La ola polar ya se instaló en la Argentina con bajísimas temperaturas pronosticadas para los próximos días, y es un factor a tener en cuenta para cuidar la salud a la hora del deporte. Recomendaciones para quienes padecen hipertensión arterial, enfermedad coronaria o insuficiencia cardiaca




Así como en el verano las personas mayores, ancianos y niños padecen las consecuencias de altas temperaturas, en el invierno son también proclives.

El organismo mantiene su temperatura, en un ambiente frío mediante ciertos mecanismos que tratan de impedir la pérdida de calor y de aumentar la producción del mismo.

Lo primero que sucede es la vasoconstricción periférica (los vasos de la superficie de nuestro cuerpo se contraen) en las extremidades, lo que produce una caída brusca de la temperatura cutánea enviando a los órganos vitales como corazón, cerebro, etc. suficiente cantidad de sangre (así disminuye la pérdida de calor corporal hacia el ambiente).



La conservación del calor es el enfriamiento de las extremidades, de modo que si un individuo se queda quieto sin actividad, los dedos de las extremidades presentarán dolor, se pondrán fríos, disminuirá la sensibilidad, pudiendo llegar a la congelación en caso de muy bajas temperaturas y sin el abrigo adecuado.

Cuando la vasoconstricción deja de ser adecuada para mantener el calor del organismo, el cuerpo aumenta el tono muscular y es otro mecanismo importante para elevar la temperatura y la producción de calor metabólico en forma superior a la de reposo.


El ejercicio físico ó mantenerse en movimiento aumenta ese calor metabólico.


Con vestimenta adecuada puede mantenerse un microclima óptimo para el cuerpo.

A medida que aumenta la edad de las personas hay modificaciones en la termorregulación del organismo, por eso los ancianos son más vulnerables.

Al aumentar la vasoconstricción periférica, la presión arterial tiende a aumentar, lo que implica un aumento en el consumo de oxígeno y el corazón debe aumentar su trabajo, favoreciendo la aparición de cuadros de angina de pecho (dolor de pecho), de insuficiencia cardiaca y en algunos casos de accidentes cerebrovasculares.

Además puede aparecer vasoespasmo coronario debido a la baja temperatura.

La actividad física o deportiva es conveniente realizarla a media mañana o por la tarde, ya que si hay un entrenamiento intenso y prolongado las defensas disminuyen y aparecen cuadros respiratorios.

Un estudio publicado el año pasado en la edición digital del British Medical Journal por investigadores británicos observaron que el frío incrementa el riesgo de ataques cardiacos.

Hay que dejar el mito, de que el alcohol es bueno para el frío, lo contrario produce vasodilatación y se pierde más calor.


Recomendaciones


* Usar ropa adecuada para las bajas temperaturas (ropa de lana, guantes, sombrero, bufandas, etc).

* Evitar cambios bruscos de temperatura o exponerse a corriente de aire.

* Evitar en lo posible realizar ejercicios intensos y prolongados.

* Evitar las temperaturas ambientales bajas.

* Procurar salir de la casa en caso necesario.

* Alimentación adecuada en cantidad y calidad.

* Evitar la entrada de aire frío en los pulmones. Si sale de un lugar caliente, debe cubrirse boca y nariz, para evitar aspirar el aire frío ya que los cambios bruscos pueden producir cuadros respiratorios.

* Climatizar la casa, con el cuidado correspondiente según el artefacto a usar.

* Mantener alejado a los niños de las estufas.

* Controlarse la presión arterial.

* Tomar la medicación indicada por el médico.

* Consultar al médico en el caso de aparición de algún síntoma (dolor de pecho, fatiga, palpitaciones, cefalea, aumento de la presión arterial, etc.)

Fuente por: doctor Norberto Debbag, cardiólogo y deportólogo (UBA)
medicaslport.com.ar
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top