Alimentación y salud


La alimentación y la salud están estrechamente ligadas la una a la otra. Tal es el caso que la longevidad está ligada a un tipo de alimentación natural, integral, biológica y “rústica”. Por el contrario, los alimentos desnaturalizados “científicamente” han engendrado las llamadas “enfermedades de la civilización”. Aunque la incorrecta alimentación no sea el único factor que contribuye a la enfermedad, sin embargo, es un factor preponderante sin lugar a dudas.











La polución de los alimentos

En primer lugar hay que señalar que el trabajo intensivo de la tierra lleva consigo una erosión proveniente de la acción de los vientos, de la lluvia, etc sobre los suelos desnudos e insuficientemente protegidos. Además, no se ha respetados la llamada ley de restitución, permitiendo que el suelo se regenere al dejar el suelo en barbecho durante un año cada seis.

En segundo lugar, el uso de abonos químicos, a base, de nitrógeno, fósforo y potasio ha producido un desequilibrio en la estructura, solución y vida microbiana del suelo. De modo que la fertilización intensiva artificial provoca la desaparición de la estructura del suelo.

Otra causa de polución en los alimentos es el uso indiscriminado de los llamados “insecticidas”. Estos, tratan de destruir los llamados “enemigos” de la alimentación humana, los cuales, no olvidemos forman parte de los ecosistemas terrestres. Modificar estos eslabones puede producir un deterioro de todo el conjunto.

El uso de insecticidas, fungicidas, herbicidas, acaricidas, nematicidas producen daños irreparables en los alimentos. Modifican la savia de las plantas y producen una fuerte concentración de nitrógeno. La savia modificada beneficia a nuevos insectos que de nuevo se abaten sobre las plantas. Estos se abaten sobre ellas porque el estado bioquímico de la planta corresponde a las exigencias del parásito. Reproduciéndose el ciclo infernal con nuevos insecticidas más potentes.

El uso de insecticidas nos lleva a una toxemia exógena acumulativa que es peligrosa a pesar de que nos quieran hacer creer lo contrario.

Si a todo esto le añadimos los aditivos alimenticios como conservantes, colorantes, espesantes, anticoagulantes, antioxidantes, materias aromáticas, potenciadores del sabor, disolventes, hormonas, etc., nos encontramos con una gran degeneración en los alimentos de la llamada civilización. ¿Qué hacer ante todo esto? Cada uno deberá poner todos los medios para procurar conseguir alimentos lo más naturales, biológicos y de alta calidad posible que pueda dentro de esta degradación generalizada en la industria alimenticia.

Los alimentos de alta calidad

Se llama alimento “natural” a aquel que está desprovisto de contaminantes (pesticidas, aditivos, etc) y que forman parte de unas técnicas de cultivo orgánicas o biológicas.

Las cualidades de un alimento natural

Las cualidades organolépticas: cualidad visual, olfativa y gustativa.

Las cualidades nutritivas que proporcionan las calorías y diferentes cantidades de lípidos, albúminas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales que lo hacen útil para el organismo. Además se tendrá en cuenta su digestibilidad, acción metabólica, etc.

Las cualidades vitales: Son las capacidades que tiene un alimento para mantener ciertas características esenciales en los animales o humanos que los consumen: buena salud, fecundidad, longevidad.

Cuando comparamos a los alimentos naturales con los producidos por medios químicos, los primeros son siempre superiores a los segundos en todo.

Alimentación y enfermedades de degeneración

Con el abandono de la alimentación cruda y natural por parte de la sociedad, durante el pasado siglo XX se ha producido un aumento de las enfermedades llamadas degenerativas. Empezando por un aumento no natural del tamaño humano y siguiendo por caries dental, diabetes, artrosis, reumatismo, tuberculosis, cardiopatías, cáncer, enfermedades mentales, genéticas, abortos espontáneos, problemas óseos, obesidad, esclerosis de diversos tipos e incluso deformación de la anatomía humana. Todo esto no preconiza nada brillante para el futuro del hombre como no cambie su mentalidad, producción de alimentos y alimentación en general.

Los alimentos de degeneración

Dentro de este grupo de alimentos se encuentran: Los productos cárnicos, los azúcares industriales, el alcohol, los alcaloides y los condimentos y especias.

