No dejemos que una enfermedad nos derrote



¿Te cuesta hacer ejercicios y mantener una rutina saludable?

En nuestra sociedad, en la que el sedentarismo está a la orden del día, las ventajas de poner el cuerpo en movimiento se comprueban cada vez más. Unos estudios recientes demuestran que el hacer ejercicio regularmente ayuda a mejorar la salud de las personas con diabetes tipo 2 o que sufren de apnea del sueño. ¿Padeces de alguna de estas condiciones o conoces a alguien que pueda beneficiarse con esta información? Sigue leyendo… ¡este artículo es para ti!

Desde que el doctor de Paula le anunció que tenía diabetes, lo único que hace es tomar la medicina que le recetó y lamentarse porque ya no puede comer esos postres que tanto le gustan. No ha movido un dedo para perder esos kilos (o libras) que tiene de más, compra cualquier tipo de endulzante artificial y de productos dulces sin azúcar que encuentra en el supermercado, y busca mil excusas para salirse de la dieta.



Raúl, en cambio, no lo dudó. El modificó sus comidas. Al minuto de enterarse de que tenía diabetes tipo 2, dejó de ponerle sus 3 cucharaditas de azúcar al té y eliminó muchas de las comidas chatarra de su dieta. Los cambios en la alimentación le hicieron perder peso, pero Raúl se siente débil, sin fuerzas y hasta ha perdido masa muscular.

¿Qué les falta a ambos?

El ejercicio. A pesar de que Paula y Raúl tienen actitudes distintas ante el control de la enfermedad, ambos podrían reducir de manera significativa sus niveles de azúcar en la sangre si dedicaran al menos 150 minutos a la semana a una actividad de tipo aeróbico (como caminar), o se inscribieran en un programa de ejercicios supervisado.

Dos estudios recientes confirman esta afirmación. Uno fue desarrollado por unos investigadores del Hospital de Clínicas do Porto Alegre de Brasil, en el que compararon a dos grupos de personas con diabetes tipo 2: a uno le asignaron un programa de actividades que incluían ejercicios aeróbicos de moderados a intensos y secuencias de resistencia. Al otro grupo sólo le aconsejaron que hicieran algún tipo de ejercicio. Al concluir el estudio, se comprobó que el grupo que siguió un programa estructurado de ejercicios logró disminuir su nivel de azúcar con más facilidad que los que solamente aumentaron el nivel de su actividad física.

Y más aún, al analizar 47 pruebas clínicas escogidas al azar, los investigadores descubrieron que hacer ejercicio por más tiempo aportó más beneficios que hacer ejercicios más intensos. La doctora Beatriz Schaan, directora del estudio, afirma: “Las personas con diabetes tipo 2 deberían involucrarse en un programa de ejercicios, preferiblemente supervisado… Si esos pacientes pudieran ejercitarse durante más de 150 minutos a la semana, esto representaría un gran beneficio en el control de la glucosa”. La doctora apunta, sin embargo, que aunque dediquen menos tiempo, también se obtienen beneficios. Para que tengas una idea, las recomendaciones actuales en cuanto al nivel de ejercicio para los pacientes con diabetes tipo 2 son: realizar al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada combinados con ejercicios de resistencia, como levantar peso, unas tres veces a la semana. ¿Te parece un mundo? Comienza poco a poco y ve aumentando unos minutos más en cada sesión, hasta que logres la meta.

Todavía hay más buenas noticias relacionadas con el ejercicio. Según otro estudio, los hombres con diabetes tipo 2 que además sufren de apnea del sueño, también se benefician con un régimen regular de ejercicios. Una de las coautoras de la investigación, la doctora Skikha Khosla, endocrinóloga del Washington D.C. Veterans Affairs Medical Center y George Washington University, afirmó que “la buena capacidad del ejercicio ya se ha relacionado con un riesgo más bajo de muerte en pacientes con diabetes tipo 2. Ahora sabemos que hay una relación similar en los hombres que además sufren de apnea obstructiva del sueño”. Este tipo de apnea es un trastorno que interrumpe la respiración durante el sueño y puede tener consecuencias fatales.

Todos queremos vivir más y vivir mejor. Y deseamos lo mismo para nuestros familiares y amigos tan queridos. Usa eso como motivación para ponerte en acción: pídele sugerencias a tu médico y que te explique qué tipo de actividades puedes realizara según tu edad y tu condición física. Si tu tiempo y presupuesto lo permiten, inscríbete en una clase de ejercicios aeróbicos para principiantes en un gimnasio, ¿o qué tal organizar un “club de caminantes” varias veces a la semana entre tus vecinos y amigos? Recuerda que a la hora de mover tu cuerpo, cualquier actividad es preferible a quedarte sentado. Si realizas tus ejercicios de manera constante y duradera, los resultados que obtengas serán mucho mejores y te sentirás mejor.
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