POST CREADO POR Gowez


  http://www.profisica.cl/comofuncionan/horno.gif
Es un tema muy maltratado, y les recomiendo que lean íntegramente el material; todos los capítulos. Si consideramos volver siempre a lo natural, piénselo desde el sentido común: ¿es normal la forma de calentar del microondas, generando que las moléculas de los alimentos (sobre todo las del agua) cambien de polo positivo a negativo más de mil millones de veces por segundo, generando una fricción molecular tan violenta que termina calentando los alimentos? Eso sin hablar de la gran radiación que generan esos aparatos: ¿y creen que las normas ISO (en Argentina) son tan seguras que realmente verifican que no se escape ni un poquito de esa terrible radiación? ¿Confían tanto en las puertas de plástico que son abiertas y cerradas cientos y miles de veces al año durante varios años mientras el microondas se va estropeando?

Prueben poner una planta arriba del horno microondas. La radiación que sale del aparato la va a terminar matando. A un conocido mío le pasó. Ahora les dejo una extracción de un libro brillante. Espero que la disfruten.





Evitar el uso de hornos microondas


¿Sabía el lector que en el agua tratada con microondas no germinan las semillas? Piense en qué otras cosas pueden hacer las microondas en el agua, en los alimentos y en nuestro organismo. Unos científicos rusos han observado la disminución del valor nutritivo, y la presencia de compuestos cancerígenos y de radiolitos perjudiciales para el cerebro en prácticamente todos los alimentos preparados con microondas. La ingestión de alimentos preparados en un horno microondas también puede provocar pérdida de memoria y concentración, inestabilidad emocional y disminución de la inteligencia, según esa investigación. Los científicos rusos observaron asimismo una pérdida de valor nutritivo –o una atenuación significativa de su “campo energético vital”- en nada menos que el 90% de todos los alimentos preparados con microondas.

Además, las vitaminas del complejo B, C y E, asociadas a la reducción del estrés y la prevención del cáncer y la cardiopatía –al igual que los minerales esenciales que necesitamos para un funcionamiento óptimo del cerebro y del cuerpo-, se tornaron inservibles debido a las microondas, incluso con tiempos de cocción breves. Los alimentos cocinados con microondas se reducen al equivalente nutritivo del cartón. Si no desea desarrollar una deficiencia nutricional, lo mejor es erradicar ese electrodoméstico para siempre de su cocina. Además, todos los hornos microondas tienen fugas inevitables. Debido a ello, la radiación se acumula en el mobiliario de la cocina, que se convierte a su vez en una fuente de radiación.

Se ha observado que el uso de microondas para preparar la comida provoca trastornos linfáticos e incapacidad para proteger el organismo frente a ciertos cánceres. Los investigadores han descubierto aumentos en la tasa de formación de células cancerosas en la sangre de personas que toman alimentos preparados con microondas. Los rusos informaron asimismo de un aumento en las tasas de cáncer de estómago e intestino, así como trastornos digestivos y un mayor porcentaje de tumores celulares, incluidos los sarcomas.

Las microondas cercenan los enlaces moleculares que hacen que los alimentos sean “alimentos”. Los hornos microondas proyectan microondas de alta frecuencia que ponen en ebullición la humedad contenida en los alimentos y su embalaje agitando las moléculas de agua a una frecuencia vertiginosa de más de mil millones de sacudidas por segundo. Esta fricción frenética rompe las moléculas de los alimentos, reordenando su composición química en nuevas configuraciones misteriosas que el organismo humano no alcanza a reconocer como alimento. Al destruir las estructuras moleculares de los alimentos, el cuerpo no tiene otra alternativa que convertir los alimentos en residuos, pero no en residuos inocuos, sino más bien en “residuos nucleares”.

Otros efectos secundarios de las microondas, además de la destrucción de los alimentos y su transformación en meros residuos, son:

Hipertensión arterial
Migraña
Mareos
Dolor de estómago
Ansiedad
Pérdida de cabello
Apendicitis
Cataratas
Trastorno del sistema reproductivo
Fatiga adrenal
Cardiopatía
Pérdida de memoria
Trastornos de la atención
Mal humor frecuente
Depresión
Ideas inconexas
Trastornos del sueño
Daños cerebrales


Ingerir alimentos dañados por microondas puede provocar una notable respuesta de estrés en el organismo que altere la química de la sangre. Por ejemplo, al comer vegetales destruidos por microondas hacemos que aumente nuestro colesterol. De acuerdo con el científico suizo Hertel, “los niveles de colesterol en la sangre dependen menos del contenido de colesterol de los alimentos que de los factores de estrés”. Mientras que el gobierno ruso ha prohibido los hornos de microondas por buenas razones, ese electrodoméstico es el más utilizado para cocinar en nueve de cada diez hogares estadounidenses.

En un informe para el Documento de Investigación Forense de AREC Research, William P. Kpoo declara: “Los efectos de los subproductos alimenticios cocinados con microondas permanecen durante largos períodos en el organismo humano. Los minerales, las vitaminas y los nutrientes de los alimentos cocinados con microondas se ven reducidos o alterados de modo que el cuerpo humano apenas obtiene nada de ellos o, en todo caso, absorbe compuestos alterados que no puede descomponer”.

Siguiendo un experimento clásico se alimentó a un grupo de gatos exclusivamente con comida y agua calentadas con microondas durante un minuto. Los alimentos seleccionados eran los más nutritivos y naturales existentes en el comercio. Al cabo de seis semanas, todos los gatos murieron misteriosamente. Tras investigar el resultado sorprendente del ensayo, se descubrió que, si bien los gatos parecían bien alimentados, las células de su organismo apenas contenían trazas de elementos nutrientes. Los gatos murieron literalmente de hambre, a pesar de todos los alimentos “nutritivos” que recibieron. Las microondas convirtieron su alimento en un veneno mortal. A la vista de la epidemia de cáncer sin precedentes que experimentan Estados Unidos y otros países en los que se utilizan ampliamente las microondas para cocinar los alimentos, sería aconsejable que siguiéramos el ejemplo de la Federación Rusa, al menos a este respecto, y dejáramos de utilizar los hornos microondas.



Extraído de “El cáncer no es una enfermedad, sino un mecanismo de supervivencia”, de Andreas Moritz.
Comparte este artículo con tus amigos
 
Top