Un estudio investigó durante 20 años la relación entre el peso de una persona y sus hábitos y cuáles son los alimentos y las actividades que favorecen la obesidad.



¿CONCLUSIÓN?


La culpa es de las papas fritas. Son el mayor demonio detrás de ese par de kilos de más que afectan cada año a muchos, de acuerdo con un estudio sobre la dieta. Más que las bebidas gaseosas, las golosinas y el helado. Y la razón es, en parte, ese viejo cliché de la publicidad: no se puede comer sólo una.



Lo que comemos y cuánto comemos tiene mucho más impacto que el ejercicio y la mayoría de los otros hábitos con respecto al aumento de peso en el largo plazo, de acuerdo con el estudio realizado por científicos de la Universidad de Harvard, y que fue publicado en el New England Journal of Medicine.El estudio señala que la elección de alimentos es la clave: comer más frutas, verduras, granos integrales y nueces, y reducir el consumo de papas, carnes rojas, dulces y refrescos.

"No hay una varita mágica para controlar el peso”, dijo uno de los jefes del estudio, el doctor Frank Hu. “La dieta y el ejercicio son importantes para prevenir el aumento de peso, pero la dieta desempeña claramente un papel más importante”.


Los médicos analizaron los cambios en los hábitos de dieta y estilo de vida de 120.877 personas a través de tres estudios médicos de larga duración:

Todos eran profesionales de la salud y no eran obesos al comienzo.

Su peso se midió cada cuatro años durante dos décadas, y ellos detallaron su dieta en cuestionarios. En promedio, los participantes aumentaron cerca de ocho kilos durante el período de 20 años.

Para cada período de cuatro años, la elección de alimentos contribuyó con cerca de 2 kilos. El ejercicio, para los que lo practicaron, rebajó menos de un kilo.

Las papas fritas fueron el mayor culpable de los aumentos. Cada dosis diaria de 28 gramos (unas 15 papas fritas y 160 calorías) lleva a un repunte de 0,77 kilos en un lapso de cuatro años. Eso es en comparación con golosinas y postres, que añadieron 0,19 kilos (0,41 libras).

En el caso de otros tipos de papas que no son precisamente papas fritas de paquete, el aumento fue de 0,58 kilos (1,28 libras). En ese grupo, las papas a la francesa fueron peores para la cintura que las papas hervidas, horneadas o en puré. Esto se debe a que una porción de papas a la francesa grande contiene entre 500 y 600 calorías, mientras que una porción de papa horneada contiene 280 calorías.

Las bebidas gaseosas agregan medio kilo cada cuatro años. Comer más frutas, verduras y otros alimentos sin procesar llevaron a un menor aumento de peso, probablemente debido a que son ricos en fibra y hacen que la gente se sienta más llena.

Para cada período de cuatro años, estos factores tuvieron los siguientes efectos en el peso:
Una bebida alcohólica al día, un aumento de 0,19 kilos.
Ver una hora de televisión al día, un aumento de 0,14 kilos.
Haber dejado de fumar recientemente, un aumento de 2,27 kilos.
Las personas que dormían más o menos de entre seis y ocho horas por noche aumentaron más de peso.
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