Introducción
Objetivos
Desarrollo del tema
Temperatura corporal normal
Equilibrio
Medición de la temperatura corporal
Tipos de termómetros
Técnicas para la medición de la temperatura
Fiebre
Síndrome febril
Hipotermia
Hipertermia
Hiperpirexia
Etiología
Signos y síntomas
Pautas a seguir frente a la elevación de la
temperatura
Tratamiento



Para introducirnos al tema cabe destacar la importancia del mismo ya que constituye el 20-30% del total de consultas en salas de urgencias siendo el síntoma más común reconocidos por los padres (75-85% de sensibilidad y 75-85% especificidad). Constituye un síntoma que puede corresponder a múltiples causas.
El 5% a 10% de estas consultas corresponden a fiebre sin foco clínico evidente y un porcentaje pequeño a fiebre prolongada.
Durante sus primeros tres años de vida, un niño presenta entre 6 y 10 episodios febriles.
La causa más frecuente son las infecciones virales de las vías respiratorias.
La infección urinaria es la causa más frecuente de infección bacteriana sin foco evidente en lactantes y niños pequeños con fiebre.
Además de todos estos cuadros febriles comunes, de buen pronóstico con un tratamiento adecuado, hay cuadros febriles que pueden poner en riesgo la vida del paciente y que también comienzan con fiebre, como la bacteriemia oculta, la meningitis y la sepsis.

La fiebre es la elevación de la temperatura corporal por encima de las variaciones diarias normales. Es una respuesta adaptativa, utilizada por casi todos los vertebrados, como parte de la reacción de fase aguda de la respuesta inmune. Implica una compleja coordinación de fenómenos autonómicos, neuroendocrinos y conductuales. La respuesta febril puede ser provocada por una gran variedad de agentes infecciosos y otras condiciones no infecciosas que desencadenen la respuesta inflamatoria. Sus manifestaciones son estereotipadas e independientes de la causa. La manifestación cardinal de la fiebre es la elevación de la temperatura corporal en 1 o 4 ºC por sobre lo habitual. El mecanismo de esta elevación, parece ser un aumento en el punto de regulación del termostato de la temperatura corporal, ubicado en el área preóptica del hipotálamo. Los mecanismos termorreguladores que se activan para mantener una temperatura más elevada, son los mismos que habitualmente utiliza el organismo para mantener la temperatura en condiciones normales cuando es expuesto a un ambiente frío. El más importante de estos es la redistribución del flujo sanguíneo desde la piel a los lechos vasculares más profundos de manera de disminuir la pérdida de calor por la piel.

Los valores que se consideran dentro de los normales en la práctica son los siguientes: hasta 37ºC en la axila, hasta 37,5ºC en el recto. Sin embargo, hay que reconocer que el rango entre 37,5 y 38ºC debe considerarse una zona de fiebre dudosa y en la práctica debe considerarse febril al niño que tiene 38ºC o más de temperatura rectal u oral.

Con respecto a la etiología de la fiebre la podemos clasificar: Infecciones, enfermedades del tejido conectivo, neoplasias, deshidratación, fármacos, vacunas, enfermedades neurológicas, enfermedades hematológicas, hemorragias, alta temperatura ambiental, fiebre prolongada de origen no determinado, hipertermia maligna, hipotermia.

Teniendo en cuenta la cantidad de patologías en la que la fiebre forma parte de su sintomatología, el pediatra debe comenzar con un interrogatorio completo y detallado de los antecedentes del niño y un examen físico minucioso como primer paso para llegar a un diagnóstico etiológico correcto.
La mayoría de los niños que se presentan con fiebre son menores de tres años y presentan una enfermedad benigna fácilmente identificable, de origen viral y autolimitado, pero el comienzo de la fiebre también puede representar una infección que comprometa la vida o bien que su persistencia obligue a exámenes más exhaustivos y a realizar estudios complementarios para definir su causa.

