Circulaciones muscular y cutanea

1) CIRCULACIÓN MUSCULAR
La circulación muscular es la circulación a través de un tejido formado por la totalidad de los músculos esqueléticos (voluntarios) del organismo. Si el músculo fuera un órgano unificado pesaría más o menos 35 kg para una persona adulta normal, lo que equivale al 50% del peso corporal total. Aun así solo se llevan el 15% del GC en reposo físico porque los músculos están inactivos y solo reciben la proporción de sangre necesaria para su actividad metabólica basal. Recibe menos de 1 l de sangre por minuto (850 ml). Por cada 100 gr de tejido recibe la proporción más pequeña de sangre de todo el organismo y esto se debe a que el consumo de O2 es uno de los más bajos: menos de 1 ml de O2/ 100 gr. Es la circulación que más cambia entre el reposo y la actividad ya que el ejercicio muy intenso es la situación más estresante que afronta el sistema circulatorio normal. Es importante diferenciar entre los músculos activos y los inactivos ya que es prácticamente imposible que todos los músculos intervengan a la vez en un mismo ejercicio. En los músculos activos el flujo aumenta muchísimo, es el flujo que más cambia en el organismo pero los cambios dependen del ejercicio ya que son proporcionales a la intensidad de éste. Por esta razón no se puede definir cuanto varía el flujo sanguíneo.

EJERCICIO: REDISTRIBUCIÓN DEL FLUJO

En color rojo están remarcados los tres órganos cuyo flujo sanguíneo aumenta con el ejercicio y son: el músculo, el corazón y la piel.
-    Músculo: el flujo solo aumenta en los músculos que intervienen en el ejercicio muscular, en los inactivos por el contrario disminuye. En los activos pasamos de 1 l/ min hasta un máximo de 25l/ min en personas normales. En los atletas llega a elevarse hasta 30 l/ min. En caso de que el ejercicio sea más moderado (de menor intensidad) el flujo es de 12´5 l/ min.
-    Piel: su flujo también aumenta, desde 0´5 l hasta 2-3 l, porque con el ejercicio muscular aumenta la temperatura corporal y el calor debe perderse.
-    Corazón: finalmente la circulación coronaria se multiplica por 3 veces o más: desde los 5-6 l hasta 30 l al menos. Al aumentar la frecuencia cardiaca y el volumen sistólico se aumenta el GC.
La circulación cerebral no varía, es muy estable, ya que al ser un órgano muy vital sus intereses son superiores a los del resto. Además hay otros tejidos que tampoco varían, como por ejemplo el tejido óseo.
Representados en azul están los tejidos que disminuyen su flujo sanguíneo colaborando a que los órganos que lo necesitan reciban un mayor aporte sanguíneo. Entre ellos están la circulación esplácnica (disminuye hasta la mitad su flujo) y la circulación renal (que pasa de 1250 ml a 800). La musculatura no activa también reduce su flujo sanguíneo.



HIPEREMIA ACTIVA POR EL EJERCICIO
Los mecanismos responsables del aumento de flujo son por una parte de tipo general (nervios y hormonas que producen vasodilatación) y por otra de tipo local, siendo estos últimos los más importantes. Los mecanismos locales se corresponden a la hiperemia activa: los catabolitos acumulados en la actividad del músculo actúan sobre los esfínteres precapilares abriéndolos (efecto directo)  produciendo el reclutamiento capilar (habiendo mas capilares abiertos que cerrados). Entre los catabolitos el protagonista fundamental es el CO2 que no solo provoca la apertura de estos esfínteres sino también la de las arteriolas previas).
La hiperemia activa por acumulación de catabolitos es el mecanismo más importante que dilata los vasos sanguíneos. Es responsable del 80% de la vasodilatación en el ejercicio.
Cuando el músculo se contrae comprime parcialmente los vasos por lo que el flujo está continuamente subiendo y bajando debido a que en la relajación los vasos se vuelven a distender. De todas formas el flujo medio es muy alto.
Las arteriolas reciben gran cantidad de fibras nerviosas y no son todas iguales por lo que las vamos a dividir en dos paquetes diferentes:
a)    fibras simpáticas cuyo neurotransmisor es la noradrenalina producen vasoconstricción. Durante el ejercicio reducen su descarga y los vasos sanguíneos se dilatan ligeramente.
b)    Fibras simpáticas cuyo neurotransmisor es la acetilcolina provocan vasodilatación. Es una excepción en el organismo y se ponen en actividad durante el ejercicio.
Este doble mecanismo nervioso se pone en marcha incluso antes de que el ejercicio empiece. El doble mecanismo nervioso produce la dilatación en el inicio del ejercicio muscular y luego es suplido por el mecanismo metabolico.







