En lesiones agudas. especialmente las primeras 72 horas, está indicado el frío por su efecto reductor de la inflamación, los hematomas y, en definitiva, del dolor. Esguinces y golpes son los casos más típicos. Resulta conveniente la terapia fría aún cuando estamos recuperándonos de una lesión y retomamos los entrenamientos. El calor está indicado pasadas las 72 horas desde que se ha producido la lesión o en caso de contracturas, lesiones musculares o de tipo crónico. La terapia con calor relaja la zona sobre la que se aplica, reduce el dolor y favorece la reabsorción de los hematomas.
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