La fiebre sin foco se define como una enfermedad febril aguda en la cual la etiología de la fiebre no es aparente después de una historia clínica cuidadosa y un examen físico completo. El riesgo mayor de estos niños es que padezcan bacteriemia oculta.
Se define síndrome febril prolongado a la presencia de fiebre significativa, mayor de 38,3ºC, en forma continua durante más de dos semanas y cuando a través de una historia clínica exhaustiva y un examen físico detallado no se llega a un diagnóstico específico.
Conviene poner en claro desde un principio y por simple interrogatorio si se trata de un estado febril prolongado o de estados febriles recurrentes.

El niño febril puede ser tratado con fármacos antipiréticos o con medidas no medicamentosas complementarias.
Existen varios fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE) de acción antipirética, de los cuales los más usados en pediatría son los siguientes: salicílicos y los no salicílicos; dentro de los salicílicos se destaca el Ácido Acetilsalicílico y dentro de los no salicílicos se encuentran las pirazolonas (dipirona), ácidos (Diclofenac e ibuprofeno), derivados del P-aminofenol (Paracetamol).

Es importante que el paciente reciba una hidratación adecuada ya que la hipertermia puede aumentar la pérdida de líquidos. Los baños tibios y las compresas con agua fría son útiles como complemento del tratamiento medicamentoso; la combinación de las compresas y un antipirético puede descender la temperatura más rápida y eficazmente.

Las Convulsiones febriles son más frecuentes en la infancia, afectan al 2 -5 % de los niños pequeños. Las características de las mismas son tónicos-clónicas generalizadas, autolimitadas, breves (sólo dura unos minutos), luego del episodio critico el niño queda alerta y sin compromiso neurológico, generalmente aparece al comienzo de una enfermedad febril, y presentan un pico de incidencia a los 18 meses.
Las convulsiones febriles se definen como un fenómeno de la lactancia o de la infancia que habitualmente se produce entre los tres meses y los cinco años de edad, relacionado con la fiebre, pero sin datos de infección intra craneal o causa justificable. Quedan descartadas las convulsiones con fiebre en niños que han experimentado anteriormente una crisis convulsiva afebril.
La causa de la fiebre se debe a infecciones respiratorias agudas, enfermedades eruptivas virales de la infancia, infecciones urinarias, fiebre post-vacúnales.
Un 30% de los niños pueden reiterar una nueva crisis en especial en el primer año.
No hay secuelas neurológicas luego de una crisis.
El riesgo de presentar epilepsia en estos niños, no es diferente del resto de la población.
Mortalidad por la convulsión es casi nula.
Su etiología es desconocida, está bien demostrada la trasmisión genética de la disposición para sufrir convulsiones febriles.
En el caso de un niño convulsivando se debe posicionar la cabeza y cuello para mantener vía aérea permeable (cánula de mayo si es posible), oxígeno por máscara o catéter nasal, vía venosa periférica, monitoreo de signo vitales, administrar medicamentos como diazepam intrarectal o intra venoso si está indicado por médico y bajar temperatura. Luego de terminada la convulsión se debe colocar en posición de seguridad, posicionar cabeza y cuello, cánula de mayo y oxígeno si se encuentra inconsciente, bajar temperatura.
Existen dos tipos de convulsiones febriles: convulsiones febriles simples y convulsiones febriles complejas.
El riesgo de desarrollar epilepsia después de una convulsión febril simple única no es sustancialmente diferente al riesgo de la población general.

Educación

Es de mucha importancia que los padres o cuidadores de niños tomen conciencia de que la aparición de estados febriles en el niño es un alerta, sobre todo si el niño es de corta edad, y que es necesario consultar con el pediatra.
Por otro lado, se les debe enseñar a los padres que existen situaciones, como las temperaturas ambientales altas, el exceso de abrigo, los ejercicios físicos excesivos, que pueden ser la causa de un aumento de la temperatura corporal sin que sea realmente fiebre.


Objetivo General.

Informar y profundizar sobre el tema Fiebre.  



Objetivos Específicos.

·         Conceptualizar  Fiebre (pirexia) y Síndrome febril.

·         Definir Hipotermia, Hipertermia e Hiperpirexia.

·         Desarrollar generalidades tales como etiología, manifestaciones, complicaciones y tratamientos.







DESARROLLO DEL TEMA.

