La implementación de la enseñanza de la RCP requiere de maniquíes que permitan el entrenamiento en las maniobras de compresión torácica y respiración con aceptable sensación de realidad. La industria los ha provisto en diferentes grados de complejidad, desde los más elementales hasta unidades sofisticadas con medición de parámetros de calidad. El costo de estos maniquíes es directamente proporcional a su complejidad y en algunos casos ese valor puede ser un factor limitante para su disposición.

Gilbert1,2 y su grupo han desarrollado un criterio de entrenamiento en emergencias para poblaciones humildes en riesgo que incluye el uso de una muñeca para la enseñanza de la RCP hecha con elementos muy simples (“Banana Anne”). y resultados comparables a los equipos comerciales más elaborados. Basados en esa experiencia proponemos la construcción de un maniquí simple, fácil de hacer, que permite al rescatador entrenarse en las maniobras con una aceptable sensación de realidad.


La “cabeza” se hace con un envase plástico de 2 a 3 litros, de los que contienen agua para beber. A esa botella se dibuja una cara (cabello, ojos, nariz y boca) con pintura indeleble y en el centro de la “boca” se practica un agujero por donde se hará la respiración. A modo de “pulmón”, sobre el pico de la botella se asegura un globo grande de goma del tipo usado para piñatas, que desinflado tiene unos 20 cm de diámetro. (Fig. 1).


El “tórax” se construye a partir de un bidón plástico de 5 litros al que se le sacan ambos extremos. Queda así un paralelepípedo dentro del cual se fija un resorte que se deprime 5 cm cuando se le aplica una presión de 40-45 Kg3. El resorte tiene sendas placas metálicas agujereadas en su centro para el paso de tornillos y tuercas para adaptar el resorte a ambas caras internas del “tórax” mediante el uso de discos de madera suplementarios que soportan la presión de las manos. Sobre una de las caras externas del “tórax” se pinta el reborde costal, También el apéndice xifoides en rojo para advertir que no debe comprimirse (Fig.2).


El conjunto (Fig. 3) se usa para la enseñanza de RCP básica estándar (con ventilación) y el tórax sin la cabeza para el modo de “solo con las manos” 4. La “apertura de la vía aérea” se practica con una mano deprimiendo hacia atrás la “frente” y otra elevando la parte dorsal del “cuello”. Se sopla por el agujero practicado en la “boca” del maniquí y se indica al rescatista que observe el inflado del globo, maniobra sucedánea de la instrucción clásica de mirar al tórax de la víctima para ver si se expande con cada insuflación.
En ambas formas de RCP se debe hacer descender el centro del “tórax” 5 cm en cada compresión y luego, sin sacar las manos, dejar que recobre su diámetro de reposo.


El costo de este modelo es muy bajo. Los recipientes plásticos son descartables. El resorte cuesta menos de 10 pesos y los elementos de adaptación (placas metálicas soldadas a ambos extremos del resorte, discos de madera, tornillos. pintura y globo de goma tipo piñata) son de valor despreciable.
En suma, es un maniquí de muy bajo costo, hecho con elementos fácilmente reemplazables y construcción sencilla que permite enseñar RCP a poblaciones con escasos recursos económicos, con buena sensación de realidad.




FIGURA 1


Elementos para la construcción del muñeco: Arriba: Globo de goma tipo “piñata”. Abajo izquierda: Resorte de acero con sendas placas metálicas soldadas en sus extremos, tornillo con tuercas de sujeción y discos de madera. Abajo centro: Bidón de plástico de 5 litros al que se le quitarán ambos extremos. Abajo derecha: Botella de plástico de 2 – 3 litros con “cara” pintada. En el centro de la “boca” se hace una perforación para respirar.




FIGURA 2


Bidón sin ambos extremos. Se ve el conjunto resorte-placas metálicas-tornillos con tuercas y discos de madera ajustados al interior del “tórax”. Obsérvese la pintura del reborde costal en negro y del “apéndice xifoides” en rojo.



FIGURA 3

dijo:

Conjunto presentado para su uso. En el centro de la “boca” se practica un agujero para respirar, verificando que se infle y desinfle el globo. Se observa por transparencia el disco de madera sobre el cual se hace la compresión torácica.



Dr. Saúl Drajer, Medico Cardiólogo (UBA), MTSAC, MAHA, FACC
Vice-Jefe del Comité de Atención Cardiovascular de Emergencia - Fundación Interamericana del Corazón
Miembro Honorario del Consejo Argentino de Resucitación
Director General de la “Clínica de la Esperanza”
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