al 15-20%.
-    Tamponamiento postquirúrgico: para que esto no ocurra es importante realizar una revisión postquirúrgica.

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