TEMPERATURA CORPORAL NORMAL.
La temperatura corporal normal es la resultante de calor originado durante la oxidación de nutrimentos y de la temperatura ambiental, regulada por un sistema termostático cuyos principales controles están localizados en dos centros situados en la región hipotalámica. La producción y pérdida de calor es controlada mediante la actividad muscular (ejercicio, escalofrío); producción de hormona tiroidea, vasoconstricción y vasodilatación periférica, pilo erección, ingestión de alimentos.
Como se mencionó anteriormente, la temperatura corporal está controlada en los humanos sobre todo por el hipotálamo. La regulación se obtiene de modo primario por un equilibrio entre la pérdida de calor en la periferia y la producción de calor en los tejidos, sobre todo en el hígado y los músculos. En el individuo sano, el centro termorregulador mantiene la temperatura de los órganos internos entre 37 y 38 ºC. La fiebre eleva el punto de ajuste hipotalámico y hace que el centro vasomotor induzca vasoconstricción. La sangre es desviada desde la periferia, lo que disminuye la pérdida de calor usual con el consiguiente aumento de la temperatura corporal. También pueden aparecer escalofríos que aumentan la producción de calor por contracción muscular. La producción y la conservación de calor continúan hasta que la temperatura de la sangre que baña las neuronas hipotalámicas alcanza el nuevo punto de ajuste. El hipotálamo mantiene después la nueva temperatura febril. El descenso del punto de ajuste hipotalámico inicia el proceso de pérdida de calor mediante sudoración y vasodilatación.
Durante un período de 24 h, la temperatura varía desde niveles más bajos a primera hora de la mañana, hasta niveles más altos al final de la tarde. La amplitud de esta variación diurna (ritmo circadiano de la temperatura corporal) es de alrededor de 0,6 ºC.
En la práctica diaria la temperatura se mide en la piel, en la boca o en el recto, la primera es de 0.2 a 0.4°C más baja que la bucal y ésta, de 0.5 a 1.0°C más baja que la rectal, ésta última es la que se puede medir con mayor precisión; el termómetro debe introducirse no más de 4 cm en el niño y no más de 7 cm en el adulto, durante 3 minutos así como en la bucal; en cambio en la piel el termómetro se mantendrá durante 5 minutos. La temperatura rectal puede variar normalmente de 36.2 a 38.0°C, la oral oscila entre 36.0 y 37.4°C y la axilar fluctúa entre 35.6 y 37.2°C. La temperatura también varia según la edad, siendo esta de la siguiente manera:

EDAD
TEMPERATURA
3 meses
37.4 +/-0.4
6 meses
37.5 +/-0.3
1 año
37.6 +/-0.2
3 años
37.2 +/-0.2
5 años
37 +/-0.2
7 años
36.8 +/-0.2
9 años
36.7 +/-0.2
11 años
36.7 +/-0.2
13 años
36.5 +/-0.2

 
EQUILIBRIO  Termogénesis + absorción de calor = Termólisis + pérdida de calor

El calor se está produciendo constantemente en el organismo por la actividad metabólica; la producción de calor durante el sueño es mínima y aumenta por  actividad muscular. Para mantener una temperatura constante la cantidad de calor que se pierde debe ajustarse a la cantidad de calor que se produce. Este proceso es complicado por las variaciones  térmicas  del medio. Cuando la temperatura ambiental es muy elevada se reducen las pérdidas de calor. Una temperatura muy baja puede aumentar la cantidad de calor perdido, de tal forma que el metabolismo debe aumentar por medio de escalofríos para mantener el equilibrio.
El calor se produce principalmente en las estructuras más profundas (músculos y vísceras), que están aisladas del ambiente por la grasa subcutánea y la piel. El calor es transportado por la sangre, que se calienta en las estructuras profundas y se enfría en la superficie del cuerpo.
Aunque la temperatura de la piel varía ampliamente, la temperatura interna se mantiene homeostáticamente dentro de límites muy estrechos. La producción de calor es el resultado de reacciones químicas por lo que fue llamado “regulación química” por Rubner. La pérdida de calor depende de factores físicos y fisiológicos por lo que su regulación es física.




