Enfermedad de Alzheimer: ¿Qué es?
La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada mal de Alzheimer, o demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA) o simplemente alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.


Enfermedad de Alzheimer: ¿Cómo se detecta?


Los primeros síntomas, con frecuencia, se confunden con la vejez o estrés en el paciente. Una evaluación neuropsicológica detallada es capaz de revelar leves dificultades cognitivas hasta 8 años antes de que la persona cumpla los criterios de diagnóstico. Estos signos precoces pueden tener un efecto sobre las actividades de la vida diaria. La deficiencia más notable es la pérdida de memoria, manifestada como la dificultad de recordar hechos recientemente aprendidos y una inhabilidad para adquirir nueva información. Dificultades leves en las funciones ejecutivas—atención, planificación, flexibilidad y razonamiento abstracto— o trastornos en la memoria semántica—el recordar el significado de las cosas y la interrelación entre los conceptos—pueden también ser síntomas en las fases iniciales de la EA. Puede aparecer apatía, siendo uno de los síntomas neuropsiquiátricos persistentes a lo largo de la enfermedad. La fase preclínica de la enfermedad es denominada por algunos deterioro cognitivo leve, pero aún existe debate si el término corresponde a una entidad diagnóstica independiente o si, efectivamente, es el primer estadio de la enfermedad.

Enfermedad de Alzheimer : Cuadro Clinico

Predemencia

Al parecer, existen pequeños factores indicativos que son fáciles de detectar. Se trata de los relativos al lenguaje. En concreto, los pacientes que desarrollaron una discapacidad cognitiva leve o “predemencia” tuvieron problemas en tareas que requerían expresión, aprendizaje y memorización del lenguaje.
Cosas tan sencillas como dificultad a la hora de recordar el nombre de objetos comunes, o problemas a la hora de expresar una idea o el significado de una palabra son indicios a tener en cuenta. Y es que esto cobra su sentido: en la enfermedad del Alzheimer , los primeros síntomas empiezan por estos pequeños detalles. De ahí la importancia de localizarlos pronto para poder empezar cuanto antes el tratamiento adecuado.


Demencia inicial

Los síntomas en esta fase inicial van desde una simple e insignificante, pero a veces recurrente, pérdida de memoria (como la dificultad en orientarse uno mismo en lugares como calles al estar conduciendo el automóvil), hasta una constante y más persuasiva pérdida de la memoria conocida como memoria a corto plazo, presentando dificultades al interactuar en áreas de índole familiar como el vecindario donde el individuo habita.
En esta etapa es frecuente que la persona se desoriente en la calle y llegue a perderse, por lo que se recomienda tomar precauciones:
Colocando en su muñeca una pulsera con un número de teléfono de contacto.
Avisar a conocidos de la situación para que alerten a la familia en caso de encontrar al enfermo de alzheimer deambulando.
Usando un localizador GPS para personas con alzheimer, con el que la familia siempre pueda saber dónde está. Hay localizadores por teleasistencia, en los que el cuidador tiene que llamar a una teleoperadora para saber la posición de la persona que lleva el dispositivo, y localizadores directos, en los que el cuidador tiene un receptor con el que pulsando un botón ve en la pantalla un mapa y la posición exacta de la persona.


Demencia avanzada

La enfermedad trae deterioro de masa muscular perdiéndose la movilidad, lo que lleva al enfermo a un estado de encamamiento, la incapacidad de alimentarse a sí mismo, junto a la incontinencia, en aquellos casos que la muerte no haya llegado aún por causas externas (infecciones por úlceras o neumonía, por ejemplo). El lenguaje se torna severamente desorganizado llegándose a perder completamente. A pesar de ello, se conserva la capacidad de recibir y enviar señales emocionales. Los pacientes no podrán realizar ni las tareas más sencillas por sí mismos y requerirán constante supervisión, quedando así completamente dependientes. Puede aún estar presente cierta agresividad, aunque es más frecuente ver extrema apatía y agotamiento.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de EA se siguen los criterios establecidos por el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos, de Comunicación y Cerebrovasculares (NINCDS) y la Asociación para la Enfermedad de Alzheimer y Trastornos Relacionados (ADRDA) de los EE.UU. Allí se fijan tres grados: EA posible: los pacientes tienen déficit cognitivo de evolución lenta y progresiva sin disturbios de la conciencia y ausencia de trastornos vasculares, metabólicos o tóxicos del SNC. EA probable: los pacientes presentan los síntomas de EA posible con un claro empeoramiento de la memoria, antecedentes familiares de EA y edad de comienzo entre 40-90 años (más frecuentemente alrededor de los 65 años). EA definitiva: el paciente presenta EA probable y, cuando muere, en la autopsia se encuentran los elementos característicos de ella. Por lo tanto, el diagnóstico final de la EA es histopatológico.
Es característico de la EA la atrofia de la corteza y la dilatación ventricular. Usualmente el lóbulo temporal medial, en especial el hipocampo y los núcleos amigdalinos sienten el impacto del proceso atrófico seguido del lóbulo frontal. Macroscópicamente se observa una atrofia cerebral difusa que predomina en las áreas de asociación con relativa preservación de las regiones motora primaria, sensoriales y visuales. La degeneración cortical difusa es responsable del deterioro de las funciones del sistema nervioso, así como de las modificaciones de la personalidad.


Tratamiento

Actualmente se está probando una nueva vacuna preventiva contra el alzheimer. El neurólogo Gurutz Linazasoro es el encargado de la misma y afirma que "La valoración no puede ser más positiva. Por fin tenemos algo que abre una ventana a la esperanza" (refiriendose a la vacuna). Su objetivo, según ha dado a conocer el científico, es detener la principal lesión cerebral vinculada al Alzheimer: la producción de placas amoldes. La vacuna produciría anticuerpos encargados de eliminar el beta amiloide 40 y 42, que son las causantes de la neurodegeneración cerebral. Los ensayos de la vacuna se realizarán en Austria, donde 48 pacientes la probarán en las instalaciones de una empresa local experta en monitorización de ensayos.

Retrasar el avance
El avance de la enfermedad puede ser más rápido o más lento en función del entorno de la persona con alzheimer. No es una situación fácil y la familia tendrá que hacer grandes esfuerzos para ofrecerle a la persona con alzheimer un entorno lo más favorable posible.
Aceleradores de la enfermedad
Estrés familiar
Cambios bruscos en las rutinas diarias
Cambio a un domicilio nuevo y desconocido (como son las residencias de mayores)
Retrasadores de la enfermedad
Ambiente familiar feliz
Hacer ejercicio
Socializar con sus amigos u otras personas

Las personas con Alzheimer no mueren por este sino, por las infecciones secundarias:



CEREBRO NORMAL:



CEREBRO CON ALZHEIMER:



CONTACTO PARA INFORMACION:

INFORMES

+54 11 4553-3610 / 4556-1492
JORGE NEWBERY 3527 - Ciudad de Buenos Aires
info@alzheimer.org.ar


MAS INFORMACION: http://www.alzheimer.org.ar/
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