Todo lo relacionado con el cáncer y encontrar nuevos medicamentos que lo curan es un tema de gran interés para muchas personas. Añadiéndole a este tema un toque de conspiración por parte de las grandes empresas farmacéuticas, el resultado son titulares como “Investigadores encuentran cura para el cáncer, pero no es negocio para farmacéuticas y quizá nunca vea la luz”.

En estos últimos días se han puesto en contacto conmigo varios amigos, lectores de mi blog y usuarios de twitter para preguntarme acerca de las informaciones que han saltado a la prensa sobre un medicamento que parece que puede curar el cáncer pero que al haber estado en el mercado durante ya bastante tiempo, no está sujeto a patente y no sería interesante para las grandes empresas farmacéuticas como negocio.



El supuesto medicamento maravilloso que “cura el cáncer” se llama dicloroacetato (DCA). El DCA es una molécula pequeña muy parecida al ácido acético, pero la que dos hidrógenos se han sustituido por dos cloros. Y curiosamente si le añadimos un cloro más se convierte en TCA, que es un compuesto que utilizamos en el laboratorio para hacer insolubles el ADN y las proteínas.

El DCA no es un medicamento nuevo, sino que lleva en el mercado ya unos cuantos años utilizándose para tratar enfermedades relacionadas con el metabolismo de la mitocondria. Las mitocondrias son partes de las células que producen la energía necesaria para que la célula viva y se les ha llamado comúnmente las “plantas de energía” o las “baterías” de la célula. Esta energía en la mitocondria es producida a través de un proceso llamado “ciclo de Krebs”, que requiere oxígeno para funcionar correctamente. Sin embargo, las células cancerosas tienden a usar otro proceso más sencillo que no requiere oxígeno y que ocurre fuera de la mitocondria. La mitocondria es una parte clave de la célula ya que no solo produce energía, sino que si no funciona bien puede provocar que los procesos de muerte celular, que ayudan a que no se formen células cancerosas, se activen. Debido a que las células de cáncer “apagan” sus mitocondrias (no las utilizan para producir energía), los científicos piensan que esta puede ser una forma en que estas células evitan la muerte celular y se hacen inmortales. Así el DCA lo que hace es bloquear el proceso que ocurre en el citoplasma en sus primeras etapas forzando a las células a producir energía de nuevo a través del ciclo de Krebs en las mitocondrias.

Las informaciones que han salido en la prensa hacen referencia a un artículo publicado por el Dr. Michelakis y sus colaboradores en la Universidad de Alberta (Canadá) en 2010. Dichos investigadores ya publicaron en 2007 otro artículo en el que presentaban los resultados que obtuvieron probando este medicamento en varios cultivos celulares y en roedores. De hecho, el DCA fue capaz de hacer que los tumores en ratas crecieran de una forma más lenta y que redujeran su tamaño. Sin embargo, el DCA no fue capaz de eliminar completamente dichos tumores ni pudo prevenir que los tumores crecieran.

Estos resultados hicieron que ese año el grupo del Dr. Michelakis recibiera el permiso para empezar un ensayo clínico en humanos con 50 pacientes que tenían un tipo de tumor cerebral llamado glioblastoma. En el artículo publicado en 2010 se presentan los resultados obtenidos con 5 pacientes en este ensayo clínico de fase I. Para los que no estéis familiarizados con los distintos tipos de ensayos clínicos (los hay de fase I, II, III y IV), la fase I es en la que estudia cual es la dosis adecuada que no produce toxicidad y en ellos no se suele estudiar la eficacia.

Ya que el DCA se ha utilizado para tratar otras enfermedades, ya se sabe que puede utilizarse en humanos de una forma segura (aunque produce efectos secundarios a nivel nervioso), pero esta es la primera vez que se ensaya en enfermos con cáncer. Así a cinco pacientes con glioblastoma avanzado se les dio DCA en combinación con radioterapia, otro medicamento llamado temozolomida y ciertos procedimientos quirúrgicos. Cuatro de los pacientes estaban todavía vivos después de dieciocho meses y tres de ellos mostraron una reducción del tumor. Sin embargo, con un estudio tan pequeño (solo cinco pacientes, cuando lo normal en ensayos clínicos es de diez a veinte) es difícil saber si este efecto es estadísticamente significativo, y además como los pacientes estaban recibiendo otros tratamientos no podemos saber si el efecto producido es debido al DCA. Una cosa interesante en este estudio es que los investigadores tomaron muestras antes y después del tratamiento y vieron que el DCA estaba ayudando a “encender” las mitocondrias de nuevo.


Vista del cerebro de un paciente antes y depués del tratamiento con DCA
Fuente: Michelakis et al., 2010

El principal problema de este estudio es que no está claro cómo funciona el DCA. Normalmente los cánceres están compuestos por dos tipos de células: las células madre cancerosas que se dividen mucho y son resistentes a la quimioterapia tradicional, y las células cancerosas “normales” que son las que la quimioterapia mata. Los investigadores sugieren que el medicamento puede estar afectando a las células madre cancerosas previniendo así el crecimiento del tumor. De hecho otro artículo ha sido publicado recientemente (mayo de 2011) con los resultados de un estudio de la acción del DCA en cultivos celulares de otro tipo de cáncer, el neuroblastoma. En principio, este cáncer no tendría que verse afectado por el DCA por las características de sus mitocondrias, sin embargo, estos investigadores muestran que sí produce un efecto. El DCA afecta a las células del neuroblastoma de una forma similar a la descrita por el grupo del Dr. Machelakis, pero sólo a las células madre cancerosas de este tumor, no a las normales. En este estudio muestran de nuevo, que el DCA no es capaz de erradicar los tumores por completo.

Como podéis comprobar, las cosas no son tan simples como las presentan en ciertos medios de comunicación. De hecho, los cánceres son bastante complicados y para tratarlos eficazmente hay que tener en cuenta muchos factores. Por ejemplo, hay que tener en cuenta que las células cancerosas no están aisladas, sino que están rodeadas de otras células y que interaccionan con ellas. A este respecto, el año pasado se publicó otro artículo en el que se estudiaban diferentes cosas relacionadas con las mitocondrias de las células de cáncer de mama. Y este artículo es interesante porque muestran que el hecho de que las células cancerígenas “apaguen” sus mitocondrias y utilicen la glicolisis para producir energía no es cierto del todo. Estos investigadores pusieron juntas células de cáncer de mama (con las mitocondrias apagadas) y células que normalmente están alrededor de las células cancerosas (con las mitocondrias normales encendidas) y vieron que el final del experimento las células cancerosas volvían a tener las mitocondrias encendidas.

Todavía quedan muchas cosas que investigar en lo relacionado con el posible uso del DCA como medicamento para tratar el cáncer y todavía no podemos decir que va a mejorar el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Así que os doy un consejo. Si leéis en la prensa o en internet, o escucháis en la radio o la televisión que se ha encontrado “la cura para el cáncer” sed precavidos y no os lo creáis de primeras. Todavía hay un largo camino por recorrer y no es sencillo.

Publicado originalmente en E-ciencia.com
http://e-ciencia.com/blog/noticias/conspiracion-para-no-curar-el-cancer
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