El ejercicio físico previene la osteoartritis.





Los que hacen ejercicio liviano logran retrasar esta patología e incluso prevenirla.

La actividad física influye positivamente en la prevención de la osteoartritis, ya que las personas que hacen ejercicio liviano logran retrasar el comienzo de esta patología e incluso prevenirla.

San Francisco (Estados Unidos).- Se trata de una patología que genera la degradación progresiva de los cartílagos, un tejido que recubre los huesos en el punto de la articulación. Genera dolor e inflamación y limita los movimientos.

La actividad física influye positivamente en la prevención de la osteoartritis, ya que las personas que hacen ejercicio liviano logran retrasar el comienzo de esta patología e incluso prevenirla, concluyó una nueva investigación.

"La gente puede reducir el riesgo de la osteoartritis al mantener un peso adecuado y evitar tanto los movimientos peligrosos como la actividad física muy intensa. El ejercicio liviano, especialmente caminar, es una sana elección para mantener los cartílagos sanos", dijo Keegan Hovis, de la Universidad de California, San Francisco.


- La osteoartritis


La osteoartritis es una patología que genera la degradación progresiva de los cartílagos, un tejido que recubre los huesos en el punto de la articulación. Esta situación genera dolor e inflamación, y a su vez limita los movimientos.

Esta degeneración de los cartílagos puede suceder en cualquier articulación del cuerpo, pero hay más posibilidades de que suceda en la columna, manos, cadera y rodilla. Las personas con sobrepeso, edad avanzada y daños en las articulaciones tienen un riesgo mayor de desarrollar esta patología.

- Ejercicio para la rodilla


Los autores trabajaron con 132 personas sin osteoartritis pero en riesgo de sufrirla en la rodilla y con 33 individuos sin ningún peligro de desarrollar este mal. Todos tenían entre 45 y 55 años de edad. Los participantes se dividieron en tres grupos según el nivel de actividad física que realizaban, de manera que estaban los sedentarios, los que hacían ejercicio liviano y los que realizaban rutinas muy fuertes.

Hovis realizó exámenes de resonancia magnética en todos los participantes y encontró que los que realizaban ejercicios livianos tenían los cartílagos de las rodillas más sanos. A su vez, el especialista observó que los voluntarios que realizaban actividades fuertes mostraban mayor degeneración en su articulación.

A su vez, los investigadores observaron que las personas que frecuentemente realizaban actividades que implicaban doblar la rodilla, como subir muchas escaleras o arrodillarse, tenían un riesgo mayor de mostrar anormalidades en sus cartílagos.
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