Tanto los braseros, como las cocinas, los calefones y las estufas liberan este gas, imperceptible, debido a obstrucciones en sus tirajes, mala colocación, falta de controles periódicos o ausencia de ventilación.

La exposición al monóxido, incluso por un período breve, produce intoxicación. Unas pocas partículas son suficientes para alterar el funcionamiento del sistema nervioso, y pueden provocar desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas irreversibles.

El efecto nocivo y la gravedad del cuadro dependen de la concentración de las emanaciones en el aire, del tiempo de exposición-inhalación, y de las condiciones de cada individuo, como la edad, estatura, peso, sexo y el estado general de salud.



Por eso, el director provincial de Medicina Preventiva, Luis Crovetto, explicó que “ante dolores de cabeza reiterados y asociados a un mismo ambiente, es importante controlar si algún artefacto no está emanando monóxido de carbono. Lo primero que hay que hacer es tratar de cerrar la fuente que lo emite, salir rápidamente del ambiente y ventilarlo”.

Si bien los especialistas recomiendan evitar el uso de braseros, Crovetto indicó que “para aquellos que igualmente los utilicen, ya sea con carbón o leña, la recomendación es que lo enciendan fuera de la vivienda y que recién lo ingresen cuando deje de humear. Además siempre se debe dejar abierta una ventana o puerta para que ingrese oxígeno”.

En caso de emergencias, el hospital provincial de Niños “Sor María Ludovica”, en La Plata, cuenta con el servicio de Toxicología, un centro de referencia provincial, que atiende en forma gratuita las 24 horas los 365 días del año a través del 0800-222-9911.

Por otra parte, la revisión periódica de los artefactos para calefaccionar y el respeto por las normas de instalación son fundamentales para evitar los envenenamientos con monóxido de carbono.

Consejos para evitar accidentes



- Instale solamente artefactos que estén aprobados por alguno de los institutos avalados por Enargas.

- Recurra siempre a gasistas matriculados para instalar y verificar el funcionamiento de los aparatos de gas.

- Evite el uso de braseros.

- Mantenga siempre ventilados los ambientes en invierno.

- Asegúrese de que el tiraje de los artefactos no esté obstruido o desconectado.

- No obstruya los conductos ni rejillas de ventilación de los ambientes.

- Verifique que la llama de los artefactos sea de color azul.

- No instale calefones en los baños.

- Apague los artefactos de gas durante la noche.


Recomendaciones ante una intoxicación

En la casa:


-Permitir siempre el ingreso de aire en el ambiente. Ventilar.

-Calefaccionar ambientes con hornos y hornallas es muy peligroso. Verificar, además, que la llama de los artefactos sea azul.

-Revisar periódicamente los artefactos con gasista matriculado.

-Utilizar artefactos de tiro balanceado, fundamentalmente calefones en baños y estufas en dormitorios.


Con los intoxicados:


-Retirar a las personas expuestas al exterior de la vivienda.

-Llamar al Sistema de Emergencias Médicas, para su correcta atención y tratamiento. En caso contrario, trasladar inmediatamente a un centro médico asistencial.

-Si los intoxicados están inconscientes, acostarlos en posición de costado (posición lateral de seguridad), mientras se espera la llegada de la ambulancia.

-No suministrar nada por boca y, si es posible, proveer a la víctima oxígeno al 100% lo antes posible.
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