Argentina: más de 2 millones tienen problemas con la bebida


Un informe del Sedronar reveló que el “uso problemático” de esta sustancia es igual en hombres y mujeres. Todos ellos demandarían tratamiento especializado, según los expertos


Los datos surgieron del informe sobre Tendencias del Consumo de Sustancias Psicoactivas 2010, elaborado por el Observatorio de Drogas de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). Según arrojó, “de acuerdo con los patrones culturales de alimentación, en el país casi el 80% de las personas tomó alguna bebida alcohólica en su vida, y el 50% presenta consumo actual“.

Dentro de este último grupo, se comprobó que más de 2 millones de hombres y mujeres de entre 16 y 65 años presenta un “uso problemático” de la bebida.



“El ‘uso problemático’ alcanza una magnitud del 13%, con potencial demanda de tratamiento por alcohol”, señala el informe.

No obstante, remarca que esta tendencia al alcoholismo “se muestra decreciente”, a pesar que el consumo frecuente de la bebida “es considerado como un gran riesgo por la mayoría de la población”.

El estudio analizó un total de 16.263.371 personas de entre 16 y 65 años y de ambos sexos, de los centros urbanos del país con más de 80 mil habitantes, por lo que ese 13% en peligro equivale a 2.114.000 personas.

Con respecto al consumo “alguna vez en la vida”, en el caso del alcohol llegó al 76% de la población en 2010. Esta cifra es más baja que la de 2004 (fue de 83,8%) pero más alta que la de 2008 (71,6%).




El perfil actual de alcohólico adolescente o joven perjudica su calidad de vida de forma importante a través de etiologías psicosociales hedónicas, es decir la problemática se basa en la ingesta compulsiva, no controlada y concentrada durante los fines de semana y períodos vacacionales como forma de ocio basada en un continuo etiológico retroalimentador.

Si bien el adolescente es una “bomba hormonal” dispuesta a experimentar y arriesgar, el proceso de búsqueda de identidad y conformación de su personalidad hacen las delicias dependientes para seguir el hilo sociológico tóxico dominante a través del grupo de iguales.

De esta forma, el alcohol es uno de los depresores existentes más desinhibidores del mercado, la ingesta de tal “elixir” soluciona los problemas de timidez, inseguridad, aburrimiento…., haciendo que cualquier acercamiento emocional o sexual sea fácil y placentero.

El individuo adquiere un perspectiva segura y positiva de su identidad, copia de cualquier otra, a través de los continuados contactos con el consumo ocioso de alcohol.




Según va repitiendo la práctica va aumentando sus proyecciones instintivas-compulsivas, de forma que según avanza, todos los problemas que no es capaz de enfrentar sobrio los proyecta ebrio en forma de lágrimas, agresiones, autolesiones o incluso a través del suicidio.

Según estudios de la Universidad de Yale, los adolescentes son más vulnerables al consumo de alcohol debido a que las regiones cerebrales que controlan los impulsos no están totalmente formadas, entendiendo la adicción y sus consecuencias orgánicas, psicológicas y etiológicas como un desorden neuronal que impide, en muchos casos el desarrollo neurológico normal.

En la adolescencia se produce un importante desarrollo cognitivo fundamental para un adecuado proceso de conformación de la personalidad, Según el Dr. Héctor. S. Basile “una simple borrachera o un par de días de consumo elevado pueden ocasionar neurodegeneración en determinados circuitos cerebrales y provocar alteraciones cognitivas permanentes”.

Así, las consecuencias del alcoholismo en adolescentes exceden las más conocidas como la disminución de volumen cerebral, cáncer, los trastornos digestivos, las lesiones de hígado, los trastornos cardiovasculares, infertilidad, disminución del impulso sexual, impotencia, envejecimiento precoz, accidentes de tráfico… para inmiscuirse en el desarrollo de la personalidad a través de graves problemas neurológicos y psiquiátricos.

Como consecuencia del alcoholismo adolescente obtendremos daños cognitivos permanentes en el córtex prefrontal y frontal, tálamo, cerebelo, el hipocampo…, consiguiendo lesiones permanentes, en la mayoría de los casos en trastornos de atención, de memoria (a largo plazo, de trabajo…), de aprendizaje (formación de conceptos, resolución de problemas, flexibilidad cognitiva).

También habrá alteraciones en el procesamiento de señales somático-emocionales que actúan como indicadores emocionales en los procesos de toma de decisiones hacia objetivos socialmente adaptativos, impidiendo el seguimiento de normas y la regulación emocional lo que se traducirá en desequilibrios en los sistemas relacionados con el placer, el control y la organización de la conducta.

En definitiva, el adolescente situado entre la madurez sexual y biológica conquistada y la madurez cognitiva y emocional por conquistar tiene un arduo trabajo por delante que hace muchos más difícil mediante la ingesta de alcohol, de forma que el problema tiene su origen en la adolescencia pero será arrastrado a la juventud y más tarde al ser adulto.

El resultado podría ser adultos sin identidad, con personalidad débil, incapaces de llevar a cabo un proceso cognitivo eficiente proyectando su incapacidad emocional y cognitiva con la pareja, la familia, el trabajo…, de ser así el fruto recogido sería una sociedad adulta de relaciones psicosociales infantiles altamente nocivas.

La máquina más inteligente del universo detenida de su evolución y privada de su suerte por simple voluntad.









FUENTE:

http://saludable.infobae.com/mas-de-2-millones-de-argentinos-tienen-problemas-con-la-bebida/
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