¿PORQUE EN UN RESFRIADO SE GENERA TANTO MOCO?

Las fosas nasales están cubiertas por dentro siempre por una capa de moco secretada por glándulas locales. En una inflamación, estas glándulas están hiperestimuladas.
No sólo eso, sino que además, durante la inflamación, los vasos sanguíneos se llenan de sangre con el objetivo de que las defensas del cuerpo arriben al lugar para acabar con el cuerpo extraño, ya sea un virus en el caso del resfrío o el veneno de un insecto en el caso de una picadura (por esta llegada de sangre se pone colorado una picadura).
Además de llegar más sangre, los vasos se hacen más PERMEABLES, con el mismo objetivo.
Por estos factores es que hay un mayor escape de líquido desde los vasos hacia el tejido nasal en el caso de la inflamación provocada por la infección viral en un resfrío. Este líquido se junta con la secrecion de las grandulas de las fosas haciendo que de la nariz nos chorree moco.






¿Por qué mi bebé se resfría tanto?


Una de las razones por las que los bebés se resfrían mucho es que sus sistemas inmunitarios no están totalmente desarrollados, lo que los hace más vulnerables a las enfermedades. Además, tu niño puede desarrollar inmunidad a sólo un viruspor vez de los más de 200 virus diferentes que producen el resfriado común. Piensa en todos los resfriados que has tenido a lo largo de tu vida. El bebé tendría que sufrir todos esos resfriados — e incluso más — para ser inmune a todos los virus del resfriado.




Cuando llegan los meses de otoño e invierno aumenta la frecuencia con la cual los chicos se resfrían. Los síntomas más comunes del resfrío son la fiebre, los mocos por la nariz (de colores diversos), la tos (seca o con catarro), el dolor de garganta, la falta de apetito, los dolores musculares y cierto grado de decaimiento. La duración de este proceso es de aproximadamente 7 a 10 días.


¿Cuál es la causa de los resfríos?


Los resfríos son causados por distintos tipos de virus, los cuales, no sólo son numerosos, sino que a veces van modificándose a lo largo del tiempo.
Estos virus se transmiten de persona a persona a través de las secreciones nasales o la saliva y también por las manos contaminadas por estas secreciones.





¿Con qué frecuencia puede resfriarse un chico?


Un adulto se resfría 2 a 3 veces por año. Un niño, en los primeros años de vida, si está en su casa, se resfría 5 a 6 veces en un año. Si este mismo niño tiene hermanos o va a una guardería o jardín de infantes podrá tener entre 8 o 9 infecciones anuales. Quiere decir que entre el otoño y la primavera podría tener más de un proceso infeccioso por mes. El primer año en el jardín de infantes o la guardería suele ser un año con un alto grado de procesos infecciosos.
La cercanía entre una infección y otra puede ser tal que, a veces, parece que el niño está enfermo durante semanas o meses ,cuando en realidad, los días libres de enfermedad son muy pocos.






¿Por qué son tan frecuentes estas infecciones en los chicos?


En cada infección el organismo produce anticuerpos y queda una memoria inmunológica. Ante un nuevo contacto con el mismo virus esta memoria se activa y logra controlarla infección, impidiendo la enfermedad.
Cuantos más contactos infecciosos se van teniendo, la memoria inmunológica aumenta y el niño tiene más armas propias para evitar las infecciones. De esta manera, llega un momento en el cual el número de infecciones respiratorias disminuye a 2 o 3 episodios anuales, como sucede en los chicos más grandes y en los adultos.
Estos son en general, aquellos que tiene a mano en su día a día, y que son realmente “medicamentos” naturales. Que lo que pica, cura.





LAS RECETAS DE LA ABUELA

Ajo:




Hasta pastillas de ajo existen, para los quejicas.
El ajo es un antibiótico genial, además de ayudar en problemas respiratorios etc. Es importante tomarlo crudo para aprovechar esas propiedades. La idea es chafarlo y cortarlo en trocitos pequeños de manera que nos lo podamos tragar con agua, sin necesidad de mascarlo.
(Garlic, a natural medicine. YEAHHH!)

Cebolla:

El básico de los básicos! Lo que nos interesa en este caso es el jugo de la cebolla. Puede tomarlo tal cual si es valiente, o mezclado con agua, o simplemente comer cebolla cruda (con pan está genial)
También puede hacer un interesante jarabe de cebolla que no desagradará mucho a los niños de la siguente manera: cebolla picada o cortada en aros mezclada con miel y un par de cucharadas de agua en un frasco de deja macerar. Se escurre bien y se toma el jugo resultante a modo de jarabe para la tos, durante el día y en especial, antes de dormir.



Otra forma curiosa, es cortar la cebolla y dejarla en la mesita de noche, de manera que durante el descanso se inhalen sus vapores. Funciona realmente aliviando la tos y la congestión!


