El cuerpo materno debe estar lo más apto posible para la maternidad; y la mente, en especial la de las primerizas, tiene que estar liberada de temores excesivos que puedan entorpecer el disfrute de la experiencia de primeros movimientos del hijo.
Algunos especialistas creen que un embarazo planificado es mejor pues la futura mamá se prepara con antelación física y psíquicamente, Pero eso no significa que un embarazo sorpresivo constituya un problema: al contrario, puede tener además el deleite de las sorpresas.
Primeriza o no, se recomienda que antes de concebir un bebé, la mujer comience por una vista a su ginecólogo, quien tratará los eventuales problemas que puedan entorpecer la gestación. Así, el médico podrá tratar esos problemas y darles a los futuros padres suficiente información útil sobre fecundidad, cuándo dejar de usar los anticonceptivos, ovulación, etc.
El chequeo debe ser realizado en el momento adecuado antes que la mujer programe su embarazo, especialmente si tiene, por ejemplo, enfermedades crónicas como diabetes, lupus, hipertensión, entre otras.
A continuación le presentamos una serie de consejos e indicaciones que todos deben seguir. Además, nunca se olvide que sólo su médico le podrá dar respuestas personales. Confirme y busque la orientación de su médico.

Edad:
Si usted ya pasó los 35 años de edad, los exámenes antes de quedar embarazada son fundamentales para detectar la presencia de fibromas. Un chequeo completo permite detectar anomalías o infecciones. A partir de esa edad, existe la necesidad de informaciones complementarias como la evaluación del líquido amniótico para la detección de trisomía.
Fecundidad:
Normalmente la fecundidad promedio de la pareja es de 25% al mes. Ésta disminuye en función de la edad de la mujer. Después de dos años, sin anticonceptivos y sin embarazos, vale la pena consultar a un especialista para realizar una evaluación de la pareja.
Hipertensión arterial:
Si usted ya es hipertensa y está bajo control, normalmente la gestación ocurrirá sin problemas, pero la opinión de un especialista es esencial. Posteriormente. El seguimiento será realizado en conjunto por el obstetra y el cardiólogo. Otro punto importante es la hipertensión gravídica que puede presentar complicaciones para la madre y el feto. Si se presenta en el primer embarazo, en el próximo podrá ser prevenida.
Enfermedades crónicas:
Sea cual fuere su enfermedad, es necesario que su médico le aclare detalles al respecto. Los casos de epilepsia, lupus, etc., necesitan ser tratados. Algunos medicamentos pueden influir en la formación del bebé.
Asma:
Es necesario siempre un control para un embarazo más tranquilo.
Bebidas alcohólicas y cigarrillo:
El alcohol, el tabaco y el embarazo no combinan. Lo mejor es suspender completamente su consumo. El alcohol puede causar anomalías fetales (fetopatías alcohólicas). El cigarrillo es perjudicial no sólo para el futuro bebé sino también para la madre.
Orientación:
Para tener un embarazo sin mayores contratiempos, todas la mujeres deben hacerse un cuqueo para garantizar un período de nueve m eses de mucha tranquilidad. Si el embarazo es programado, hay tiempo para tomar todas las precauciones. En eses caso. Es necesario que la futura madre verifique y aclare con su médico cuestiones como: abortos de repetición, embarazo después de un cáncer de mama, problemas cardíacos, antecedentes de cesárea, quiste ovárico, problemas de columna, necesidad del uso de cortisona, diabetes, enfermedades genéticas, renales, crónicas; fibromas, herpes genital; uso de medicamentos de partos prematuros; problemas en cuello uterino; peso; vacunación contra la rubéola; toxoplasmosis y vacunas.
Madres Gestantes

La nutrición durante el embarazo es uno de los puntos que los médicos ginecólogos resaltan mas en sus pacientes.

No se trata de comer por dos, como lo explica el ginecólogo especialista en medicina fetal, Jorge Ramírez, sino comer de forma balanceada y en especial durante los primeros tres meses, alimentos que le gusten y no le provoquen nauseas.

Estudios recientes han comprobado que una nutrición adecuada antes y después del embarazo es igual de importante a la alimentación durante la gestación, para tener un embarazo sin problemas, un bebé sin malformaciones y una lactancia exitosa.

Expertos del Centro Latinoamericano salud u mujer (Celsam), recomiendan por eso, además del consumo de alimentos sanos y nutritivos, tomar suplementos vitamínicos, por su valor nutritivo y preventivo de enfermedades, pero eso si, especiales para mujeres en embarazo y no los típicos complementos de venta en el mercado


Estimulación
1. Los pediatras recomiendan el uso de colores fuertes y la música, a un volumen moderado.
2. Y como asegura la doctora Ana Cecilia Correa, pediatra y puericultora, "el mejor estimulo son las caricias, arrullos y el amor que se le da al bebé".

