El proceso de ateroesclerosis, acumulación de lípidos y células inflamatorias, aumenta el grosor de la pared del vaso coronario a expensas de disminuir su luz. Así llega menos sangre al músculo cardiaco de la que requiere para su normal funcionamiento


En nuestro tiempo de vida agitada , estresada , llena de pasiones y angustias. Nuestro noble órgano el corazón más que nunca es asiento de las emociones, aspiraciones y frustraciones.

Como consecuencia de los objetivos no cumplidos, la inseguridad del presente y más del futuro ,nuestro cuerpo manifiesta el sufrimiento con dolor. Surge entonces la pregunta “¿El Corazon duele? “ La contestación rápida contundente sin titubeos, es “Sí”. Nuestro noble órgano muscular abastece de sangre a todo el cuerpo con su incesante bombeo, latido tras latido .

Cada ciclo de llenado “diástole” y de expulsión “sístole” requiere de energía que se la brindan dos arterias conocidas como coronarias ,izquierda y derecha , por ellas la sangre fluye libre mientras su luz esta libre de obstáculos.

El proceso de ateroesclerosis, acumulación de lípidos y células inflamatorias, aumenta el grosor de la pared del vaso coronario a expensas de disminuir su luz. Así llega menos sangre al músculo cardiaco de la que requiere para su normal funcionamiento.



Esta falta de sangre y por lo tanto de oxígeno a las células musculares cardíacas, se manifiesta con dolor. Este se refleja en una zona remota que suele localizarse más frecuentemente en el cuello en la zona del nudo de la corbata, de allí que se la designase en un inicio como “angina de pecho “ que no es exclusiva de los fumadores. Esta dolencia se puede localizar desde la zona de la mandibula inferior, pasa por el centro del pecho y se puede irradiar al brazo izquierdo en la parte interna o en ocasiones en la zona del epigastrio (“boca del estomago “ ) por lo cual a veces puede confundirse con un problema digestivo.

El gatillo de este dolor se produce siempre que se rompe el equilibrio entre la oferta y la demanda de sangre al músculo cardiaco y desaparece cuando el mismo se restablece. Entonces nos queda claro que el corazón duele. Este dolor tiene algunas características como el de ser opresivo. Algunos pacientes dicen haber sentido como si un elefante les hubiese puesto un pata sobre su pecho, o que alguien los ahorcaba, esta magnitud da a quien lo sufre la sensación de muerte inminente, sudoración fría, náuseas y hasta vómitos.

Entonces si el dolor dura solo algunos minutos lo llamamos angina de pecho dejando al corazón con sus fibras sufrientes pero íntegras, mientras que si se extiende más de 20 minutos el disbalance genera un daño que se hace permanente y lo llamamos infarto de miocardio.

Las diferencias con otros dolores de tórax, que descartan el origen cardíaco del mismo son: el dolor que aumenta con la compresión de las manos (osteocondritis) con los movimientos respiratorios o con los cambios posturales .

Un ejemplo claro de dolor de origen cardíaco es la situación es del señor fumador que después de una abundante cena sale a buscar su auto caminando una noche de fría extremo en una calle de pendiente asentuada, el dolor lo hace tomarse con su mano extendida en el centro pecho, cediendo al detenerse en un ambiente cálido.

Dejamos con esto derribado el mito "que el corazón no duele" falso . Tanto hombres como mujeres después de los 40 años con factores de riesgos cardiovasculares deben consultar con su cardiólogo ante un dolor que aparece en situaciones de esfuerzo físico, grandes emociones ,o que súbitamente sin aviso alguno y tenga las características descriptas .



Dr. Pablo Rodenas


Médico Cardiólogo - MP 9444

 


FUENTE
http://www.rosario3.com/salud/noticias.aspx?idNot=95655
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