Control de la tensión arterial
Aunque no hay estudios controlados que definan los niveles óptimos de presión arterial en pacientes con ECV, el seguimiento de los niveles de presión arterial es importante. Se cree que la presión arterial muy elevada puede conducir a nuevas hemorragias y/o la expansión de un hematoma intracraneal. Por otra parte, la bajada súbita de una presión arterial elevada puede comprometer la perfusión cerebral.
Las dos excepciones al manejo conservador de la hipertensión arterial son posterior al uso de activador del plasminógeno tisular y ante un concomitante infarto de miocardio. El nicardipino, labetalol, esmolol, y la hidralazina son agentes que pueden ser utilizados cuando sea necesario el control de la presión arterial. No se suele usar el nitroprusiato ya que puede elevar la presión intracraneal.
La American HeartAssociation publica las siguientes pautas para el tratamiento de la hipertensión arterial:
    Si la presión arterial sistólica es> 200 mmHg o la presión arterial media (PAM) es > 150 mmHg, se considera la reducción agresiva de la presión arterial con la infusión intravenosa continua con valoraciones frecuentes de la presión arterial (cada 5 min).
1.    Si la presión arterial sistólica es > 180 mmHg o PAM es > 130 mmHg y hay evidencia o sospecha de hipertensión intracraneal (PIC), entonces se considera la vigilancia de la PIC y se reduce la presión arterial con el uso de medicamentos por vía intravenosa de manera intermitente o continua para mantener la presión de perfusión cerebral > 60-80 mmHg.
2.    Si la presión arterial sistólica es > 180 o PAM es > 130 mmHg y no hay pruebas ni sospecha de elevación de la PIC, se considera una modesta reducción de la presión arterial (PAM diana de 110 mmHg o presión arterial deseada de 160/90 mmHg) con controles de la presión arterial cada 15 minutos.

Pronóstico
La complicación más catastrófica de los diversos tipos de enfermedad cerebrovascular es la isquemia súbita e irreversible de alguna parte del cerebro, es decir, el accidente cerebrovascular, especialmente frecuente en ancianos. La mortalidad por ECV isquémico en el primer mes oscila entre el 17 y 34%, mientras la del hemorrágico puede ser dos veces mayor.


Medidas de prevención según el modelo de Leavel y Clark
Prevención primaria
Para prevenir un primer ictus
Prevención Secundaria
Para prevenir una recurrencia de un ictus

Prevencion terciaria
Rehabilitación
Evitar la aparición de hipertensión arterial
Evitar la ocurrencia de Infarto del miocardio
Evitar la ocurrencia de fibrilación auricular
Evitar la aparición de diabetes mellitus
Evitar la aparición de dislipidemias
Eliminar el hábito de fumar
Evitar el abuso del alcohol
Realizar ejercicio físico
Tener una dieta adecuada
Controlar el peso corporal
Tratamiento con medicamentos antiplaquetarios.

Tratar la hipertensión
Tratar las dislipidemias
Tratamiento con medicamentos antiplaquetarios
Tratamiento anticoagulante e hipoglucemiantes
Endarterectomía para estenosis carotídea sintomática

Readiestramiento
Educación
Fisioterapia
Reinserción laboral
Reinserción social 
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top