Especialistas aseguran que “esta frecuencia de movimiento previene enfermedades cardiovasculares, neuromusculares y metabólicas como la diabetes y garantiza procesos saludables de crecimiento, maduración y desarrollo”




El 47,6% de los niños y adolescentes en edad escolar presenta algún grado de sobrepeso y obesidad, por lo que los jóvenes deberían realizar entre 70 y 90 minutos de actividad física por día, informaron especialistas.



Los médicos analizaron el fenómeno del sobrepeso en niños en el marco de las Jornadas de Medicina Preventiva y Ejercicio en Edades Pediátricas organizadas por la Agremiación Médica Platense (AMP) y la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).



Los profesionales, atribuyeron el problema de la obesidad a la malnutrición y al déficit de actividad física que se registra en esas franjas de edad.

“Esto significa que el ejercicio va a tener un rol clave en la secreción de hormonas y en la respuesta de sus receptores”


En la jornada se arribó a la conclusión de que los tiempos de ocio frente a la computadora, al televisor y a las consolas de juegos, sumado al temor de los padres a los juegos en la vereda, conspiran contra la salud de chicos y adolescentes.

En ese sentido, Gonzalo Hernández, presidente de la AMP, planteó que “advertimos, aquí, en los Estados Unidos y Europa sobre el riesgo de que, por primera vez, las nuevas generaciones tengan una expectativa de vida menor que la de sus padres por las consecuencias del sobrepeso”.

Consideró que “la clave radica en sumarle placer al movimiento, porque no podemos pedirle a un chico que camine 70 minutos alrededor de la plaza porque se aburre y no lo hace”.



Explicó que para generar un hábito del ejercicio físico “es preciso que el chico se divierta” y dijo que “a las horas de educación física en la escuela hay que sumarle un deporte y juegos espontáneos donde el movimiento no se perciba como un esfuerzo sino, por el contrario, como algo placentero”.



Sugirió que “para llegar a la frecuencia adecuada los chicos pueden, jugar un rato con pelota, andar en bicicleta o en patines, jugar a la mancha y estimularlos para retornar a prácticas lúdicas que requieran movimiento”.


“El rol de los padres es fundamental, porque si ellos fomentan el hábito de moverse desde la primera infancia, es más probable que éste se haga sustentable en el tiempo”, agregó.

Y analizó: “es mucho más factible que un chico que aprendió a ejercitarse o a hacer un deporte de pequeño lo continúe en la vida adulta”.

Fuente: Télam
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