¿Qué es el Síndrome del Túnel Carpiano?

El túnel carpiano es una estructura anatómica localizada en la cara anterior de la muñeca. Como su nombre indica, es una especia de corredor atravesado por elementos muy importantes para la movilización y sensibilidad de la mano.
De todos ellos el más relevante es el nervio mediano, que pasa por el centro de este corredor. Son tantos los tendones que atraviesan el túnel del carpo, que el nervio mediano dispone de un espacio muy justo en su interior. Si por cualquier motivo disminuye aún más este espacio, el nervio resulta comprimido y aparece toda la sintomatología asociada con este síndrome.
El síndrome del túnel carpiano (STC) es la neuropatía por atrapamiento más frecuente. Deriva de la compresión del nervio mediano al nivel de la muñeca. Es más frecuente en el sexo femenino 7:1, entre los 40 y 60 años, con claro componente ocupacional. Los síntomas pueden ser bilaterales en el 50% de los pacientes. El síndrome de túnel carpiano es la principal causa de acroparestesias de la extremidad superior.

Puede estar causado por:
• Causa idiopática (degeneración hipertrófica del ligamento anular).
• Traumas y microtraumas (fracturas mal consolidadas, fracturas de Colles, callosidades, obreros de máquinas neumáticas, amas de casa...)
• Artritis inflamatorias: artritis reumatoide, lupus...
• Artritis microcristalinas
• Endocrinopatías: diabetes mellitus, hipotiroidismo, acromegalia...
• Tenosinovitis de los flexores.
• Embarazo
• Anticonceptivos
• Enfermedades de depósito: amiloidosis, mucopolasacaridosis..
• Artropatía del hemodializado.
• Mieloma múltiple.
• Gangliones
• Tumores: lipoma, hemangioma...

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome del Túnel Carpiano?

El Síndrome del Túnel Carpiano es la lesión por compresión de un nervio más frecuente. Aunque es más habitual en mujeres de mediana edad, se ve también en hombres con frecuencia. Algunas veces se produce sin causa aparente, pero puede asociarse a distintas enfermedades reumatológicas, al embarazo e incluso a algunas profesiones que utilizan mucho las manos en su trabajo.
El paciente refiere habitualmente síntomas de larga evolución. Es raro el debut agudo. El inicio de los síntomas suele ser nocturno e insidioso. El enfermo describe las molestias como hormigueo y tumefacción de la mano de carácter progresivo.
Los síntomas más frecuentes son dolor y parestesias en el territorio de inervación del nervio mediano, ocasionalmente irradia a antebrazo y codo (diagnóstico diferencial con radiculopatías cervicales) de predominio nocturno con afectación del sueño, puede ceder con elevación del brazo y agitación de la mano.
Pueden existir síntomas más precoces que los sensitivos, relacionados con una leve debilidad de la musculatura (abductor corto, flexor corto y oponente del 1er dedo) y discreta atrofia de eminencia tenar.
La mano puede estar seca y caliente por disminución del sudor normal, por desequilibrio vasomotor.




Exploración física: En los casos avanzados puede haber atrofia de eminencia tenar, debilidad y dificultad para los movimientos de abducción y oposición del 1er dedo (ver fotografias de la izquierda).




El signo con mayor valor predictivo es el de Flick. Es positivo cuando el paciente al ser preguntado: "¿Qué hace usted con la mano cuando los síntomas están peor?" responde agitando su mano de la misma manera que lo hace para bajar un termómetro. También son útiles y bastante seguros: incapacidad para distinguir estímulos dolorosos en la región palmar del dedo índice en relación con el otro lado y el diagrama de la mano de Katz (patrón clásico o probable). Menos útiles aunque más utilizados son el signo de Phalen ( la flexión máxima de ambos carpos (ventral) durante 2 minutos produce parestesias) y el signo de Tinel (la percusión con el martillo de reflejos sobre el ligamento anular -cara ventral muñeca- produce sensación de descarga eléctrica sobre 2º y 3º dedos) (ver fotografías de la derecha).
La evolución espontánea de la enfermedad es hacia el progresivo deterioro irreversible de la función nerviosa (dolor, fallos de sensibilidad y pérdida de fuerza.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome del Túnel Carpiano?

Para confirmar el diagnóstico, y sobre todo para valorar el grado de afectación del nervio mediano (leve, moderada o severa) habitualmente se solicita una prueba diagnóstica que se denomina electormiografía.

Radiología: preferible en casos post traumáticos. Anteroposterior de carpo para valorar deformidades y axial para valorar estrechez de canal o existencia de prominencias. Radiografía cervical si existe sospecha de radiculopatía cervical. La RNM es razonablemente útil y puede estar indicada cuando el cuadro clínico y los estudios EMG son equívocos o contradictorios.

¿En qué consiste la operación?

Habitualmente ésta se realiza de forma ambulatoria (el enfermo viene a operarse y se va después a casa con instrucciones para los días posteriores). En algunos casos concretos, fundamentalmente en pacientes que tienen además otras enfermedades importantes (cardiológicas, diabetes, etc.), el enfermo ingresará para una mayor vigilancia pre y postoperatoria.
La intervención se realiza mediante una pequeña incisión en la muñeca, con anestesia local, y suele tener una duración de unos 10 o 15 minutos. Consiste en localizar el nervio mediano y liberarlo a lo largo de todo su recorrido por el túnel del carpo para que deje de estar comprimido; esto se consigue cortando un ligamento que pasa por encima del nervio y que habitualmente está muy duro y engrosado en estos enfermos.

¿Cómo es el postoperatorio normal y qué hacer después del alta?

Cuando la intervención finaliza se sutura la herida y se coloca un vendaje en la muñeca. Como se realiza con anestesia local, habitualmente el enfermo puede marchar a casa inmediatamente. A los enfermos ingresados normalmente se da el alta pasadas unas horas de la intervención.
Se le recomienda al paciente que mantenga el brazo en alto, con ayuda de un pañuelo o cabestrillo, para evitar que sangre y se inflame. También es muy importante no flexionar la muñeca, pero mover mucho los dedos de la mano, incluido el dedo gordo. Cuando pasan los efectos de la anestesia la herida puede molestar, pero habitual-mente es suficiente con los analgésicos habituales.

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes de la intervención?

Se trata de una intervención que habitualmente no tiene complicaciones. En algunos casos es necesaria una reintervención para liberar más el nervio si la primera vez no fue suficiente. Aunque es raro, en ocasiones puede quedar una cicatriz dolorosa que también requeriría volver a operar. Otra posible complicación es la infección de la herida. cesaria
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