El mayor miedo



Toda madre primeriza sufre mucho con la idea de la posible muerte súbita de su bebé, debido al síndrome conocido con este nombre.

¿Que hacer en ese caso? Las prevenciones del caso deben tomarse y los expertos recomiendan:

Acostarlo boca abajo.
Ojala con los pies dando con el borde inferior de la cuna para que le represente apoyo al bebé.
acostumbrarse acostarlo sin almohada o peluches cercanos que podrían enredarlo haciéndole perder la respiración.


¿Y el ejercicio?
¿Que clase de ejercicio debe realizar una mujer en estado de embarazo?

Sobre el ejercicio hay variadas teorías. La negación por completo de la actividad física es un error.

¿Cuales ejercicios son recomendables, cuales no?

El Doctor Ramírez sostiene que se deben evitar los ejercicios de impacto como montar a caballo, pero antes son recomendables los caminadores, las bandas, las piscinas y los ejercicios de estiramiento.

¿Algunos mitos que no están sustentados?

algunos mitos como que las mujeres en embarazo no pueden usar tacones, no pueden meterse al mar o comer alimentos muy calientes, no tienen una base científica fundamentada.

¿Que no recomiendan los expertos?

Si es cierto que no se recomienda que durante la gestación se haga uso de baños turcos y jacuzzis.


Baño sin temor

Respecto al aseo del niño, el baño suele ser atemorizante por su cuerpo pequeño y el contacto del agua con el ombligo. Ana Cecilia Correa, pediatra y puericultora, recomienda que el baño debe hacerse en compañía de alguien mas por los primeros días con toallitas sin necesidad de usar la bañera.

Siempre habrá mas preguntas pendientes de las madres sobre sus hijos y sobre aquellas cuestiones de la maternidad que no aparecen en ningún libro o manual.

Claves: La buena alimentación y los estilos de vida saludables. Algunas respuestas a aquello que las madres deben saber.

