La piel humana es extraordinariamente sensible. Nuestras yemas de los dedos pueden percibir diferencias muy pequeñas de presión, textura y temperatura. Imitar esta capacidad artificialmente es un verdadero desafío tecnológico, pero afortunadamente, los ingenieros eléctricos de Stanford y UC Berkeley parecen estar a la altura de las circunstancias.






En Stanford, un equipo dirigido por el profesor de ingeniería química Zhenan Bao ha desarrollado una piel artificial, que es más de 1.000 veces más sensible que la humana. Se trata de un material de goma delgada que se coloca entre dos electrodos paralelos. Cuando un objeto toca la piel y comprime la goma, los electrodos que la rodean registran esta presión y la convierten en señales eléctricas.

En el pasado, los investigadores han tenido la dificultad de conseguir una goma que mantenga su forma después de que una presión sea aplicada, pero el equipo de Bao encontró una solución elegante: al moldear la goma en una red de pequeñas pirámides, el material se vuelve más resistente. También es posible ajustar la sensibilidad del material alterando el tamaño y la densidad de las pirámides.

Increíblemente, la piel de Stanford puede sentir una presión más liviana que el peso de una mariposa.









Como los investigadores describen cómo funciona este nuevo material ultrasensible.
Mientras tanto, los ingenieros eléctricos de la Universidad de California en Berkeley están adoptando un enfoque ligeramente diferente de la piel artificial mediante el uso de materiales inorgánicos. La e-piel altamente sensible del grupo de Berkeley usa nanocables y transitores de germanio/silicio.





Estos investigadores también hicieron uso de una goma sensible a la presión para detectar contacto exterior, las cuales están cubiertas por una matriz de 18 por 19 píxeles, con cada píxel que contiene un transistor formado por cientos de nanocables . Cuando se aplica una presión, los transistores son capaces de sentir la compresión de la goma con alta precisión y velocidad.

Al igual que su primo orgánico, esta e-piel es extremadamente sensible. Si se logra integrar con éxito a un brazo robótico, un posible reto futuro, podría permitir a un amputado llevar a cabo tareas motoras más complejas que antes, como por ejemplo sostener objetos delicados.




Sin embargo, más allá de la robótica y los miembros artificiales, estas innovaciones tienen el potencial para ser utilizadas en una gran variedad de otras aplicaciones, como la medición de la tensión de vendajes médicos y poder detectar si conductores con sueño o con falta de atención sueltan el volante.



Fuente
*Extraído de eGFI (Engineering, Go For It!), website interactivo de la American Society for Engineering Education (ASEE). http://students.egfi-k12.org/engineering-artificial-skin/
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top