Los hijos de padres ebrios corren más riesgo de embriagarse



Los adolescentes que ven a sus padres tomar alcohol y emborracharse tienen el doble de riesgo de embriagarse ellos mismos regularmente, revela un estudio.


La falta de supervisión paterna y la conducta de los amigos también pueden incrementar el riesgo de los adolescentes de beber alcohol en exceso, afirma la investigación llevada a cabo en Inglaterra por la Fundación Joseph Rowntree.

El estudio, en el que participaron 5.700 adolescentes de entre 13 y 16 años, analizó cuánto y porqué beben los jóvenes en este país.

Uno de cada cinco participantes dijeron que ya se habían emborrachado antes de cumplir 14 años.

Y antes de los 16 años, la mitad de los entrevistados se había embriagado.

Asimismo, siete de cada diez estudiantes de 14 años y nueve de cada 10 de 16 años habían bebido alcohol, la mayoría antes de cumplir 13 años.

El objetivo de la investigación, dicen los autores, era explorar cuáles son los factores que influyen en las conductas alcohólicas de los jóvenes y analizar qué tan importantes son estos factores.





La mitad de los participantes se habían emborrachado antes de los 16 años


Hábitos poderosos


El estudio revela que los hábitos de los padres parecen ser particularmente poderosos.

Las probabilidades de que un adolescente se emborrache repetidamente es dos veces mayor si ha visto a sus padres embriagados por la bebida, incluso si esto sólo ha ocurrido en algunas ocasiones.


"Tanto lo que dicen los padres como la forma como se comportan tienen un fuerte impacto en el consumo de alcohol de los adolescentes, la regularidad y la cantidad que beben"

Claire Turner


Y según los autores, la supervisión paterna también es importante. Si los padres no saben dónde están sus hijos un sábado en la noche, o los dejan ver películas clasificadas para mayores de 18 años sin supervisión, tienen más probabilidades de haber consumido una bebida alcohólica.

Los amigos de los adolescentes también tienen un impacto en la conducta alcohólica de los jóvenes.

Las probabilidades de que un adolescente beba en exceso se duplica si pasa más de dos noches a la semana con amigos.

Aquéllos que pasan todas las noches con amigos tienen un riesgo cuatro veces mayor de beber alcohol en exceso.

Tal como señala Pamela Bremmer, principal autora de la investigación, por primera vez un estudio "clasifica qué es lo que influye en la conducta de los jóvenes que consumen alcohol".

El estudio sin embargo, no presenta una evidencia clara sobre cómo introducir el alcohol a los jóvenes, lo cual es un tema bastante difícil de resolver para los padres.

Por ejemplo, los investigadores no encontraron cuál es la mejor edad o la forma de introducir el alcohol a los adolescentes.



Supervisión paterna



Bebidas alcóholicas




La conducta de los padres es un fuerte factor de influencia en los adolescentes.

"Este estudio muestra que los padres pueden tener una mayor influencia de la que creen en la conducta de sus adolescentes" afirma Claire Turner, de la Fundación Joseph Rowntree.

"Tanto lo que dicen los padres como la forma en que se comportan tienen un fuerte impacto en el consumo de alcohol de los adolescentes, la regularidad y la cantidad que beben".

"Si se introduce el alcohol a una edad muy temprana, por ejemplo antes de los 10 años, podría haber más probabilidades de que el niño beba en exceso siendo adolescente".

"Pero encontramos diferencias en este patrón en todo el grupo. Por ejemplo, cuando los adolescentes más mayores toman por primera vez alcohol con sus amigos, lejos de la supervisión paterna, tendrán más riesgo de beber en exceso", señala Claire Turner.

Por su parte Don Shenker, de la organización Alcohol Concern, expresa que el informe confirma que desde el comienzo de la vida los padres tienen una fuerte influencia en las futuras conductas de consumo de alcohol de sus hijos.

"Los padres tienen que darse cuenta y aceptar que, con intención o sin ella, su propia actitud ante el consumo de alcohol, sus propios niveles de consumo y su conducta de beber en exceso son claros signos para los niños de que éste es un comportamiento aceptable y normal" señala el experto.

"Además, los padres deben aceptar que permitir que los jóvenes beban sin supervisión puede incrementar el riesgo de que se emborrachen y esto puede tener consecuencias perjudiciales" agrega.
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