En infusión: preparar una manzanilla con miel y añadir el jugo de la cebolla. Tomar caliente.
(muchas cebollas, mucho arte)


Jengibre:

A ver qué tendrá el jengibre además de cocer como un demonio y oler a colonia! Alivia la fiebre, y funciona como analgésico y antiinflamatorio, además de aliviar la congestión. Por otro lado, da un aporte de calor y energía interna extra, que ayuda a movilizarnos en esos momentos de decaimiento.
Para tomarlo, lo más recomendable es una ligera infusión rallado en crudo. Utilice para esto un rallador de ajo para no dejar grumos y que éste se pueda disolver bastante bien en agua caliente o tibia, añadiendo limón y endulzando con miel.




Puede hacer también una infusión de especias, cortando el jengibre en taquitos pequeños y añadiendo canela, anís, clavo etc. y endulzando con miel. Con la ayuda de estas otras especias conseguirá paliar el picor del jengibre si no le es muy de agrado.
(jengibre: a tope de jengibre)


Miel:




Como habrá visto, en casi todas las ideas que les hemos dado aparece la miel. Es beneficiosa para calmar la tos y para tratar el dolor de garganta. Además, es un endulzante que nos aporta energía instantánea no tan agresivo como el azúcar blanco (que tiende a debilitar) Cuanto más oscura es la miel, más concentración de propiedades tiene.(miel, mala faena...)


Cítricos, vitamina C:




Miel y limón, zumo de naranja… Es en lo primero que uno piensa cuando se empieza a encontrar mal en el frío. La vitamina C no tiene porque ayudarle a uno a curar el resfriado o la gripe. La carencia de vitaminas y el debilitamiento del sistema inmune en general (por una mala alimentación) son los agentes que permiten el paso a las infecciones de este tipo.
Cuidarnos cada día de tomar el aporte necesario de cada alimento bastará para mantenernos sanotes de sobra. Es por esto que al caer enfermos debemos de tomar consciencia de nuevo de nuestra alimentación, y cebarnos de esos alimentos posiblemente hemos estado dejando de lado, como las frutas y verduras.


Tocando el tema de qué comer:

En los días de resfriado/gripe el cuerpo necesita centrar sus energías en “combatir el enemigo” Es por esto que las comidas copiosas o desequilibradas no harán otra cosa que retrasar el proceso curativo. Los antojos, el “hay que comer mucho que estás malito” no valen. Lo mejor es siempre guardar cama, haciendo una dieta líquida o semilíquida, a base de zumos y sopas.
En caso de que no se pueda mantener el reposo, siempre alimentos ligeros, caldos, cremas de cereales integrales y nada de ingredientes artificiales o grasos y mucho menos de origen animal



¿SISTEMA INMUNOLOGICO SANO = MENOS RESFRIADOS?


Aunque su misión es defendernos del ataque de infecciones, hay ocasiones en que el sistema inmunológico se debilita y pierde la batalla, lo que generalmente ocurre por mala alimentación, falta de ejercicio, envejecimiento y estrés.

El sistema de defensas que protege a nuestro organismo de las agresiones externas funciona como especie de lupa que circula por todo el cuerpo para reconocer elementos extraños (también llamados antígenos) y reaccionar contra ellos; éstos incluyen virus, bacterias, hongos, órganos y tejidos transplantados de otro individuo o tumores.

Los órganos en donde se aloja el sistema inmunológico se denominan linfoides, e incluyen las siguientes estructuras:

Adenoides. Glándulas localizadas en la parte posterior de la nariz.



Amígdalas. Masas ovaladas que se encuentran en la parte posterior de la faringe.



Apéndice. Tubo pequeño unido al intestino grueso.



Bazo. Órgano del tamaño del puño situado en la cavidad abdominal.



Médula ósea. Tejido graso y blando localizado en cavidades óseas.



Nódulos linfáticos. Elementos pequeños en forma de fríjol que se encuentran en todo el cuerpo y se conectan a través de los vasos linfáticos.



Placa de Peyer. Tejido ubicado en el intestino delgado.



Timo. Son dos lóbulos que se unen por delante de la tráquea y detrás del esternón.



Vasos linfáticos. Red de canales ubicada en todo el cuerpo que transporta linfocitos.



Vasos sanguíneos. Arterias, venas y capilares por donde fluye la sangre.



Cabe destacar que los glóbulos blancos (células sanguíneas) juegan importante papel en la defensa del organismo, ya que se encargan de protegerlo contra los diferentes tipos de microbios, por ello, cuando se presenta alguna infección aumentan su número para mejorar las defensas.




Es importante saber que existen diferentes tipos de estas células, como los linfocitos (defienden mediante la producción de anticuerpos), neutrófilos (atacan a todo tipo de organismo extraño), eosinófilos (se activan para atacar parásitos o en caso de alergia), y monocitos y granulocitos (encargados de digerir microorganismos extraños hasta eliminarlos).

Siempre fuerte




Especialmente en personas de edad avanzada, mala alimentación, falta de ejercicio, fumar, consumir bebidas alcohólicas y estrés son factores que propician debilitamiento del organismo y ocasionan que el sistema inmunológico no reaccione ante las agresiones externas, lo que deriva en frecuentes e intensas enfermedades infecciosas.

informe propio
wikipedia
Doctor Clinico. Roberto lescano




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