MEDICION DE  LA TEMPERATURA CORPORAL.

En primer lugar, es necesario recordar que existen termómetros para uso rectal y para uso axilar u oral. Aunque todos sirven para ser utilizados en cualquiera de estos sitios, la diferencia fundamental es la seguridad, ya que los rectales tienen el bulbo más corto y grueso, lo que disminuye el riesgo de lesión o de ruptura del termómetro. Desafortunadamente las cintas para la piel son muy poco confiables, especialmente en niños pequeños. Actualmente en la práctica diaria se utiliza con mayor frecuencia el termómetro digital.


TIPOS DE TERMÓMETROS

1. Termómetros de vidrio
Son los más económicos, pueden medir la temperatura de forma precisa y de fácil medición, pero requieren mayor tiempo para hacer las mediciones (oral y rectal 3 minutos, axilar 8 a 10 minutos). Al ser de vidrio pueden romperse con facilidad, por lo que no son aconsejados debido a que el vidrio roto y su contenido de mercurio (tóxico) son dañinos para la salud, tienen la punta sólida y son de difícil lectura porque se debe buscar el ángulo en cual se puede visualizar la banda de mercurio.







2. Termómetros digitales
Sirven para medir la fiebre de forma precisa, rápida, segura y fácil de leer y fácil medición. Precisa porque utilizan sensores de temperatura; rápida porque basta con un minuto para obtener la medida; segura porque cuentan con una punta flexible, donde se ubica el sensor, lo que les da menor probabilidad a romperse y no contienen mercurio; y fáciles de leer porque cuentan con una pantalla digital que muestra la temperatura obtenida de la medición.




3. Termómetros de oído
Son los más costosos, estos termómetros miden el calor emitido en el tímpano y el tejido circundante en el interior del conducto auditivo por medio de un infrarrojo, se obtiene una medición precisa siempre y cuando se haya colocado correctamente dentro del canal auditivo, de lo contrario, el infrarrojo no podrá medir la temperatura o arrojará un dato erróneo. El tiempo de la medición es el más rápido, y son fáciles de leer al contar con una pantalla digital.






4. Termómetros de tira plástica
Es un dispositivo que se coloca en la frente de los niños y dan valores de temperatura poco confiables, son de fácil lectura pero al igual que el método de medición de la temperatura táctil, le indican si el niño tiene fiebre, y es un anticipo al uso de otro tipo de termómetro.




5. Termómetros de chupete
Dispositivo que se coloca en los chupetes de los bebés, sus valores también son poco confiables, al igual que la temperatura táctil y los termómetros de tira plástica sólo indican si el niño tiene fiebre.


TÉCNICAS PARA LA MEDICIÓN DE LA TEMPERATURA:
Para realizar este procedimiento necesitamos preparar la bandeja correspondiente, la cual contiene: recipiente para termómetros limpios, recipiente para termómetros usados, torundas de algodón, alcohol al 70 %, bolsa de nylon para residuos, lápiz azul  y planilla respectiva; para el caso de la temperatura rectal se agrega además de lo anteriormente mencionado lubricante hidrosoluble, apósitos, guantes y el termómetro correspondiente.
·         Temperatura oral:
Es importante que antes de tomar la temperatura oral no se hayan ingerido alimentos fríos o calientes.
 En primer lugar debemos preparar la planilla de anotaciones; preparamos la bandeja con el material correspondiente; verificar que el termómetro se encuentre por debajo de 36ºC, en caso de no ser así, agitar en forma suave el bulbo hacia abajo hasta conseguirlo.
Comenzamos colocando el termómetro en la boca del paciente debajo de la lengua, ya que en esta zona hay mayor irrigación. Se le pide que mantenga la boca cerrada; dejando como mínimo 3 minutos el termómetro en la boca. Transcurrido dicho tiempo se debe retirar el mismo, secándolo con una torunda desde el extremo superior hacia el bulbo para luego realizar la lectura. Luego se colocara el termómetro en el recipiente para termómetros usados. Finalizando se registrara en la planilla respectiva.
Para terminar con el procedimiento lavar el termómetro por arrastre con agua fría y jabón, enjuagar y secar, guardarlo en el recipiente correspondiente.
Se transcriben los valores de la planilla a la Historia Clínica con lápiz azul y línea punteada. Recordemos que cada cuadrado de la cuadricula corresponde a 2ºC.
Observaciones: no se debe tomar esta temperatura en niños que no colaboren, en las personas inconscientes o excitadas y en pacientes con dificultades respiratorias.


