Existen ciertos alimentos que por sus propiedades pueden prevenir la aparición de la enfermedad. Frutas, verduras, cereales y semillas son claves, al igual que las comidas con vitaminas C y A que también evitan el desarrollo de tumores.
Verduras, frutas y cereales integrales encabezan las guías alimentarias saludables, porque contienen fitoquímicos que han demostrado actuar como protectores contra el cáncer.
En tal sentido, la propiedad anticancerígena de la vitamina A estaría relacionada con su poderoso efecto antioxidante, y con su eficacia para suprimir la actividad en los oncogenes; mientras que la C–presente en vegetales y frutas verdes y amarillas–, inhibe la transformación maligna y reduce el daño cromosómico.
La vitamina E es otro potente antioxidante, capaz de aumentar la inmunidad celular. El alfa-tocoferol –que se encuentra en las semillas enteras, el germen de los granos y los aceites extraídos de ellos–, tendría un efecto inhibidor sobre el crecimiento de las células prostáticas.
Por otra parte la fibra, presente en frutas y verduras, acelera y regulariza el tránsito intestinal. Cuando el alimento permanece muchas horas en el intestino, se forman sustancias tóxicas en relación con ácidos biliares, que son precancerígenas
Las grasas monoinsaturadas –en las que es rico el aceite de oliva– han sido relacionadas con una reducción del riesgo del cáncer de mama.
Por ende, lo importante entonces y lo más aconsejado por los médicos es mantener siempre una dieta variada que permita una vida saludable.
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