Tabaco y rendimiento intelectual
 El consumo de tabaco hace más pausado el pensamiento; pero sus efectos, además de los ya conocidos, van mucho más allá: reduce el coeficiente intelectual.



A esta conclusión llegó un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Michigan. Los resultados de esta investigación contradicen de manera contundente y tajante la percepción habitual entre muchos fumadores que consideran que un cigarrillo les ayuda a concentrarse o a estar más alerta, especialmente en momentos de mucho estudio, trabajo o cuando se enfrentan a situaciones de estrés.
Las consecuencias en la memoria, en la capacidad para resolver problemas y en el coeficiente intelectual fueron más pronunciadas entre los sujetos que fumaron durante años.


Para que el estudiante tenga un excelente rendimiento, el sistema nervioso, los pulmones y el corazón tienen que trabajar eficientemente y para ello requieren sangre rica en oxígeno.

El humo del tabaco tiene monóxido de carbono, que se une con la hemoglobina (la molécula que transporta el oxígeno en la sangre). Esto significa que hay menos oxígeno para las células del cuerpo. Por lo tanto, menos oxígeno que llega al cerebro para mantener su mejor actividad.

También el tabaco aumenta la tensión arterial, la frecuencia cardiaca y produce vaso constricción (menor flujo sanguíneo). Como consecuencia, el organismo recibe menor cantidad de nutrientes, disminuyendo su resistencia.

De tal manera, para un estudiante, el consumo de tabaco disminuye el nivel de rendimiento intelectual y físico pudiendo dificultar su carrera.

Nuestro país se ubica en un lugar muy destacado entre los mayores consumidores a edades tempranas de la vida (13 a 15 años). Se comprobó que 6 de cada 10 estudiantes de primero a tercer año de la secundaria han fumado alguna vez.

Aproximadamente un 30% lo hace en la actualidad y algo más de 10% de estos fumadores lo hace con frecuencia. Las mujeres son las que más fuman respecto a los varones, sin embargo, los varones comienzan en forma más precoz (antes de los 10 años).

El problema de salud que plantea el tabaco es demasiado amplio: los gobernantes, padres, médicos, legisladores, educadores y periodistas tenemos la solución. El tabaco es un problema de todos y todos tenemos que hacer algo para contribuir a resolverlo.

Recomendación para los jóvenes

• Si fuma, deje de fumar. Si no fuma. ayude a personas que tratan dejar de fumar.
• Rehusar el cigarrillo (y otras sustancias).
• Resistir presiones para consumir tabaco.
• No dejarse influenciar por la publicidad engañosa de las tabacaleras.
• No aceptar las promociónales sobre tabaco.
• Defender el derecho a respirar aire puro.
• Ayudar a personas que tratan dejar de fumar.


Deje de fumar ahora, antes que el tabaco le gane de mano.

Nota: tome este artículo de manera informativa, ante cualquier duda concurra a su médico.

FUENTE: http://www.cadena3.com/contenido/2011/07/26/81283.asp
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