·         Temperatura axilar:

Para comenzar debemos preparar la planilla de anotaciones; preparamos la bandeja con el material correspondiente; verificar que el termómetro se encuentre por debajo de 36ºC, en caso de no ser así, agitar en forma suave el bulbo hacia abajo hasta conseguirlo.
Antes de colocar el termómetro debajo de la axila  del paciente se debe secar la misma con una torunda de algodón, se coloca el termómetro de forma que el bulbo quede recubierto por pliegues axilares, dejándolo como mínimo 3 minutos.
Debemos recordar  que se elige dicha zona, ya que ésta está próxima a grandes arterias.
Transcurrido dicho tiempo se debe retirar el mismo, secándolo con una torunda desde el extremo superior hacia el bulbo para luego realizar la lectura. Luego se colocara el termómetro en el recipiente para termómetros usados. Finalizando se registrara en la planilla respectiva.
Para terminar con el procedimiento lavar el termómetro por arrastre con agua fría y jabón, enjuagar y secar, guardarlo en el recipiente correspondiente.
Se transcriben los valores de la planilla a la Historia Clínica con lápiz azul y línea punteada.
Observaciones: no se debe realizar esta medición cuando el paciente es caquéctico; así como tampoco se deberá tomar en aquellos pacientes que presenten un proceso inflamatorio local, intervenciones quirúrgicas en la zona, lesiones de piel.

·         Temperatura rectal.

Para comenzar debemos preparar la planilla de anotaciones; preparamos la bandeja con el material correspondiente; verificar que el termómetro se encuentre por debajo de 36ºC, en caso de no ser así, agitar en forma suave el bulbo hacia abajo hasta conseguirlo.
Se debe colocar al paciente en posición decúbito lateral, si es posible. Colocarse los guantes para luego lubricar el bulbo del termómetro, introducir el mismo en el recto alrededor de 3 cm. Se dejará como mínimo por 3 minutos, controlando que no sea expulsado. Transcurrido dicho tiempo se debe retirar el mismo, secándolo con una torunda desde el extremo superior hacia el bulbo para luego realizar la lectura. Luego se colocara el termómetro en el recipiente para termómetros usados, dejando al paciente en posición cómoda. Se retiran los guantes y se lavan las manos. Finalizando se registrara en la planilla respectiva.
 Para terminar con el procedimiento lavar el termómetro por arrastre con agua fría, jabón y cepillo, dejándolo en alcohol al 70 % por 10 minutos, para luego enjuagar y secar, guardarlo en el recipiente correspondiente.
Se transcriben los valores de la planilla a la Historia Clínica con lápiz azul y línea punteada.
Tener en cuenta que para esta medición se utilizara un termómetro individual para cada paciente.
Observaciones: no se debe realizar esta medición en pacientes con diarrea o rectorragia, así como tampoco se deberá realizar este método en pacientes con hemorroides en empuje agudo, intervenciones quirúrgicas ano-rectales o perineales.

Recordar que ante  la realización de cualquier procedimiento se debe explicar al paciente lo que se va ha realizar. También debemos tener en cuenta la importancia de la higiene de manos antes y después de cada procedimiento.
 En pediatría la técnica más utilizada en medición de temperatura  corporal es en el pliegue axilar debido a que la medición de la temperatura rectal se corre riesgo de traumatismos.

Recientemente se han incorporando los termómetros que miden la temperatura en el oído, por medio de rayos infrarrojos. Aún cuando son muy prácticos, tienen dos inconvenientes importantes, su costo y su poca sensibilidad, por lo que es muy fácil equivocarse.




FIEBRE.