El embarazo después
de los 30
La mayoría de las mujeres entre 30 y 50 años de edad tienen embarazos saludables y bebés sanos. Sin embargo, los estudios más recientes sugieren que las mujeres que posponen su maternidad tienen algunos riesgos especiales.
La tasa de natalidad entre las mujeres de 30 a 50 años creció drásticamente entre 1980 y 1990. Durante la década del ‘90, la tasa de incremento ha disminuido un poco para las mujeres de entre 30 y 40 años, pero sigue subiendo rápidamente para las mayores de 40. Según el National Center for Health Statistics, en los años ‘80 la tasa de natalidad subió el 31 por ciento entre mujeres 30 a 34 años de edad, el 60 por ciento entre mujeres de 35 a 39 años y el 50 por ciento entre mujeres mayores de 40 años. Entre 1990 y 1995, la tasa de natalidad sólo subió el 2 por ciento entre mujeres de 30 a 34 años, el 8 por ciento para aquellas entre 35 y 39 y el 20 por ciento entre mujeres de 40 a 44 años de edad.
Los avances de la medicina han ayudado a las mujeres de más de 30 y 40 años a tener embarazos más saludables que en el pasado. A pesar de esto, es necesario que las mujeres conozcan los riesgos relacionados con los embarazos a esta edad para estar informadas al decidir cuál es el mejor momento para comenzar a formar una familia.
¿Cómo afecta la edad a la fertilidad?
Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años de edad. No es raro que a una mujer en la mitad de su tercera década de vida le lleve más tiempo concebir que a una mujer joven.
La disminución de la fertilidad que se produce con la edad puede atribuirse, en parte, a una menor frecuencia de la ovulación o a problemas tales como la endometriosis, por la cual tejidos similares al que recubre el útero se adhieren a los ovarios o los trompas de Falopio e interfieren con la concepción.
Si, después de intentar concebir durante seis meses, una mujer no ha quedado embarazada, debe consultar a su médico. Muchos casos de infertilidad pueden ser tratados con éxito.
Si bien a las mujeres de entre 35 y 50 años les resulta más difícil concebir, también tienen mayores probabilidades de concebir mellizos. Esta probabilidad alcanza su máximo nivel entre los 35 y los 39 años de edad; luego vuelve a declinar.
¿Cómo pueden afectar el embarazo los problemas de salud preexistentes?
Antes de intentar concebir, y sin importar su edad, toda mujer debe consultar a su doctor. Una visita al médico antes de concebir ayuda a asegurar que la mujer se encuentra en el mejor estado posible antes de concebir.
Esta visita al médico antes de concebir es especialmente importante cuando una mujer tiene un problema de salud crónico, como diabetes o alta presión arterial. Estas condiciones, que son mucho más comunes entre las mujeres de más de 30 o 40 años de edad, pueden poner en peligro la salud de la mujer embarazada o la de su bebé. Pero la supervisión cuidadosa del médico desde antes de concebir y durante el transcurso de todo el embarazo puede reducir los riesgos relacionados con estas condiciones y, en la mayoría de los casos, resultar en un embarazo saludable.
La alta presión arterial y la diabetes también pueden ocurrir por primera vez durante el embarazo, especialmente en mujeres de más de 30 años de edad. Un estudio de la escuela de medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York en 1990 demostró que es dos veces más probable que una mujer de más de 35 años de edad desarrolle alta presión arterial y diabetes que una mujer de menos de 30 años. Un estudio realizado por la misma institución en 1996 determinó que las mujeres de 40 años de edad o más tenían tres veces más probabilidades de contraer diabetes y casi el doble de probabilidades de desarrollar alta presión arterial durante el embarazo que las mujeres de menos de 30 años. Por esta razón es sumamente importante que las madres de mayor edad obtengan cuidados prenatales desde temprano y en forma regular. Por lo general, estos trastornos no presentan grandes riesgos a la madre o al bebé cuando se los diagnostica en forma oportuna y se practica el tratamiento adecuado.
¿Cuál es el riesgo de que un bebé nacido de una madre de más de 30 años tenga defectos de nacimiento?
El riesgo de alumbrar un niño con ciertos trastornos cromosómicos incrementa según la edad de la mujer. El trastorno más común es el síndrome de Down, una combinación de retraso mental y anomalías físicas causada por la presencia de un cromosoma 21 adicional (los seres humanos tienen 23 pares de cromosomas). A la edad de 25 años, una mujer tiene una probabilidad entre 1250 de tener un bebé con síndrome de Down; a los 30 años, una entre 952; a los 35, una entre 378; a los 40, una entre 106 y a los 45 una entre 30.
La mayoría de los doctores ofrecen a las mujeres embarazadas de 35 años o más la opción de realizarse una prueba prenatal (el análisis de la vellosidad coriónica o la amniocentesis) para determinar si el feto tiene el síndrome de Down o alguna otra anomalía cromosómica. Alrededor del 95 por ciento de las mujeres que se someten a esta prueba prenatal reciben la buena noticia de que su bebé no tiene ninguno de estos trastornos. Si la prueba prenatal no determina que existen estos defectos y la madre se encuentra sana, el bebé tiene el mismo riesgo de tener defectos de nacimiento que si la madre tuviera menos de 30 años de edad.
¿Cuál es el riesgo de un aborto espontáneo a medida que la madre envejece?
La mayoría de los abortos espontáneos ocurren durante el primer trimestre de embarazo. La tasa de estos abortos en mujeres mayores es considerablemente mayor que entre las mujeres más jóvenes. Los estudios demuestran que en las mujeres de menos de 30 años de edad, el riesgo de aborto espontáneo es de entre 12 y 15 por ciento; esta cifra aumenta al 25 por ciento a los 40 años de edad. Al tener una mayor edad, la mayor incidencia de anomalías cromosómicas contribuye al riesgo de aborto espontáneo.
