El 30 por ciento de los trabajadores rurales encargados de la aplicación de pesticidas sufre exposición acumulada a agrotóxicos y no cumple con los requisitos básicos de protección, según señala un grupo de investigadores en Epidemiología Ambiental




Un grupo de investigadores en Epidemiología Ambiental elaboró escalas que indican que el 30 por ciento de los aplicadores de pesticidas sufre exposición acumulada a agrotóxicos y no cumple con los requisitos básicos de protección. La exposición a agroquímicos es uno de los factores de riesgo asociados a la aparición de distintos tipos de cánceres.

La exposición a agrotóxicos puede englobarse en dos tipos: las masivas y de breves períodos de tiempo, que requieren atención inmediata y en muchas ocasiones tienen consecuencias letales y las más comunes, que son las exposiciones prolongadas con menor intensidad caracterizadas por promover mayores dosis acumulativas, y que se asocian a malestares como el cáncer, malformaciones, trastornos inmunes, afecciones neurotóxicas, entre otras. Sobre esta base, los integrantes del Grupo de Epidemiología Ambiental construyeron dos escalas para medir el nivel de exposición de los trabajadores rurales de Córdoba. Una, sobre el “nivel de intensidad a la exposición” y la otra, sobre “exposición acumulada”.

Los datos fueron recolectados en entrevistas individuales a 929 trabajadores rurales de toda la provincia realizadas en los cursos para aplicadores dictados durante 2007 y 2008, y avaladas por el ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de la provincia de Córdoba.

Se indagó en aspectos como si el trabajador mezcla plaguicidas, si los aplica, los métodos que utiliza, la distancia de su vivienda al cultivo más cercano, y su nivel de protección. A cada uno de estos indicadores se le asignó un puntaje y luego, se realizaron cálculos algorítmicos para medir la intensidad de exposición acumulada (EA) y la intensidad de exposición (IE).

Ambas escalas muestran que por lo menos un 30 por ciento de los trabajadores rurales sufre una exposición alta. Un 20 por ciento posee “algún nivel de IE” y, por las características del trabajo que realizan y su antigüedad en el rubro, la exposición también es acumulada. Según señalaron los científicos a InfoUniversidades, la paridad de los índices “indica que la exposición a los tóxicos es básicamente en el tiempo”.

“Las dos escalas construidas constituyen instrumentos útiles de monitoreo de la intensidad de la exposición en la población de agro-aplicadores; sirven como una herramienta de control en aquellos subgrupos pertenecientes a las áreas provinciales tradicionales por su actividad netamente agrícola”, expresaron los investigadores.

Los resultados del relevamiento mostraron que el tiempo de exposición a agrotóxicos de la población de trabajadores rurales es superior a 10 años, y que inician la actividad a muy temprana edad. También se verificó que alrededor del 30 por ciento de los trabajadores vive a menos de 100 metros de los cultivos, y más del 50 por ciento de los encuestados aseguró realizar anualmente aplicaciones en hasta cinco mil hectáreas.

Además, el 60 por ciento de los aplicadores admitió no cumplir con los elementos de protección recomendados: menos del 50 por ciento usa careta anti-gas o protectores de cara, sólo el 20 por ciento emplea ropa impermeable y apenas el 40 por ciento se coloca guantes de tela o cuero.

“Los plaguicidas -sostienen los especialistas- poseen un marcado impacto ambiental al contaminar suelos, aguas superficiales y subterráneas y aire, causando la intoxicación de todos los seres vivos. La exposición a los plaguicidas ocurre en distintos escenarios: domiciliario, sanitario y rural; en este último, la población expuesta tiene alta exposición y gran vulnerabilidad”.

Las consecuencias de la exposición a agroquímicos para la salud humana no son directas; dependen de numerosos factores, desde el tipo de plaguicida y su nivel de toxicidad, la cantidad utilizada, la duración, el momento, hasta las circunstancias en las cuales se utiliza, entre otros.

La acelerada expansión de superficie cultivada en toda la provincia -que se incrementó un 119 por ciento entre 1995 y 2008- aumentó en forma notable los volúmenes de plaguicidas aplicados. De allí que los científicos insisten en la necesidad de seguir aportando evidencia epidemiológica acerca del rol que tienen los plaguicidas de mayor uso en la presencia de los cánceres de amplia incidencia a nivel regional.

Mientras tanto, las dos escalas que se construyeron para este trabajo están siendo adaptadas para ser utilizadas con los trabajadores del cinturón verde de la ciudad de Córdoba.
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