También denominada pirexia.
Es la elevación de la temperatura corporal por encima de 38°C como respuesta del organismo a la interacción con múltiples agentes infecciosos y no infecciosos. Las sustancias que producen la fiebre se llaman pirógenas y pueden ser exógenas o endógenas. Los pirógenos exógenos son ajenos al huésped, mientras que los endógenos son producidos por él en respuesta, generalmente a estímulos iniciadores que suelen ser desencadenados por la infección o la inflamación. La mayoría de los pirógenos exógenos son microorganismos, sus productos o toxinas. Los pirógenos exógenos actúan sobre todo estimulando a las células del huésped (monocitos y macrófagos) para que elaboren pirógenos endógenos. Los pirógenos endógenos son polipéptidos elaborados por distintas células del huésped, especialmente por monocitos/macrófagos. Los pirógenos elaborados localmente penetran a la circulación y producen fiebre actuando sobre el centro termorregulador del hipotálamo.
Existen muchas evidencias que demuestran que la fiebre moderada facilita los mecanismos de defensa del organismo ante las infecciones.
El fenómeno fiebre es un signo de enfermedad que se presenta con una frecuencia relativamente alta en el niño. Constituye alrededor del 60% de los motivos de consulta en atención de morbilidad ambulatoria y en servicios de urgencia pediátrico. Habitualmente se debe a una patología de etiología infecciosa, la mayoría de las veces viral, banal y autolimitada y que no requiere de tratamiento específico (o no se dispone de él).


Tipos de fiebre:

Se conocen cinco tipos de fiebre con base a su continuidad.

Continua.- Con variaciones menores de un grado
Remitente.- Cuando las variaciones son mayores de un grado
Intermitente.- Existen períodos afebriles menores de un día.
Recurrente.- Existen períodos afebriles de varios días.
Ondulante.- Es el resultado de varios tipos de fiebre.

Febrícula: Elevación discreta de la temperatura corporal, especialmente la de causa desconocida y que dura un cierto tiempo. Temperatura corporal entre 37º y 38º C.
 

SÍNDROME FEBRIL

Es la aparición de fiebre por lo menos una semana acompañada de síntomas, en un niño en el cual el interrogatorio y la exploración física minuciosa no revelan la causa probable del problema. El síndrome febril sin foco constituye un motivo de consulta muy frecuente en pediatría, suele tener un inicio agudo y dura menos de una semana, tanto el manejo como la decisión de realizar pruebas complementarias se estratifica según la edad del paciente. A grandes rasgos se podría decir que la realización de pruebas complementarias y la agresividad del manejo es inversamente proporcional a la edad, lo cual es debido fundamentalmente a la inmunodeficiencia relativa que presentan los lactantes de menor edad.


HIPOTERMIA
Reducción generalizada de la temperatura corporal.
La hipotermia se produce por una exposición prolongada a cualquier temperatura cuando la pérdida de calor corporal es superior a la producción de calor. La hipotermia es más habitual con temperaturas bajas o tras la inmersión en agua, pero puede ocurrir en verano o en clima cálido si el calor metabólico o por esfuerzo (escalofrío) no pueden mantener la temperatura central. También puede ocurrir tras un traumatismo grave. La inmovilidad, la ropa húmeda, la respiración intensa y el descanso sobre una superficie fría aumentan el riesgo de hipotermia.
La hipotermia produce una disminución fisiológica de todas las funciones, como los sistemas cardiorrespiratorio y vascular, la conducción nerviosa, la agudeza mental, el tiempo de reacción neuromuscular y la tasa metabólica. En los niños pequeños, la hipotermia por inmersión total en agua fría puede proteger al cerebro de la hipoxia.
El descenso de la temperatura central produce letargia, torpeza, confusión mental, irritabilidad, alucinaciones, retardo o parada respiratoria y disminución de la frecuencia cardíaca, arritmias y finalmente parada cardíaca. No obstante, la víctima no se debe considerar muerta hasta que haya sido recalentada. La temperatura rectal <34 ºC ayuda a diferenciar la hipotermia de los síntomas similares debidos a cardiopatía, coma diabético, hiperinsulinismo, accidente vascular cerebral o intoxicación, que también pueden estar presentes. Los termómetros clínicos ordinarios no puede medir la temperatura central tan baja de la hipotermia, por lo que se debe utilizar un termómetro especial para temperaturas bajas. Si sólo se dispone de un termómetro clínico normal, la incapacidad del mercurio para superar los 34 ºC es un indicador de hipotermia.