El riesgo de complicaciones y resultados negativos del embarazo, ¿aumenta después de los 30 años?
Los riesgos de una mujer embarazada de alrededor de 35 años de edad que se encuentra sana no son muy diferentes de los de una mujer de entre 20 y 30 años. Si bien, según ambos estudios de la escuela de medicina Mount Sinai, las mujeres de 35 años o más no tenían más probabilidades de dar a luz un bebé sin vida o un bebé prematuro que aquellas de entre 20 y 30 años, las de 35 tenían más problemas durante el embarazo. Aparte del mayor riesgo de diabetes y de alta presión arterial, las mujeres de más de 35 años tenían un mayor riesgo de tener problemas de placenta y sangrado durante el embarazo. Las mujeres de entre 35 y 39 años de edad eran ligeramente más proclives a tener bebés con peso bajo al nacer que las mujeres de menos de 30. Sin embargo, este riesgo no pareció incrementarse a partir de los 40 años de edad.
Los problemas de placenta más comunes son la placenta previa, en la que la placenta cubre parcial o totalmente el cuello del útero; y el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared del útero. Ambos problemas pueden causar graves hemorragias durante el parto que pueden poner en peligro la salud de la madre y del bebé, pero es posible prevenir estas complicaciones mediante una intervención cesárea.
Si bien según los estudios de la escuela de medicina Mount Sinai las mujeres de más de 30 y 40 años de edad tienen las mismas probabilidades de tener bebés sanos que las mujeres más jóvenes, no todos los estudios arrojan los mismos resultados. Otros dos estudios recientes demuestran que las mujeres que esperan hasta la edad de 30 o más para tener su primer bebé tienen más probabilidades de tener un bebé de peso bajo al nacer (menos de 5 libras y media) o prematuro (nacido a una edad de gestación de menos de 37 semanas). Estos estudios comprobaron que estos riesgos se incrementan, de manera leve pero progresiva, a medida que aumenta la edad de la mujer, aun cuando no tiene problemas crónicos de salud debidos a su edad como la diabetes o la alta presión arterial, y cuando se tienen en cuenta factores de riesgo como el hábito de fumar.
Un estudio realizado en Suecia en 1992 demostró que la probabilidad de que las madres primerizas de entre 30 y 34 años de edad tuvieran un bebé con bajo peso al nacer, un bebé prematuro o un bebé de crecimiento retardado es entre 1,2 y 1,4 veces mayor que entre las madres que tienen entre 20 y 24 años. El riesgo de las madres primerizas de entre 35 y 39 años de edad era entre 1,2 y 1,9 veces mayor que una mujer joven, y a partir de los 40 años era de 1,4 a 2 veces mayor. De manera similar, un estudio realizado en la Universidad de Washington en 1993 demostró que las mujeres de 40 años de edad o más tenían más del doble de probabilidades de tener un bebé prematuro o con peso bajo al nacer que aquellas de entre 20 y 24 años. El estudio sueco también comprobó que las mujeres mayores de 30 años tenían un riesgo considerablemente mayor de dar a luz un feto sin vida que las mujeres más jóvenes.
Si bien algunos estudios muestran un incremento en el riesgo de que el resultado de un embarazo no sea óptimo a partir de los 30 años de edad, y especialmente a partir de los 35, es importante recordar que este incremento, aun en el caso de las mujeres de mayor edad, es modesto. La inmensa mayoría de las mujeres de más de 30 años que quedan embarazadas tienen un bebé sano.
Las mujeres de más de 30 años, ¿experimentan más problemas durante el parto y el alumbramiento?
Las madres primerizas de más de 30 años tienen el doble de probabilidades que aquellas de poco más de 20 años de tener dificultades durante el parto. El estudio de 1990 de la escuela de medicina Mount Sinai comprobó es más común que la segunda etapa del parto sea más prolongada y que el feto sufra consecuencias en las madres de mayor edad.
Esta puede ser la razón, al menos en parte, por la que se practican más intervenciones cesáreas entre las mujeres mayores de 30 años. El estudio de la escuela Mount Sinai determinó que las probabilidades de necesitar una cesárea eran un 30 por ciento mayores en mujeres de entre 30 y 34 años, y un 80 por ciento mayores para aquellas mayores de 35 años de edad. El estudio de 1996 de la misma institución comprobó que era tres veces más probable que una mujer mayor de 40 años necesitara una cesárea que una mujer de entre 20 y 30 años.
¿Cómo puede una mujer embarazada reducir sus riesgos?
En la actualidad, las mujeres de más de 30 años de edad que han postergado su maternidad se encuentran generalmente en excelente estado de salud, por lo que pueden esperar tener embarazos saludables. De todos modos, además de las consideraciones especiales que deben tenerse en cuenta al quedar embarazada después de los 30 años, es importante recordar los riesgos que tener un bebé supone para cualquier mujer. En el caso de mujeres de más de 30 o 40 años de edad, es especialmente importante seguir las reglas básicas para tener un buen embarazo.
• Consumir 400 microgramos (0,4 miligramos) del ácido fólico de la vitamina B (la cantidad que se encuentra en la mayoría de los suplementos multivitamínicos) todos los días, antes y durante el embarazo. (Esto se aplica a todas las mujeres en edad de tener hijos.)
• Someterse a un chequeo médico antes del embarazo y recibir cuidados prenatales durante el embarazo desde temprano y de manera regular.
• Consumir una diversidad de comidas nutritivas y alcanzar el peso adecuado antes de concebir, según su altura.
• No consumir bebidas alcohólicas como licores, cerveza, vino o mezclas de vino con frutas (“wine coolers”) durante el embarazo.
• No fumar durante el embarazo.
• No utilizar drogas, aun medicamentos que se venden libremente, a menos que así lo recomiendo un médico que sepa que está embarazada.
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