INTRODUCCIÓN Las infecciones del Sistema Nervioso Central (SNC) son relativamente poco frecuentes, pero suelen tener consecuencias graves en términos de letalidad o secuelas neurológicas como déficit sensoriales, motores o retraso mental, por lo que constituyen un problema diagnóstico de urgencia. Según su localización anatómica, estas infecciones pueden clasificarse en: infecciones del parénquima cerebral denominadas encefalitis, infecciones de las menínges: meningitis y las infecciones de la médula espinal: las mielitis. Sin embargo, muchas veces existen compromiso de dos o más áreas ya que están en estrecha relación anatómica, dentro de un espacio limitado. Diversos agentes pueden causar las infecciones del SNC: virus, bacterias, hongos y parásitos. En este capítulo nos referiremos a la meningitis bacteriana aguda definida como la inflamación de las menínges, lo que se manifiesta por un número anormal de leucocitos en el L.C.R. y por la presencia de una bacteria patógena en este líquido estéril. Lo anterior señala que el examen del líquido cefaloraquídeo constituye el procedimiento diagnóstico más importante de esta infección. La etiología de esta infección varía de acuerdo a la edad de los grupos afectados como a determinados factores predisponentes. (Tabla 12-1). Es más frecuente en el grupo menor de 2 años y especialmente en el grupo etario entre 3 a 7 meses. 

 

Tabla 12-1: Etiología Meningitis Bacteriana Aguda.


Factores predisponentes

Bacterias


Recién nacidos 0 – 4 semanas

Streptococcus agalactiae, E. coli, Listeria monocytogenes.

Lactantes a 50 años
S. pneumoniae, N. meningitidis.

Adultos mayores de 50 años
S. pneumoniae, N. meningitidis,  Listeria
monocytogenes, Bacilos Gram (-).

Inmunocomprometidos
S. pneumoniae, N. meningitidis, Listeria monocytogenes, Bacilos Gram (-), (incluyendo Pseudomonas aeruginosa).

Fractura de cráneo
S. pneumoniae, H. influenzae, S. pyogenes.

Post neurocirugía, post traumatismo
S. aureus, S. epidermidis, Bacilos Gram (-) (incluyendo P. aeruginosa).

Derivaciones ventrículo – peritoneales
S. epidermidis, S. aureus, Bacilos Gram (-) (incluyendo P. aeruginosa), Propionibacterium acné.


           
En casi todas las infecciones del SNC los agentes causales son introducidos previamente en los tejidos periféricos del hospedero e ingresan al SNC a través de la circulación sistémicas o a través de vías nerviosas.  Un tercer mecanismo de llegada es por inoculación directa, en general asociado a traumatismos.

            La forma de ingreso al SNC, en las meningitis bacterianas agudas es la bacteremia secundaria a una colonización o infección nasofaríngea.  Las bacterias involucradas tales como S. pneumoniae y N. meningitidis ambas capsuladas, cuentan con una serie de estructuras que le permiten colonizar la nasofarínge. Ej.: pili de N. meningitidis. En el espacio intravascular son capaces de sobrevivir utilizando la cápsula de polisacáridos que interfiere con la fagocitosis. Posteriormente son capaces de atravesar la barrera hemato-encefálica y multiplicarse en el L.C.R., que posee una pobre capacidad opsónica, generando la respuesta inflamatoria del hospedero.

            Por otra parte, el recién nacido se coloniza tras su pasaje por el canal del parto con otro tipo de microorganismos tales como Bacilos Gram (-) tipo Escherichia coli y Streptococcus agalactiae beta hemolítico del grupo B.  Este último también puede ser adquirido vía exógena por infección cruzada en ambientes intrahospitalarios. En relación a los factores de virulencia de E. coli se sabe que más de la mitad de estas cepas tienen una cápsula constituida por el antígeno K1, lo que sugiere que las cepas neuropatógenas han sido especialmente seleccionadas de la gran cantidad de E. coli antigénicamente diferentes.

            El reconocimiento de los distintos agentes etiológicos ha permitido seleccionar determinados esquemas de tratamientos antimicrobianos empíricos, que han debido modificarse ante la emergencia de microorganismos resistentes, tal es el caso de S. pneumoniae y en otro período H. influenzae tipo b. A nivel individual el estudio microbiológico permite entregar un diagnóstico presuntivo rápido al clínico, utilizando tinciones como la tinción de Gram del L.C.R. o detectando un antígeno bacteriano (Látex) y el cultivo permite establecer el diagnóstico definitivo como también realizar las modificaciones del tratamiento antimicrobiano inicial.

En relación a la prevención de la meningitis bacteriana aguda, la introducción de vacunas conjugadas contra H. influenzae b resultó ser una medida eficaz. (Tabla 12-2). Esta vacuna se introdujo en el programa ampliado de inmunizaciones en Julio de 1996 en Chile. Recientemente fue aprobada la vacuna conjugada contra S. pneumonie  para ser usada en la población menor de dos años, pero no está disponible en nuestro país y es de alto costo.


Tabla 12-2: Etiología de Meningitis Bacteriana Aguda. Hospital Dr. Exequiel González Cortés, 1990-1991 (Región Metropolitana).


Año

N. meningitidis

H. influenzae

S. pneumoniae

1991

18

12

5
1992
32
18
8
1993
27
11
8
1994
24
7
9
1995
39
5
7
1996
25
4
9
1997
13
1
6
1998
16
-
6
1999
12
1
6
2000
21
1
4
2001
11
-
2

TOTAL

238

60

70

Dra. Chávez  (Comunicación personal)
           
En situación diferente se encuentra la prevención de infecciones por N. meningitidis tipo B y S. agalactiae, para los cuales aún no se dispone de una vacuna eficaz para los grupos de mayor riesgo de infección.
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