Productos cárnicos. Son tóxicos y degenerativos, por una parte, por una crianza artificial, a base de alimentos desvitalizados y manipulados con toda una gama de productos químicos. Incluso si fuese una ganadería biológica encontramos otras tres fuentes productoras de tóxicos:

Tóxicos de origen: Materias extractivas, leucomaínas, ácido láctico, bases xánticas, ptomaínas, bases creatínicas, purinas (ácido úrico). Todos estos productos son de una digestión más lenta y exige una mayor actividad del hígado.

Tóxicos metabólicos: Acido úrico, amoniaco, urea, etc. con la necesidad de que el hígado y los riñones funcionen de forma excesiva.

Tóxicos digestivos: Para producir una correcta asimilación la carne debería comerse en una correcta compatibilidad con otros alimentos. Esto por lo general no se hace bien y en su digestión se producen otra serie de tóxicos y gases venenosos.

Azúcares artificiales
Estos azúcares compuestos únicamente de sacarosa producen un debilitamiento del hígado y del páncreas en su digestión favoreciendo la diabetes. Además son tóxicos de otras dos diferentes formas:

Toxicidad estructural
Al carecer de sales minerales, vitaminas, etc, el azúcar artificial roba del cuerpo para su digestión vitaminas y minerales. De modo que es desmineralizante y descalcificante.

Toxicidad alimenticia
Por su grado de concentración en sacarosa agrede al organismo. Produce hiperacidez estomacal, hígado sobrecargado, al igual que páncreas y riñones. Produce también ácido oxálico, láctico, y es un estimulante irritante.

Alcohol
El abuso de alcohol produce efectos nocivos: trastornos de la sensibilidad, de la motricidad, mentales, del aparato digestivo, circulatorio, hígado y riñones.

Alcaloides
Son de los venenos más virulentos. Entre estos están: el café (cafeína), té (teína), tabaco (nicotina), cacao (teobromina), coca (cocaína) cola (diversos alcaloides), etc.

Condimentos y especias
Entre los peores incluimos: la sal común, el vinagre, la mostaza, la pimienta, etc.

Los alimentos de término medio

Se llaman alimentos de término medio a aquellos que no deberían de formar parte habitual de nuestra alimentación, pero que sí podemos usarlos como complementos de vez en cuando. Entre estos están: Los cereales, los productos lácteos, las leguminosas y legumbres secas, los huevos, la miel y los cuerpos grasos manufacturados.

Todos estos alimentos son más difíciles de digerir que los alimentos ideales y por ellos habrá que tener cuidad en abusar de ellos. También se tendrá en cuenta su combinación para no producir otros tóxicos. Habría que evitar cereales no integrales, leche y grasas manufacturadas, etc.

Los alimentos ideales

Estos alimentos ideales para el hombre son: Las hortalizas, verduras, frutas y semillas de árboles

Todos estos alimentos cultivados de forma natural, como se explicó antes, poseen todas las cualidades vitales que el organismo humano necesita. Sus azúcares son más digeribles, y poseen las vitaminas, minerales, proteínas y enzimas que requiere la buena salud. Estos alimentos deben formar parte habitual, constante, de nuestra alimentación en buenas asociaciones y la mayoría de ellas mejor en crudo.

La alimentación humana. El hombre es un primate frugívoro

La mayoría de los antropólogos, biólogos y naturalistas reconocen que el ser humano es frugívoro. La morfología, anatomía y fisiología del hombre al ser comparado con los de otros mamíferos se relaciona más con los primates (orangután) que son también frugívoros. Esta comparación no es solo por su morfología general, sino por la anatomía y fisiología de los órganos digestivos.

Bases científicas de la nutrición humana

Algunos nutricionistas oficiales han criticado el uso exclusivo de albúminas o proteínas vegetales por parte de los ovo-lacto-vegetarianos y otros vegetarianos. Estos dicen que las albúminas animales poseen todos los aminoácidos esenciales y que, por tanto, son indispensables para el ser humano, mientras que las de los vegetales son carentes en algunos de estos (lisina, triptófano, etc.).

Estudios científicos, realizados con diferentes animales y con personas, han puesto de manifiesto lo siguiente:

1) Cada especie animal tiene su albúmina específica por la que puede sintetizar sus aminoácidos.

2) Que las necesidades de albúminas, tanto para el crecimiento como para la reparación, son exiguas.

3) Que el organismo solo puede fijar más albúmina en ciertos y determinados casos o circunstancias (crecimiento o formación fetal).

4) Satisfecha la “cuota de desgaste”, el organismo destruye todo el excedente de albúmina que se le proporcione.
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