Células T contra la leucemia





Un equipo de científicos de la Universidad de Pensilvania acaba de desarrollar una nueva terapia para luchar contra la leucemia. Es la primera vez que una terapia terapia génica tiene éxito en destruir tumores cancerígenos en pacientes que padecen leucemia en estado avanzado, algo que se intentaba hacer desde hace dos décadas. El nuevo tratamiento utiliza células T del paciente modificadas y cultivadas fuera de su cuerpo, que luego son inyectadas para que puedan atacar las células de leucemia, convirtiendo el sistema inmunológico del paciente en un arma contra el cáncer.





Nuestro sistema inmune nos protege del ataque de agentes externos. Realiza su tarea con una eficiencia asombrosa, y a medida que vivimos va “aprendiendo” como luchar contra nuevos enemigos. Cada vez que te resfrías, luego de un par de días tu sistema inmune “aprende” como eliminar el virus y lo erradica de tu organismo. Nunca más volverás a padecer un resfrío causado por esa cepa en particular. Se trata de un sistema que si bien no es 100% infalible, ha funcionado lo suficientemente bien como para mantenernos vivos (como raza) durante millones de años. Sin embargo, esta herramienta no puede luchar contra todo lo que nos ataca.


Célula T atacando un virus


La leucemia, como otros tipos de cáncer, no son otra cosa que propias células del paciente que han mutado o degenerado de alguna forma que las convierte en una amenaza para la integridad de su organismo. El sistema inmune -al menos en una persona normal- no está preparado para atacar al propio cuerpo que lo contiene, ya que si lo hiciese el resultado seria catastrófico. Los “soldados” del sistema inmune son las células T (o linfocitos T), una variedad de linfocitos que posee un núcleo de forma ovoide y que constituyen aproximadamente el 70% del total de este tipo de célula. Son las responsables de coordinar la respuesta ante un ataque externo. Si queremos que nuestro sistema defensivo nos ayude a luchar contra el cáncer, debemos “enseñarle” a diferenciar una célula normal de una cancerosa y programarla para que la ataque. En términos simples, eso es lo que han hecho los científicos de la Universidad de Pensilvania.



Se tomaron células T de pacientes que padecían leucemia en un estado avanzado, y se las modificó genéticamente para que fuesen capaces de reconocer y atacar las células cancerosas. Se las dejó reproducir hasta conseguir una cantidad adecuada, y se devolvieron al torrente sanguíneo del paciente. El tratamiento se ensayó en algunos pacientes que se encontraban en lo que médicamente se conoce como “la última etapa de la leucemia linfocítica crónica (LLC) ”, un estadio avanzado de la forma más común de leucemia que afecta a la sangre y la médula ósea. Como resultado de esto, dos de los participantes “han estado en remisión durante un año, mientras que un tercero tuvo una fuerte respuesta antitumoral y su cáncer se mantiene bajo control”, dice Michael Kalos, el patólogo de la Universidad de Pensilvania que dirigió el estudio. "Hemos puesto una llave sobre la superficie de las células T que encaja en una cerradura que sólo tienen las células cancerosas”, agrega.


Se trata de un nuevo éxito en la lucha contra el cáncer


El patólogo estadounidense publicó los resultados de este trabajo ayer en las revistas New England Journal of Medicine y Science Translational Medicine, y explicó que aunque se había intentado con anterioridad emplear esta técnica (denominada "transferencia adoptiva de células T" ) en pacientes con leucemia, habían fracasado por que o bien las células T eran incapaces de atacar los tumores o terminaban atacando las células sanas. Los resultados del nuevo experimento proporcionan, según el propio Kalos, "una hoja de ruta para desarrollar tratamientos eficaces para otros cánceres, como los de pulmón, ovarios, mieloma y melanoma”.
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