CIRCULACIÓN CUTANEA

La piel entendida como un órgano es medida en m2 de superficie corporal y en un adulto normal mide 1´75 m2. Incluida la dermis, la epidermis y el tejido subcutáneo, que son las tres capas que constituyen la piel, tendría un peso oscilante entre los 3 y los 4 kg. Se lleva un flujo ligeramente menor de ½ l por min, 5% del total del GC. Es una irrigación acorde con su peso pero no con el consumo de O2 ya que recibe el doble y hasta 10 veces más de lo que necesita para su propio mantenimiento según la temperatura.
Para mantener los 37ºC de temperatura corporal es necesaria la actividad de los vasos cutáneos.
Los vasos se organizan de forma distinta en las tres capas.
Los vasos llegan por el tejido subcutáneo pero las venas forman una tupida red de pequeñas venas muy ramificadas en forma de maraña, esto es, un plexo venoso, de forma que la sangre queda estancada ya que circula muy lentamente; mientras que las arterias son simples arterias. Cuanto más sangre haya estancada mas calor habrá en el tejido y se perderá más calor. La perdida de calor va ligada a la cantidad de sangre que llegue al plexo venoso.
Las arteriolas llegan a la dermis y en las criptas dérmicas forman las llamadas asas capilares (situadas por encima del plexo venoso) cuya única función es la nutrición del tejido. En la parte inferior hay anastomosis arteriovenosas que son similares a las arteriolas: tienen un calibre similar y una capa muscular muy desarrollada y unen directamente las arterias al plexo venoso. Están enrolladas en espiral y no existen en toda la piel, solo en las zonas acras que son aquellas zonas donde se genera/ pierde más calor ya que hay poco volumen y mucha superficie de piel, como por ejemplo los dedos de ambas extremidades yen el pabellón auricular. Las anastomosis arteriovenosas reciben inervación simpática fuerte. Si están abiertas la sangre llega al plexo venoso a trvés de ellas, el plexo se llena de sangre y el tejido se calienta, como consecuencia se pierde calor al exterior. Si están cerradas la sangre entra por las arteriolas llegando a los capilares. Son vasos con mucha mayor resistencia por lo que endentecen el flujo enfriando la sangre, enfriando el tejido y provocando una menor perdida de calor.


REGULACIÓN

Es más importante la regulación general que la regulación local, siendo esta última escasa pero existe.

1) Local: los metabolitos que se acumulan en el órgano son vasodilatadores de las arteriolas. El efecto aun así no es muy importante porque la actividad metabólica de la piel  es prácticamente la misma por lo que el flujo no varía sustancialmente. Pero es poderosa ya que la piel es el tejido que más desarrollada tiene la hiperemia reactiva (aunque no se manifiesta porque no existen grandes variaciones).

2)General: hay  muchos nervios simpáticos que llegan a los vasos.  La mayor parte de ellos son normales (estándar) que usan noradrenalina como neurotransmisor y provocan vasoconstricción en los vasos que inervan: arteriolas y anastomosis arteriovenosas. Estas últimas no tienen término medio: se abren o se cierran por que la capa muscular tan gruesa no les permite capacidad de graduación. En caso de las arteriolas el calibre si se puede regular. Todo esto está regulado por el hipotálamo en el que existen unos centros reguladores del calor de modo que cuando la temperatura corporal sube más de 37ºC reduce la actividad de estos nervios simpáticos dilatándose las arteriolas y las anastomosis arteriovenosas. En consecuencia entra más sangre en el plexo venoso. Cuando la temperatura baja  los centros reguladores del calor provocan el aumento de la descarga simpática  provocando la vasoconstricción de arteriolas y anastomosis arteriovenosas por lo que entra menos sangre en el plexo venoso. No está definitivamente demostrado pero probablemente hay fibras simpáticas dilatadoras que liberan acetilcolina.
Existen otras circunstancias que también afectan a estos vasos: el calor, la presión y el frío ambiental actuando locamente sobre la piel. El calor hace vasodilatación local y el frío vasoconstricción pero con ciertas limitaciones. El calor hasta los 40ºC produce vasodilatación, más allá de los 40ºC provoca una vasodilatación inflamatoria que aumenta la permeabilidad de la pared de los capilares causando un edema en la zona. El frío hasta los 15ºC provoca vasoconstricción, por debajo, produce vasodilatación fría: alternancia de vasoconstricción y vasodilatación. La presión ejercida sobre la piel provoca cambios en la llegada de sangre dependiendo del nivel de presión y del tiempo que ésta se mantenga sobre la piel. La triple respuesta es un mecanismo utilizado por los alergólogos porque es una respuesta fisiológicamente normal pero que aumenta en reacciones alérgicas.
Se provoca raspando la piel del paciente con un punzón. Aparece una línea roja central que es indicador de la vasodilatación. Alrededor de este aparece un edema y en una zona más periférica una leve zona enrojecida.

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