HIPERTERMIA

La hipertermia es un trastorno grave que se presenta cuando un organismo homeotérmico no alcanza a disipar más calor del que genera o absorbe, y generalmente ocurre por estar expuesto a una fuente de calor.
Es distinta de la fiebre, que es una reacción del organismo en la que éste eleva temporalmente la temperatura homeostática a un nivel más alto.
La hipertermia puede ser creada artificialmente con drogas o aparatos médicos. En esas instancias puede tratar cáncer y otras condiciones.
Temperatura corporal demasiado alta, por encima de los 39,5º C.

La hipertermia maligna es una rara complicación de algunos tipos de anestesia general.
La misma es inducida por inhalación de anestésicos potentes o de succinilcolina, es clínicamente similar al síndrome neuroléptico maligno; sin embargo, la fisiopatología y la susceptibilidad parecen ser distintas en casi todos los casos. Cuando hay que anestesiar a pacientes con síndrome neuroléptico maligno deben evitarse los agentes que provocan hipertermia maligna, aunque no se haya registrado su aparición en dichos pacientes ni en sus familiares.

Principales causas de aparición de hipertermia

La hipertermia puede aparecer bajo determinadas condiciones, algunas de las cuales son:
  • Ejercicio intenso.
  • Hipertermia maligna.
  • Síndrome maligno por neurolépticos.
  • Hipertiroidismo.
  • Anhidrosis.
  • Daño hipotalámico.
  • Arropamiento excesivo.
  • Intoxicación por atropina.
 Como consecuencia de hipertermia se pueden producir daños neurológicos irreversibles, shock hemorrágico, síndromes encefalopáticos y en algunos casos muerte súbita infantil. Golpe de calor.


HIPERPIREXIA

La hiperpirexia verdadera, definida como una temperatura superior a 41 ºC, es rara, aunque es más común en las infecciones graves. Alrededor del 20 % de los niños con fiebre superior a 41 ºC presentan convulsiones. El 10 % de los pacientes menores de dos años con temperaturas por encima de 41.1 º C sufren meningitis bacteriana y un 7 % presenta bacteriemia sin meningitis. Las temperaturas por encima de 42ºC son con frecuencia de causa no infecciosa: hipertermia, traumatismo craneal, ingestión de fármacos psicotrópicos e hipertermia maligna durante la anestesia. Esta indicado el tratamiento antipirético y se deben hacer, como mínimo, recuento hemático completo, análisis de orina y hemocultivo. Se considerará la conveniencia de punción lumbar y se pedirá una radiografía de tórax si existe cualquier indicio de enfermedad respiratoria.


ETIOLOGÍA

La etiología del síndrome febril puede ser de origen biológico o de origen físico, clasificándolas de la siguiente manera:

·         Infecciones: Bacterianas, virales, micosis, parasitosis y rikettiosis.
·         Neoplasias: carcinomas y linfomas
·         Mecanismo Inmunológico: Alergias, enfermedades Sistémicas del tejido conectivo autoinmunes.
·         Hemopatías: Leucemia, aplasias medulares, crisis hemolíticas, síndrome mieloproliferativo.
·         Necrosis tisular: Accidentes vasculares, traumatismos mecánicos, gangrena de una extremidad.
·         Enfermedades Endocrinas: Gota, porfiria, addison, crisis tiroidea.
·         Fiebre Ficticia: Autoinducidas, simulada.
·         Origen físico: traumatismos, cirugía extensa, terapia radiante, exposición a temperatura ambiental alta por tiempo prolongado.
·         Químicos: Agentes pirógenos, medicamentos, psicológico como las emociones


SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los signos y síntomas que acompañan a la fiebre son muy variados e inconstantes, pues son generalmente subjetivos y dependientes de la apreciación de cada individuo en particular. Mientras algunas personas manifiestan sensaciones claras de incomodidad como: cefalea, cansancio, dolores musculares o alteraciones visuales, otras con la misma temperatura refieren no sentir molestia alguna. Los signos y síntomas más comunes son los siguientes:

·         Escalofríos: Sensación de frialdad, forma parte de la respuesta del Sistema Nervioso Central a la demanda de un reajuste por parte del centro termorregulador destinada a producir más calor.
·         Pilo erección: También llamada piel de gallina, se acompaña de castañeo de dientes y de fuertes temblores.
·         Sudoración: Aparece cuando se pone en marcha los mecanismos de la pérdida de calor.
·         Aumento de la frecuencia cardiaca
·         Aumento de la frecuencia respiratoria
·         Dolores musculares
·         Rigidez de los músculos del cuello
·         Cefalea
·         Calor y enrojecimiento cutáneo
·         Herpes labial
·         Alteraciones de la conciencia
·         Convulsiones




PAUTAS A SEGUIR FRENTE A  ELEVACIÓN DE TEMPERATURA
En primer lugar, mantener al niño con ropa fresca, lo que favorece la pérdida de calor; medir la temperatura con un termómetro. Si la temperatura es menor a 38.5ºC y el niño no presenta dolor o molestia, lo mejor es observarlo. Si la temperatura es más alta y se considera necesario bajarla para que el niño se sienta mejor: que se alimente más, esté más tranquilo, o para disminuir el riesgo de convulsión por la fiebre, puede utilizar los baños de esponja, humedeciéndole la piel de las extremidades y el tronco con agua ligeramente tibia. Si usa agua muy fría puede provocar mayor escalofrío y obtener así el efecto opuesto.
Recordar siempre que la fiebre es sólo un síntoma, que nos está indicando la presencia de un problema, que es muy valioso y de algún beneficio para el organismo, siendo entonces más importante conocer la causa que bajar la temperatura.

 Cuando la fiebre sea muy alta (más de 39.5ºC), cuando se trate de un recién nacido o un menor de tres meses, cuando la causa de la fiebre no sea clara o se prolongue por más de 24 horas, o cuando se acompañe de otras manifestaciones, tales como palidez, confusión mental y convulsiones, es necesario tomar precauciones y realizar una constante valoración de la situación.

TRATAMIENTO

Se sigue discutiendo si es conveniente tratar la fiebre que acompaña a las enfermedades infecciosas. Datos experimentales sugieren que los mecanismos de defensa del huésped son potenciados por la fiebre; así pues, esta puede ser beneficiosa y no se debe suprimir de forma sistemática. Sin embargo, ningún estudio clínico en humanos apoya el beneficio de la fiebre. En los niños con riesgo de convulsiones se debe tratar la fiebre. El tratamiento antipirético se considerará también en adultos con fiebre e insuficiencia cardíaca o pulmonar previas, debido a que la fiebre puede aumentar la demanda de oxígeno. El consumo de oxígeno aumenta un 13% por cada elevación de 1 ºC por encima de 37 ºC. La fiebre puede producir además alteraciones del estado mental en pacientes con demencia.
Los fármacos que inhiben la ciclooxigenasa cerebral son eficaces para reducir la fiebre; entre los utilizados con más frecuencia se incluyen paracetamol, aspirina y otros AINE.
También se sugiere reposo en cama, temperatura ambiente (21-22ºC), evitar el exceso de abrigo en la cama, cubriendo al enfermo con ropas ligeras para facilitar la pérdida de calor, hidratación adecuada con agua, jugos para prevenir la deshidratación, dieta blanda, nutrición equilibrada, mantenimiento de piel y mucosas húmedas y limpias.
Se reservan para situaciones de fiebre muy elevadas (superior a 40ºC), la aplicación sobre la superficie cutánea de compresas, toallas empapadas de agua tibia (18-22ºC), baños con agua tibia o templada. No utilizar baños de agua fría y fricciones con alcohol o colonia ya que producen una vasoconstricción impidiendo la pérdida de calor.
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