El objetivo de este post es crear conciencia de una enfermedad que esta atacando a nosotros los adultos jóvenes y que solo pensabamos que afectaba a nuestros padres y abuelos. LOS TRIGLICERIDOS ALTOS.



¿Qué son los triglicéridos?
Los triglicéridos son la forma química en la que existen la mayoría de la grasas dentro de los alimentos, así como en el cuerpo. También están presentes en el plasma sanguíneo y, asociados con el colesterol, forman los lípidos del plasma.

Los cambios de hábitos vinculados a una nueva vida como joven profesional tales como menos tiempo para alimentarme correctamente y a no realizar ejercicio suficiente, conllevan facilmente a padecer de la hipertrigliceridemia, conocida comúnmente como tener los niveles de triglicéridos altos, consiste en una elevación anormal del nivel de triglicéridos, que es el principal tipo de grasa que se encuentra en la sangre. Es recomendable mantener sus niveles en rangos normales (por debajo de los 150 mg/dl), ya que los niveles altos se asocian a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y pancreatitis.



Para mantener los niveles de triglicéridos en sangre en unas cifras aceptables es importante seguir una alimentación que sea baja en grasa saturada, presente en los productos de origen animal como la mantequilla, la nata, las carnes grasas, los lácteos enteros y en algunos alimentos de origen vegetal como el aceite de coco y de palma, frecuentemente utilizado en la elaboración de repostería y bollería industrial. En su lugar, se emplearán alimentos ricos en ácidos grasos monoinsaturados, como el aceite de oliva y aquellos en los que predominen los ácidos grasos omega-3. En este último grupo destacan los pescados azules (sardina, caballa, atún, bonito, pez espada, salmón, arenque, boquerones, jurel, etcétera), las nueces y el aceite de canola o colza.

Si visitó recientemente al médico y le señaló que su nivel de triglicéridos estaba elevado (más de 150 mg/dl), no se alarme, ponga en práctica estos consejos sencillos y seguros, para reducirlos, mientras se alimenta adecuadamente:



El contenido calórico de la dieta influye sobre la cantidad de lípidos en la sangre, habiéndose demostrado que las dietas hipercalóricas, o altas en calorías, estimulan la producción hepática de triglicéridos y del colesterol-LDL (colesterol malo). Asimismo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas, o bajas en calorías, producen un descenso del colesterol y triglicéridos y provocan un aumento del colesterol-HDL (colesterol bueno)

1. Aumente el consumo de fibra dietética:
La fibra se compone de diversos compuestos, como la celulosa y la pectina, que el organismo es incapaz de digerir. Se encuentran fundamentalmente en las verduras y hortalizas (sobre todo si están crudas, como en las ensaladas), las leguminosas (frijoles negros, blancos, lentejas, garbanzos), cereales integrales y las frutas. Se recomienda consumir al menos 30 gramos diariamente, y es fundamental acompañar las comidas ricas en fibra con uno o dos vasos de líquido.
• Sustituya el pan blanco por pan integral
• Consuma 1 cucharada de avena integral en ½ vaso con agua en ayunas
• Consuma por lo menos 3 frutas con fibra al día: manzanas, limón dulce, naranjas, peras, mandarina, piña y guayabas
• Consuma una abundante cantidad de ensalada de vegetales, antes del almuerzo y la cena.

2. Reduzca el consumo de cereales, arroz, pasta, panes, etc.:
Es un hecho conocido, que las dietas con un alto contenido de carbohidratos elevan los niveles de triglicéridos por un aumento de la síntesis hepática de triglicéridos. Conviene en este caso reducir la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos simples, como el azúcar, además de consumir porciones más pequeñas de pan, arroz, pastas, papa y otros alimentos altos en carbohidratos.
• Sírvase la mitad del arroz y los frijoles que consume en la actualidad.
• Sírvase menos pasta en el almuerzo y añádale a la salsa, más vegetales para ayudarlo a quedar satisfecho.
• En lugar de acompañar su cafecito de la tarde con repostería, empanadas o pan, elija sólo 3 bizcochitos horneados o 1 tortilla con queso blanco.

3. Limite el consumo de azúcares:
• Utilice sustitutos de azúcar para endulzar sus bebidas
• Si es muy "dulcero", prefiera las frutas frescas o deshidratadas como postres, luego de almorzar o cenar
• Utilice frutas frescas para rellenar sus pasteles, en lugar de frutas en almíbar
• Si es de los que consumen bebidas gaseosas, busque las dietéticas
• Prefiera frescos naturales, en vez de jugos o refrescos empacados y procesados

4. Cuide el tipo de grasas que consume:
Las grasas de la dieta están constituidas casi exclusivamente por triglicéridos, y en algunas personas puede contribuir hasta un 35-40 % del consumo calórico total. Para disminuir los triglicéridos, es importante disminuir el aporte total de grasa, preferiblemente en un 25-30%.
Ya que los ácidos grasos que forman las grasas tienen una influencia importante sobre el metabolismo lipídico, se debe indicar, con especial énfasis, el tipo de ácidos grasos que se deben ingerir para lograr beneficios. Estos ácidos grasos naturales de importancia nutritiva se clasifican en tres tipos: la grasa saturada (la más dañina para el organismo) generalmente sólidas a temperatura ambiente, la grasa monoinsaturada y la grasa poliinsaturada (estas últimas son insaturadas y beneficiosas para el organismo) generalmente líquidas a temperatura ambiente
Grasas saturadas: Todas las grasas animales, con excepción de las procedentes del pescado, son saturadas, por lo que es preferible limitar su consumo. Elimine la piel del pollo, y consuma carne de res o cerdo muy ocasionalmente, tratando de que se consuman únicamente los cortes magros. Por otro lado, los productos lácteos elaborados con leche entera y los productos de repostería industrial que contienen grasas de origen animal. Para esto se puede optar por los lácteos descremados, como la leche y el yogurt, y sustituir la repostería por otros alimentos bajos en grasa saturada. En cuanto a los aceites, se tiene por única excepción los aceites de palma y coco, que como antes se mencionó, son ricos en grasa saturada. Es también el que se usa para hacer manteca vegetal.
Grasas monoinsaturadas: El principal tipo de grasa monoinsaturada es el ácido oleico. El alimento con mayor contenido es el aceite de oliva (65-80%). Algunos estudios han comprobado que las dietas ricas en ácido oleico elevan el colesterol-HDL, y reducen la tasa de colesterol-LDL, por lo que cada vez se están utilizando más como sustituto de la grasa saturada.
Grasas poliinsaturadas: Se encuentran ampliamente distribuidos en la mayoría de los aceites vegetales utilizados en la alimentación (maíz, canola, girasol), y en los pescados. Las recomendaciones dietéticas para la prevención de enfermedades cardiovasculares y el tratamiento de las hiperlipidemias aconsejan que los ácidos grasos poliinsaturados aporten un 10% de las kilocalorías totales de la dieta
• Aderece sus ensaladas con 1 cucharadita de aceite de oliva, en lugar de mayonesa
• Elija lácteos bajos en grasa, como leche descremada y queso blanco fresco
• Fría sus platillos utilizando aceite en aerosol, y no manteca
• Elimine de su alimentación todo tipo de comidas rápidas
• Utilice margarina sin grasas trans, en lugar de mantequilla
• Quítele la piel al pollo y los gordos a la carne de res

5. Reduzca de peso:
• Practique ejercicio físico diariamente
• Beba diariamente 8-10 vasos con agua; 1 antes de cada tiempo de comida
• Busque la asesoría profesional de una Nutricionista
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