Medicina nuclear del aparato respiratorio

Gammagrafía del aparato respiratorio
La gammagrafía del aparato respiratorio tiene tres grandes aplicaciones: el estudio del tromboembolismo pulmonar, cuantificar la perfusión pulmonar y diagnostico de extensión de la sarcoidosis. (Este año mencionado las dos últimas aplicaciones, pero las incluiremos).

1- Estudio del tromboembolismo pulmonar
Hasta hace poco era la técnica diagnóstica utilizada para detectar los tronboembolismos pulmonares (TEP). Pero ante la llegada del TAC helicoidal con contraste o sin contraste la gammagrafía solamente es usada como imagen de estudio secuencial del tromboembolismo, para ver su evolución o cuando no se dispone de TC. 
Gammagrafia de ventilación-perfusión es la técnica que ha sido y sigue siendo utilizada en ocasiones para el diagnóstico de del TEP. En este procedimiento se utiliza material radiactivo inhalado (gas o aerosol) e inyectado (microesferas marcadas con tecnecio) para medir la respiración (ventilación) y la circulación (perfusión) en todas las áreas de los pulmones.
Una gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión se trata en realidad de 2 exámenes que se pueden realizar por separado o juntos.


Durante la gammagrafía de perfusión, el médico inyecta al paciente microesferas de albumina humana (se metabolizan por los macrófagos) marcadas por un isotopo. Esas microesferas serán mayores que el tamaño de la microcirculación de los alveolos  pulmonares, y por lo tanto  se producirá  un pequeño tromboenbolismo a nivel de todo el pulmón. Cuando el pulmón funciona bien,  lo vemos perfectamente en todas las imágenes siendo la perfusión correcta. Si hay un tromboenbolismo pulmonar, las microesferas no llegaran a todas las partes de pulmón, quedando la perfusión excluida en la parte afecta del pulmón (se forman imágenes en quesito). 

Durante la gammagrafía de ventilación, se inhala gas radiactivo a través de una máscara, mientras está sentado o acostado en una mesa bajo el brazo del escáner. Algunas veces, aparte del campo pulmonar también encontramos el esófago y el estómago en las imágenes, ya que el paciente ha tragado mucha saliva empapada con el aerosol.
De esta manera, en el caso del TEP encontramos una discordancia entre la ventilación y la perfusión, ya que esta última estará alterada mientras que la ventilación no. En la imagen de perfusión encontraremos amputaciones por debajo del nivel del trombo, pero la imagen de ventilación será normal. Aunque, en algunos pacientes broncópatas o fumadores la imagen de ventilación puede estar distorsionada también.                                                                                                                                                                                                                                                                              Imagen: TEP en pulmón derecho
Como ya se ha comentado anteriormente, la gammagrafía es utilizada para el control evolutivo del TEP. En un periodo de 6 meses se ve una mejoría de la amputación de la zona aguda, pero a veces  la recuperación no es total y persisten lesiones residuales, diagnosticando de esta manera un infarto.
Gracias al TC helicoidal con o sin contraste hoy en día se pueden diagnosticar los TEP, ya que se consiguen cortes muy finos y rápidos, y de esta manera la función respiratoria no altera la imagen que deseamos obtener. Esta es la causa por la que antes no se podían diagnosticar los TEP con el TC clásico. Por lo tanto, hoy en día,  ante la sospecha de tromboenbolismo pulmonar la primera indicación será TC helicoidal con o sin contraste.

2.    Cuantificar la perfusión pulmonar
Este estudio consiste en dividir el campo pulmonar y ver cuanto contribuye cada uno a la función del pulmón. Esta técnica es de gran ayuda a la hora de cuantificar en un paciente de cáncer pulmonar la disminución de su función respiratoria y a la vez predecir la capacidad respiratoria que tendrá el paciente después de la cirugía, en función de la capacidad de la perfusión pulmonar que tenga el territorio amputado. Esta predicción postquirúrgica suele ser muy ajustada a la realidad.
El número de segmentos en los que se divide el campo pulmonar depende del cirujano, 3, 8 o incluso 10.
3.    Sarcoidosis
En esta enfermedad se utiliza la gammagrafía pulmonar con Galio para hacer un diagnóstico de extensión de la enfermedad y su seguimiento y valoración de la respuesta al tratamiento.
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