EXPLORACIÓN CLÍNICA DE NARIZ FOSAS NASALES Y SENOS PARANASALES

EVOLUCION DE LAS TECNICAS
Han evolucionado mucho, sobre todo por el desarrollo de la endoscopia y la radiología.
Las técnicas clásicas son la visión indirecta laríngea y visión directa con luz frontal que daban poca profundidad en la exploración.
Ahora tenemos el PET, TAC… que incluso dan información del nivel de actividad de la inflamación.
1.    ANAMNESIS PREVIA:
•    Síntomas nasales: dolor (típico de ciertos crecimientos tumorales, afectaciones muy avanzadas), obstrucción nasal (el síntoma más frecuente de afectación nasosinusal), alteraciones del olfato, sequedad…
•    Signos: secreciones, epistaxis, alteraciones de la pirámide nasal (inflamaciones, displasias…)

2.    EXPLORACION DE LA PIRAMIDE NASAL
•    Inspección: desplazamientos, heridas, alteración de la piel, textura y color…
•    Palpación: dolor (a ala palpación más o menos profunda), crepitación, desplazamiento a la presión o palpación (si la fractura está en caliente se puede volver la nariz a su sitio)
•    Radiología: huesos propios (en fracturas), gosserez (20-30º con raíz nasal), T.C. en traumatismos graves y que no solo sospechamos compromiso de la pirámide sino también de la órbita, maxilares…
•    Fotografía: sobre todo en cirugía estética facial (se hace pre, intra y postoperatoriamente para ver el cambio) y en forense (se necesita una visión clara del problema que ha tenido el paciente en un accidente o una agresión)

3.    EXPLORACIÓN DE LAS FOSAS NASALES
A.    EXPLORACIÓN FÍSICA
•    Rinoscopia anterior: simple, con constricción, con anestesia…Se hace con un rinoscopio clásico, y proporciona una visión limitada del tercio anterior de las fosas nasales, de la rinofaringe...Mediante la técnica con anestesia se pueden realizar pequeñas intervenciones, tales como cauterizar lesiones o tomar biopsias.
•    Rinoscopia posterior: nos sirve para ver el cavum, las coanas, trompas…Se hace mediante técnica tradicional, con un retractor que fuerza el paladar hacia delante, y con anestesia tópica sobre fosas nasales y paladar. Actualmente se usa un nasofaringoscopio de 90º, introduciendo la óptica de 90º hasta tocar la pared posterior de la faringe, viendo así perfectamente el cavum (se puede dar anestesia porque provoca arcadas).
•    Tacto rinofaríngeo: se solía hacer sobre todo en niños para ver las obstrucciones por vegetaciones. Está en desuso.
•    Rinoendoscopia: con ópticas rígidas de 0º, 30º y 70º, que permiten ver las fosas, coanas, rinofaringe, llegar a senos paranasales…o con ópticas flexibles que permiten la visión tridimensional de todas las estructuras, como los meatos, fosas, senos…

 
rinofaringoscopio flexible
•    Microrinoscopia: permite meter la luz mucho más profundamente y magnificar la imagen. Está en desuso y no es la técnica más recomendable, siendo desplazada por las rinoscopias.

Coanas vistas desde atrás

B.    EXPLORACIÓN FUNCIONAL
•    Función respiratoria
o    Rinohigrometría: espejo de Glatzzel. Refleja el halo de vapor de agua que sale de las fosas nasales. Tiene que haber 2 halos, uno por cada fosa, con forma como de lágrima. El espejo está marcado para medir el halo de cada orificio y comparar si son iguales o no, si son muy pequeños, muy grandes…
o    Rinomanometría: anterior y posterior. Mide la presión con 4 registros: reposo, dilatación (detecta problemas mecánicos de la punta), constricción (edema, ingurgitación de tejidos eréctiles, problemas de tipo rinítico…) y dilatación + constricción (problemas dobles).
o    Rinodebitomanometría: mide presión + flujo aéreo en los 4 registros anteriores. Proporciona una idea superior del estado de la función de la nariz y del tipo de problema.
•    Función olfatoria
o    Métodos subjetivos: olfatometría, umbral y adaptación. Con sustancias odoríparas se mide la concentración a la que el paciente empieza a oler, y se ve que al darle varias veces la misma sustancia, el paciente empieza a adaptar y deja de oler.
o    Métodos semiobjetivos: reflejo olfato-pupilar (miosis 1-2s tras un estímulo, olfatorio-tensional (ante estímulos fuertes), olfatorio-respiratorio (aumento del ritmo respiratorio ante estímulo fuerte), psicogalvánico (con electrodos a nivel cutáneo).
o    Métodos objetivos: olfatograma, potenciales evocados olfatorios. Estos últimos están en desarrollo. Resulta complicado de conocer, ya que la respuesta evocada por el nervio olfatorio es muy débil.

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